miércoles, 4 de enero de 2023

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El discernimiento es muy importante, nos lo ha dicho el Papa Francisco en estas últimas audiencias. Conviene buscar acompañamiento espiritual que, a falta de no encontrarlo puede también servir tu confesor habitual. El caso es que, siempre a la luz del Espíritu Santo, podamos reflexionar, meditar y, sobre todo, escuchar la Palabra de Dios y, a manera de nuestra Madre la Virgen, obedecer guardando todo en nuestro corazón. 

Pidamos, como nos dice el Papa, la intercesión de nuestra Madre para que sepamos ser discípulos/as y misioneros/as desde nuestra palabra y vida obedeciendo la Voluntad de Dios. Amén.



PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 4 de enero de 2023

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Catequesis sobre el discernimiento 14. El acompañamiento espiritual

Queridos hermanos y hermanas:

Antes de comenzar, quiero pedirles que nos unamos a cuantos en este momento están rezando por Benedicto XVI en la basílica. Él fue un gran catequista que nos ayudó a descubrir la alegría de creer y la esperanza de vivir en Cristo.

Hoy finalizamos el ciclo dedicado al discernimiento, y lo hacemos hablando del acompañamiento espiritual. Dejarnos acompañar, es decir, confrontar nuestra vida con otra persona que tenga experiencia en este ámbito, estando abiertos —tanto el acompañado como el acompañante— a la acción del Espíritu Santo, es de gran ayuda para conocernos a nosotros mismos y poder así desenmascarar engaños, confusiones o dudas que impidan nuestro seguimiento del Señor.

La persona que acompaña no sustituye a Dios, sino que camina junto a la persona acompañada y la anima a leer lo que se mueve en su corazón, que es el lugar privilegiado donde habla el Señor.

El modelo por excelencia en el arte de discernir y acompañar es la Virgen María. Ella habla poco, escucha mucho y medita en su corazón. Lo hace con humildad, sin considerarse experta o autosuficiente. María, discípula y misionera, nos enseña a no tener miedo, a alabar a Dios en cada circunstancia de nuestra vida y a “hacer todo lo que Él nos diga” (cf. Jn 2,5).


 

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a la Virgen María, maestra de discernimiento, que nos ayude a crecer en la vida interior y a caminar, como los magos de Oriente, confiando en las mediaciones que nos guían hacia su Hijo Jesús. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

sábado, 31 de diciembre de 2022

FELIZ AÑO 2023

 .

PIDAMOS QUE ESTE AÑO SEA UN AÑO
DE CRECIMIENTO EN LA FE. 
 QUE SEA CRISTO QUIEN
QUIEN REIN EN 
NUESTRO CORAZÓN.

Y NAZCA EN NOSOTRO EL
COMPROMISO DE CONSTRUIR UN
MUNDO MEJOR.

CON ESOS DESEOS
FELIZ 2023


miércoles, 28 de diciembre de 2022

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco nos habla hoy del pesebre. Quizás nos pasa desapercibido pero Jesús, el Señor, eligió un pesebre para nacer. No un pesebre acondicionado ni preparado al efecto, sino lo que encontró adaptándose Él al pesebre. Así ha venido Jesús adaptando su Amor Misericordioso a cada uno de nosotros por Voluntad de su Padre. 

¿Sabemos realmente que significa eso?, ser el Rey, el único y verdadero Rey y nacer en un pesebre? ¿No es hermosa y clara la forma de decirnos que nos ama ofreciéndose por amor de forma incondicional, desarmado de todo poder, pobre y humilde a todos los hombres?  Conviene pensarlo y profundizar en ese Amor Infinito y Misericordioso que nos trae el Niño Dios.       

                                               


                                             

                                                             PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 28 de diciembre de 2022

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La Navidad con san Francisco de Sales

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Navidad!:

El tiempo litúrgico que estamos viviendo nos invita a concentrarnos en el misterio del nacimiento del Señor. Les propongo que esta mañana lo hagamos acompañados de san Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia. Hoy, que se cumplen cuatro siglos de su muerte, publicaré una Carta apostólica titulada “Todo pertenece al amor”. Esta era una expresión característica de este santo.

San Francisco de Sales afirmaba que prefería ver al Niño Jesús en el pesebre más que a todos los reyes de la tierra en sus tronos. Lucas insiste en el detalle del pesebre como un elemento simbólico para dar a entender qué tipo de Mesías era aquel que había nacido en Belén: humilde y pobre. Así es el estilo de Dios, cercano, compasivo y tierno. De manera que Dios hecho niño, pequeño y humilde, con su amor, es capaz de atraernos. Es un amor “sin armas” y que desarma a los demás. Y también es pobre. Cuidémonos de no caer en la mundanidad viviendo la Navidad como una fiesta de consumo sin sustancia. Que vivamos estos días de alegría con sencillez y austeridad, compartiendo con los demás.

 


Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Señor que cada familia, especialmente aquellas que más sufren por las carencias y la aspereza del frío, encuentren en las comunidades cristianas “un portal” en el que sientan la calidez que la Navidad nos trae con la llegada del Niño Dios. Feliz Navidad y próspero año nuevo. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

domingo, 25 de diciembre de 2022

EL SERVICIO: VER A JESÚS EN EL OTRO

El servicio, nos permite ser personas con consciencia de paz y cumplir con la voluntad de Dios



Por: Dra. Claudia Jaquelina González Trujillo | Fuente: Catholic.net



Al escuchar las palabras de SS Francisco I “El verdadero poder es el servicio” recordamos el Evangelio de San Mateo 25, 34-40:

“Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era un extraño, y me hospedaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y fueron a verme.

Entonces le responderán los justos: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo fuiste un extraño y te hospedamos, o estuviste desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les responderá: Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.”

Ante uno de los textos bíblicos esenciales del cristianismo, surgen algunas ideas de reflexión:
En primer lugar, la fraternidad, la unión entre los seres humanos como hermanos, por el amor que tenemos a los demás, no sólo a los amigos, sino también a los enemigos. Asimismo, surge la preocupación por crear condiciones fraternales en el mundo.

En segundo lugar, el entendimiento del amor, no como idea abstracta, sino como obras concretas. Jesús nos habla claramente de obras concretas: dar de comer, vestir, visitar a los enfermos, entre otras.

Y en tercer lugar, el Amor a Dios a través de nuestras acciones con los demás, Viendo a Jesús en el otro. Si amo a Dios, no puedo dejar de amar a mi hermano.

Jesús se identifica con las personas en desventaja, los más necesitados, los que no tienen las mismas oportunidades que nosotros.
El acoger a los miembros más abandonados de la comunidad, a los despreciados, los que no tienen a dónde ir, los que no son bien recibidos, es reconocer a Jesús en el otro.

El servicio, nos permite ser personas con consciencia de paz y cumplir con la voluntad de Dios.

Retomando en Evangelio de San Mateo 10:42: “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” De esta manera, en el Servicio cumplimos con lo que Dios quiere y le demostramos nuestro amor al ver a su hijo en el otro”.

En esta celebración de Pascuas de Resurrección, celebrando a Jesús vivo, proclamemos un humanismo cristiano activo, reconociendo que nuestra labor en la familia, en la escuela, en la comunidad, se cumple solamente en la formación de hombres y mujeres con actitud de auténtico servicio. De tal manera el servicio es el poder, como lo indica Francisco I. Es el poder para transformar a través de la responsabilidad conjunta, de servir a la persona y a la sociedad para la animación cristiana del orden temporal.

El cristianismo no consiste sólo en rezos y posturas piadosas. Esto, indudablemente, tiene su valor y es un medio válido para vivir la fe, pero no es lo único, ni lo más esencial. Celebremos actuando, en el servicio como Jesús nos enseñó. Veamos a Jesús en el otro.

El verdadero amor a Dios se vive realmente en el prójimo. Jesús nos lo dice claramente “lo que hiciste a mis hermanos más pequeños, a mí me lo hiciste” y además con ejemplos prácticos. Esta caridad brota naturalmente del amor a Dios.

El espíritu cristiano de servicio a los demás es la promoción de la justicia social. Es necesario promover el bien, reconociendo a la persona a partir del principio de filiación divina, como Ser creado por amor y a quien Dios ama por sí mismo, así como una cultura de encuentro y fraternidad universal basada en los valores fundamentales del cristianismo, apoyando a los débiles, los necesitados, los que se encuentran en desventaja.

La práctica de estos valores permite alcanzar la superación personal y lograr una convivencia social más humana a través de la solidaridad, subsidiariedad y reciprocidad.

El servicio también se refiere a conocer y discernir éticamente las estructuras inhumanas que generan y mantienen la pobreza y la degradación humana.

La participación es un deber para la edificación de una sociedad digna, incluyendo la ecología humana y la ecología natural, cuyo desarrollo favorezca la verdad, la libertad, la justicia y la caridad.

Dra. Claudia Jaquelina González Trujillo
Universidad de Monterrey
 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Discernir es la tarea por realizar, nos dice el Papa Francisco en la audiencia de hoy. Una tarea que necesita de auxilio porque solos nos sería difícil y sujeta a error. Nuestra referencia para orientarnos y confrontar nuestra vida es la Palabra de Dios. En ella encontramos luz para el camino y para la toma de decisiones. 

Pero, sobre todo, como nos dice el Papa, nuestra íntima relación con Dios nos irá modelando nuestro corazón a su imagen y semejanza. Y nuestra apertura a la acción del Espíritu Santo. Él nos guiará por el buen camino y nos asistirá en la toma de decisiones.




PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 21 de diciembre de 2022

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Catequesis sobre el discernimiento 13.

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis, reflexionamos sobre algunos elementos concretos e indispensables que nos ayudan en el ejercicio del discernimiento. El primer elemento es confrontarse con la Palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia. La Palabra de Dios no se impone, es discreta, nos pacifica; de ese modo, nos ayuda a entrar en nosotros mismos y a reconocer los deseos auténticos que el Señor ha puesto en nuestro corazón, distinguiéndolos de otras voces que pueden confundirnos y alejarnos de Él.

Otro elemento importante que ayuda al discernimiento es vivir una relación afectiva con Jesús. La amistad con Dios nos hace experimentar su amor, su compasión y su ternura; y esto nos va transformando el corazón y nos mueve a imitarlo. Y, por último, recordemos que otro gran auxilio para la vida espiritual es el don del Espíritu Santo que habita en nosotros. Su presencia vivificante nos guía y nos instruye, nos ilumina en los momentos de oscuridad y nos anima a seguir adelante sin miedo, sostenidos por su amor.


Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Cercanos a la celebración de la Navidad, pidamos a la Virgen María y a san José que nos enseñen a comprender el verdadero sentido de esta fiesta, que nos ayuden a vivirla con paz y alegría, compartiendo lo que somos y lo que tenemos con las personas que más lo necesitan. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

lunes, 19 de diciembre de 2022

LO SIENTO, ESTOY OCUPADO

No valemos porque nuestra agenda esté repleta de actividades y pendientes, sino por lo que llevamos por dentro.

Por: Yrlánder Hernández, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

“Muy ocupado, no molestar”, “En este momento no puedo atenderle” y “Lo siento, estoy ocupado” son tres frases candidatas a estar permanentemente colgadas sobre la puerta de la oficina. Pero esto no es sólo de adultos también los niños de algunas familias están muy ocupados. Dibujemos a una joven aspirante a ser una persona “muy ocupada” de por vida.

Su nombre es Susy y no sólo va a clases por la mañana sino que tiene toda la tarde llena de actividades. Al terminar de comer, hace las tareas. A las tres de la tarde, llega el maestro Filippo, un italiano muy simpático que le enseña a tocar el órgano. Pero la fiesta no dura mucho, porque a las cuatro y media inicia el entrenamiento con el equipo de voleibol de su escuela; dos lindas horas entre estiramientos, ensayos de saque, clavadas, recepciones y pases estratégicos… A continuación, cuando ya está agotada, viene a recogerla Francisco, el chofer, para llevarla a su aburrida clase de inglés, pues Susy no necesita esa clase, porque su colegio es bilingüe y ella habla el inglés con fluidez. Pero sus padres quieren que esté ocupada. A las ocho de la noche parece que se acaba la faena. Sólo queda cenar y entretenerse un rato en el Facebook con sus amigas, y eso que apenas es lunes. Los miércoles y los viernes sigue el mismo horario. Los martes y jueves el deporte es tenis, una clase de pintura y otra de actuación. Susy ya es una chica muy ocupada, con sólo quince años.

Los padres buscan que sus hijos tengan la mejor formación y está bien que queramos formarlos de la mejor manera como le sucedió a los padres de Susy, pero podemos correr el riesgo de saturar a los hijos con un montón de actividades “recreativas” y “complementarias”, en tan gran cantidad, que terminan siendo estresantes. A veces sólo los vemos en la comida y en la cena. Quizá la culpa no sea de ellos, sino tal vez nuestra por llenarlos de actividades. Les queremos dar más y más formación, pero a veces una hora hablando en la intimidad del hogar instruye mucho más que cientos de unidades extracurriculares. Es verdad que una hora de conversación es más difícil, porque nosotros estamos también “muy ocupados”; pero vale la pena.

El problema se encuentra en esa concepción de que todos debemos estar “muy ocupados”. Pero estar ocupado no es, automáticamente, ser bueno. No valemos porque nuestra agenda esté repleta de actividades y pendientes, sino por lo que llevamos por dentro.

Ncesitamos distinguir entre lo básico y lo superfluo, si no queremos formar personas agobiados por el trabajo, gente “muy ocupada”, inaccesibles… incluso quizá egoístas. Lo básico, sin duda, es el amor familiar, la comunicación con los hijos, y esta asignatura sólo la pueden impartir los padres. Para todo lo demás están los profesores, los libros y las actividades complementarias, que, con moderación, son sumamente saludables. Las horas pasadas en la familia son las más importantes en la formación de los hijos, pues es en el entorno familiar en donde damos lo mejor de nosotros mismos. Sigue siendo importante detenerse a analizar cómo distribuimos el tiempo y a qué debemos darle más importancia.

domingo, 18 de diciembre de 2022

El trabajo y el dinero

 

El valor del trabajo y cómo hacer del esfuerzo una virtud.


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte



22. En algunos sitios el trabajo está cronometrado, y, a veces, ciertamente mal tasado, de modo que se le puede ganar muy poco dinero, o para sacar algo se requieren esfuerzos inhumanos.

Los responsables de esta injusticia darán también cuenta a Dios. Pero otras veces hay obreros que alargan los trabajos sin necesidad y los hacen más caros deliberadamente.

Cada uno dará cuenta a Dios de la injusticia de la que es responsable.

23. Todo esto en cuanto a la obligación de trabajar con diligencia.
Pero, además, es necesario emplear bien el dinero que se gana. No hay derecho a que un hombre no gane lo suficiente para vivir. Pero tampoco hay derecho a que un hombre gaste en vicios, diversiones, caprichos y superfluidades lo que necesita para dar de comer a sus hijos. No hay que crearse necesidades superfluas.

Lo primero es lo primero; y antes es comer que pasarlo bien. No es que sea reprensible una diversión discreta, cuando se ha atendido a lo sustancial. Pero gastar en diversiones lo que se necesita para comer, es absurdo y criminal.

Además, para diversiones todo parece poco. El dinero se va solo. Nunca hay bastante. Y así nunca se gana lo suficiente. Por eso, ese ansia de ganar más y más. Esforzarse por ganar lo necesario para una vida digna y una diversión decorosa, es justo; pero querer ganar para poder derrochar, es cosa distinta.

«Es legítimo el deseo de lo necesario; y el trabajar para conseguirlo es un deber. Dice San Pablo: el que no quiere trabajar que no coma104 . Pero la adquisición de los bienes temporales puede conducir a la codicia, al deseo de tener cada vez más y a la tentación de acrecentar el propio poder.

La avaricia de las personas, de las familias y de las naciones puede apoderarse lo mismo de los más desprovistos que de los más ricos, y suscitar en los unos y en los otros un materialismo sofocante... Para las naciones, como para las personas, la avaricia es la forma más evidente de un subdesarrollo moral»105 .

La avaricia es un gusano que roe, tanto el corazón del rico como el del pobre; y mientras los hombres sólo piensen en enriquecerse más y más, por encima de todo, como si esta vida fuera la definitiva, es imposible que haya paz en el mundo.

Dios quiere que el hombre tenga lo necesario para vivir, pero no quiere que se apegue demasiado a los bienes de este mundo, que le estorbarán su salvación eterna. Por eso nos dice Jesucristo: «No queráis amontonar tesoros para vosotros aquí en la tierra»106 , sino «buscad primero el reino de Dios y su justicia...»107

No te olvides nunca que lo principal, lo primero, es salvarte; aunque, como es natural, también debes preocuparte de solucionar tu vida en este mundo. Pero sin olvidarte de que la vida eterna es lo primero.

24. Ocupan lugar importante para todo hombre en general, y para el cristiano en particular, entre las exigencias de la justicia social, las obligaciones tributarias. Los impuestos justos hay que pagarlos108
.

El Concilio Vaticano II, en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, enuncia así la doctrina: «Entre los deberes cívicos de cada uno está el de aportar a la vida pública el concurso material y personal requerido por el bien común»109 .

«La naturaleza y fundamento moral del deber tributario se desprende de la sociabilidad del hombre. Para vivir con dignidad, progresar y satisfacer las necesidades propias, cada vez más numerosas con el avance de la civilización, el hombre aislado no se basta.

Toma proporcionada relevancia el papel de la sociedad. Pero a la obligación social de suplir las impotencias singulares de los hombres o de los grupos humanos menores, se corresponde el derecho de exigir los medios necesarios para cumplirla.

Por otra parte, si en el hombre surge el espontáneo y natural derecho de ser ayudado por la sociedad, la correspondiente y necesaria contrapartida, también natural, será la de contribuir en la medida de su capacidad de recursos a los gastos y necesidades sociales.

Quedan pues, naturalmente, enraizadas las obligaciones y derechos fiscales, y por tanto vinculando las conciencias, tanto desde la vertiente de la sociedad como desde la del propio hombre individual. El texto evangélico de Mateo110 y sobre todo el paulino de Romanos111 lo confirma.

Por supuesto que la obligación y el derecho tributarios, vinculando internamente las conciencias de los hombres, sólo proviene de los impuestos justos. De cuatro fuentes mana la justicia o injusticia de un impuesto en particular o la de un concreto sistema tributario en su conjunto: debe establecerse por ley debidamente aprobada, encaminarse a cubrir las finalidades exigidas por el bien común, no gravar riquezas ni ingresos por debajo del mínimo vital, y regularse en escala progresiva.

Respetados estos condicionamientos, el impuesto o sistema fiscal es justo en sí mismo u "objetivamente". Pero puede suceder que un impuesto justo, al recaer en determinada persona concreta, resulte demasiado gravoso, atendidas las circunstancias individuales, convirtiéndose "subjetivamente" en injusto. El análisis detallado de los condicionamientos que determinan la justicia tributaria exceden, por su extensión, este lugar»112 .

El nuevo «Ritual de la Penitencia» en la segunda de las tres fórmulas que aporta para ayudar al examen de conciencia, bajo el número 5, se pregunta:

«¿He cumplido mis deberes cívicos? ¿He pagado mis tributos?»

Reconociendo así implícitamente que se trata de una obligación en conciencia. Se sobreentiende, conforme a lo indicado: «¿He pagado mis tributos justos?».

El engaño en el pago de los impuestos puede hacer a la nación impotente para atender las necesidades generales, y resolver los problemas urgentes de los más deprimidos socialmente.

Dos palabras sobre el mal llamado «impuesto religioso». Digo mal llamado porque no es un impuesto adicional, sino que de lo que necesariamente hay que pagar a Hacienda, dedicar ocho pesetas de cada mil para las obras de beneficencia de la Iglesia. Conviene poner la cruz en el lugar correspondiente, pues si no se pone la cruz, ese 0´5% no va a parar a la Iglesia113 .

25. Pecan gravemente contra este mandamiento los hijos que desobedecen a sus padres en cosa grave, y que ellos pueden mandarles; los que les dan disgustos graves; los que les tratan con aspereza, les injurian o desprecian gravemente; los que les insultan, golpean o les levantan la mano con deliberación y amenaza; los que les desean en serio un mal grave; los que no les socorren en sus necesidades graves, tanto corporales como espirituales: por ejemplo, si no les procuran a tiempo los sacramentos a la hora de la muerte.

Pecan también gravemente los padres que dan mal ejemplo a sus hijos (blasfemias, etc.), los maldicen, les desean en serio algún mal, o abandonan su instrucción humana y religiosa.

Los patronos pecan gravemente si, pudiendo, no dan a sus obreros el salario justo. Pero además tienen obligación de no imponer a sus obreros trabajos superiores a sus fuerzas; protegerles, en cuanto sea posible, de los peligros del trabajo, y de respetar en ellos la dignidad de hombre y de cristiano, tratándoles con amabilidad y evitándoles los peligros de pecar.

Los obreros pecan gravemente si hacen daño grave a su patrono, ya sea malgastando materiales o energía, ya sea estropeando a propósito instrumentos de trabajo. Si voluntariamente rinden menos de lo debido pueden también llegar a pecado grave. Las obligaciones de los patronos y de los obreros están más especificadas en el examen de conciencia que te pongo en el Apéndice.

  1. 104 SAN PABLO: Segunda Carta a los Tesalonicenses, 3:10
    105 PABLO VI: Encíclica Populorum Progressio, nº 18s
    106 Evangelio de SAN MATEO, 6:19
    107 Evangelio de SAN MATEO, 6:33
    108 DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 2256. Ed. Herder. Barcelona
    109 Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, nº 75
    110 Evangelio de SAN MATEO, 22:16-22
    111 SAN PABLO: Carta a los Romanos, 13:1-9
    112 GONZALO HIGUERA, S.I.: Ética Fiscal, IV. Ed. BAC Popular. Madrid, 1982
    113 Diario ABC de Madrid del 28-I-98, pg. 44