jueves, 27 de abril de 2017

INVITACIÓN



PICAR EN LA IMAGEN PARA VER MEJOR


Somos de lo alto...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan: 3, 31-36





El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. 

El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio.

El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.

El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él. 

Palabra del Señor

Reflexión Monseñor Fabio Martínez
¿De donde somos nosotros, de la tierra o de lo alto? Jesús viene de lo alto y esta por encima de todos y el que cree en Él, tiene la Vida eterna, seamos dichosos creyendo siempre en Jesús. El que cree en Jesús es testigo de lo que a visto y oído. Nosotros somos de lo  alto, desde nuestro bautismo no pertenecemos a la tierra y estamos llamados a vivir eternamente, y por esto nosotros tenemos que hablar también de las cosas del cielo con valentía y alegría, de las cosas de Dios. Por esto los apóstoles siempre van a decir, hay que obedecer primero a Dios y luego a los hombres porque es obedeciendo a Dios que se hacen bien las cosas de los hombres, esto de obedecer primero a Dios de buscar en todo su voluntad no es fácil, y solo es posible por la fuerza del espíritu y cuando nos dejamos conducir por el espíritu y por la exigencia en el ejercicio de preferir siempre a Dios, siempre a Jesús sobre todas las cosas, buscando en todo la voluntad del Padre, lo que Dios quiere de Nosotros. Es muy necesaria esa experiencia   del encuentro con Jesús resucitado, con Jesús Vivo, ese Dios que es el compañero del camino de nuestra vida. 
Obedecer primero a Dios nos traerá ciertamente dificultades pero es el único camino seguro. 
Haz la prueba y veras que  bueno es el Señor. 
Hagamos la prueba de obedecer primero a Dios de hacer su voluntad y todo será mejor en nuestra vida.

miércoles, 26 de abril de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Precisamente, nuestro Dios se diferencia de todos los demás en eso que hoy nuestro Papa Francisco nos dice y nos recuerda. Es un Dios que no nos deja solos, sino que nos acompaña y se pone el primero en el camino. Él, precisamente, es el Camino -Jn 14, 6-. Nos alumbra el camino y nos toma de la mano para que vayamos con Él.

Nuestra vida es un camino, nos dice el Papa, pero un camino lleno de dificultades y peligros, y que recorrerlo solo desde nuestra limitada y herida condición humana es una temeridad y fracaso seguro. Es de sentido común que nuestro Dios no nos deje solo y se preocupe por nosotros, y nos acompañe, y nos asista. Pues sabe quiénes somos y lo que somos: débiles criaturas tocadas por el pecado.

Gracias santo Padre por sus alentadoras y tonificantes palabras que nos fortalecen en el Espíritu Santo y renuevan nuestra esperanza, apoyada en la promesa de nuestro Padre Dios, en y por los méritos de nuestro Señor Jesús.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 26 de abril de 2017




Queridos hermanos y hermanas:

Las palabras del Evangelio de san Mateo que acabamos de escuchar nos aseguran que nuestro Dios es un Dios cercano, que camina a nuestro lado. No es un Dios lejano e indiferente, sino lleno de amor y de ternura por cada hombre y mujer. A diferencia de nosotros, hábiles en arruinar vínculos y derribar puentes, Dios permanece fiel, nunca nos deja solos, sino que camina siempre a nuestro lado, aun cuando nos olvidáramos de él.

La existencia de todo ser humano es un camino, una peregrinación. La Sagrada Escritura está llena de historias de peregrinos y viajeros, como la de Abrahán que, siguiendo la voz del Señor, abandonó su tierra para ir al encuentro de Dios. En el camino de la vida nadie está solo, y para nosotros los cristianos, esta certeza es aún más fuerte, pues las palabras de Jesús: «Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo», nos aseguran que él nos cuida y nos acompaña siempre.

Entre los símbolos cristianos de la esperanza está el ancla, que evidencia cómo la esperanza cristiana no es un sentimiento indefinido que quisiera mejorar el mundo con la propia fuerza de voluntad, sino la seguridad en lo que Dios nos ha prometido y realizado en Jesús.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que en este tiempo pascual la contemplación de Jesús resucitado, que ha vencido a la muerte y vive para siempre, nos ayude a sentirnos acompañados por su amor y por su presencia vivificante, aún en los momentos más difíciles de nuestra vida. Que Dios los bendiga.