ÚLTIMAS ENTRADAS

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jueves, 28 de febrero de 2013

TESTIMONIOS



Tengan paciencia, busquen un lugar en su vida, deténganse, tómense un respiro, siéntense cómodos y compartan su fe con aquellos que se reencuentran con ella y la comparten con nosotros. Merece la pena dedicar un tiempo a hacer nuestros ejercicios para fortalecer el Espíritu, y aquí no se trata de caminar ni de moverse, sino de permanecer serenos, tranquilos, bien y cómodamente sentados y disponernos en el silencio interior de nuestra alma a, simplemente, escuchar.



SAN LEANDRO DE SEVILLA

San Leandro de Sevilla


Nació en torno a 535 y su familia emigró a Sevilla. En cuanto tuvo la edad, Leandro ingresa en un monasterio. Entonces España estaba impreganada de arrianismo y el Rey Leovigildo asentó en Toledo la capital del reino visigodo. Leandro fue obligado a abandonar su Iglesia y su patria. Pero en su regreso convocó el III Concilio de Toledo y, desde entonces, comenzó una conversión paulatina a la fe Católica de los arrianos visigodos. Desde entonces hasta 601, Leandro dedicó su vida a la atención de sus obligaciones pastorales.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO I (a elegir uno de los tres siguientes)
Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

  Antífona 1: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

SALMO 79: Ven, Señor, a visitar tu viña
Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.

Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Señor, Dios de los ejércitos,
¿hasta cuando estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?

Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,
nuestros enemigos se burlan de nosotros.

Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
le preparaste el terreno, y echó raíces
hasta llenar el país;

Su sombra cubría las montañas,
y sus pámpanos, los cedros altísimos;
extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa.

La han talado y le han prendido fuego;
con un bramido hazlos perecer.
Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA

San Gabriel de la Dolorosa


Francisco (que tomó el nombre religioso de Gabriel) nació en 1838, fue un joven dinámico con una gran pasión por su fe cristiana. En 1856 inició su noviciado con 18 años y encontró la felicidad en la vida religiosa. Murió seis años después sumido en un éxtasis de amor. Fue canonizado en 1920 y nombrado copatrón de la juventud católica italiana en 1926.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO I (a elegir uno de los tres siguientes)
Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.
 

 Antífona 1: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios.

SALMO 76: Recuerdo del pasado glorioso de Jerusalén
Alzo mi voz a Dios gritando,
alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:

"¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?"

Y me digo: "¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!"
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos:
¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

Tú, oh Dios, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.

Te vio el mar, oh Dios,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.

Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el estruendo de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.

Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:

Mientras guiabas a tu pueblo,
como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios.


martes, 26 de febrero de 2013

El Espíritu en el cónclave

Colaboraciones


Aránzazu mesa comparte su acción de gracias y su petición al Espíritu para el nuevo Papa.

No puedo pedir, sin antes darle gracias, gracias al Espíritu y a los hombres que han dejado que actúe a través de ellos, gracias por el papado del Beato Juan Pablo II, que hasta su último aliento lo ofreció por la Iglesia, gracias a Benedicto XVI, papado difícil donde los haya, pero afrontado con tesón, humildad y renuncia. Pero sobre todo, le agradezco el año de la Fe, interpelándonos a dejar de ser cristianos de bodas, bautizos y comuniones, a no aferrarnos con uñas y dientes a nuestros pequeños logros, a SER más que aparentar, a preguntarnos cual es nuestra misión en este mundo, porque si los Papas son los sucesores de Pedro, los cristianos y no solo los curas, somos los sucesores de los discípulos.
Y la respuesta es sencilla, Espíritu Santo cambia mi corazón, Transfórmalo, y haz que Ame como ama Jesús … y lo pido primero para mí, sólo por coherencia, puesto que soy la única que lo puede cambiar y no puedo pretender que tu cambies primero, puesto que el tuyo lo tienes que cambiar tú, bajo la mirada amorosa del Padre, y teniéndonos paciencia. Solo así podremos tener la Iglesia que nos prometió Jesús, pues la tendremos cuando estemos dispuestos a luchar por ella, no antes. Por eso, al Espíritu Santo, le pido para el nuevo Papa, le conceda la FE de Abraham, que le ayude a mantener la ESPERANZA en la visión que Jesús les mostró a Pedro, Santiago y Juan en el Monte Tabor, y la CARIDAD del Padre para con el mundo, capaz de dar a su Único Hijo por nosotros.

Pero también tengo una petición para el nuevo Papa, que se haga trasparente para que Jesús se haga grande entre nosotros, que no se amedrente por los papados anteriores ni por la sociedad actual, y que ponga su impronta personal con todas sus fuerzas al servicio de la Iglesia, porque ahora necesitamos los dones que el Señor le dio a él como hombre, pero también que valore la Gracia que recibe al suceder a un Papa vivo, y aproveche al “P. Ratzinger” en este nuevo servicio que el Padre le pide. Que Dios los bendiga a todos.

SAN ALEJANDRO

San Alejandro


Joven del siglo III que llegó a ser el Patriarca de Alejandría y se enfrentó al hereje Arrio. Era inteligente, amable y cuidaba de los pobres. Cuando murió el anterior patriarca, Alejandro ocupó el cargo (el otro candidato era Arrio). Mientras, Arrio no le dejaba ni a sol ni a sombra y tuvieron que convocar un sínodo en 320. Se reunieron más de cien obispos y todos lo condenaron, Arrio fue incapaz de defenderse y en el Concilio Universal de Nicea fue condenado para siempre.



V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

 

HIMNO III
Llorando los pecados
tu pueblo está, Señor.
Vuélvenos tu mirada
y danos el perdón.

Seguiremos tus pasos,
camino de la cruz,
subiendo hasta la cumbre
de la Pascua de luz.

La Cuaresma es combate;
las armas: oración,
limosnas y vigilias
por el Reino de Dios.

"Convertid vuestra vida,
volved a vuestro Dios,
y volveré a vosotros",
esto dice el Señor.

Tus palabras de vida
nos llevan hacia ti,
los días cuaresmales
nos las hacen sentir. Amén.

Antífona 1: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

SALMO 42: Deseo del templo
Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?,
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
"Salud de mi rostro, Dios mío".

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
 

lunes, 25 de febrero de 2013

SAN VALERIO

San  Valerio

Desde pequeño era cristiano. Nació en Astorga (León) y comenzó una vida de oración y penitencia viviendo al estilo de los antiguos eremitas. Los habitantes del lugar le empiezan a visitar en la ermita donde estaba instalado. Finalmente, terminó en un monasterio de Bierzo donde sigue con su vida penitente y orante. También dejó por escrito testimonios de la época. Terminó su vida a finales del siglo VII y sus reliquias se conservaron en el Altar Mayor de la iglesia del Monasterio de San Pedro de los Montes, cerca de Ponferrada.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO II
En tierra extraña peregrinos
con esperanza caminamos,
que, si arduos son nuestros caminos,
sabemos bien a dónde vamos.

En el desierto un alto hacemos,
es el Señor quien nos convida,
aquí comemos y bebemos
el pan y el vino de la Vida.

Para el camino se nos queda
entre las manos, guiadora,
la cruz, bordón, que es la vereda
y es la bandera triunfadora.

Entre el dolor y la alegría,
con Cristo avanza en su andadura
un hombre, un pobre que confía
y busca la ciudad futura. Amén.

  Antífona 1: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

SALMO 41: Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene Sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día.
mientras todo el día me repiten:
"¿Dónde está tu Dios?"

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
"Salud de mi rostro, Dios mío".

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: "Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?"

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
"¿Dónde está tu Dios?"

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
"Salud de mi rostro, Dios mío".

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

domingo, 24 de febrero de 2013

DE DOMINGO A DOMINGO



Cada palabra puede contener significados diferentes, e incluso, siendo el mismo significado puede presentar diferentes aplicaciones según las circunstancias. Por instalados podemos significar el deseo de alcanzar un trabajo donde instalarnos y desarrollar de forma estable nuestra profesión o tarea que nos permita sostener nuestras necesidades materiales con cierta seguridad.

Pero, también, puede significar el peligro de sentirnos ya en la meta, e instalarnos cómodamente dejando a un lado cualquier atisbo de inquietud y motivación. En nuestra vida de creyente eso puede representar una grave enfermedad y una muerte prematura. Sí, estaremos vivos, pero de forma vegetativa espiritualmente, y muertos a la vida de la Gracia.

 Decrecemos en lugar de crecer, y eso significa morir. La experiencia del monte Tabor es muy ilustrativa si nos atrevemos a mirarla con seriedad, en silencio y muy atentos. Jesús nos invita a subir para que abramos los ojos y despertemos a la verdadera vida. Nos sorprende hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos y de permanecer perplejos y asombrados a su hermosura, paz y gozo. Tal es nuestro asombro que proponemos hacer una cabaña para Elías, Moisés y Jesús olvidándonos de nosotros, y permanecer eternamente en la contemplación y gozo del Señor.

Pero, inmediatamente, conociendo nuestros pensamientos, Jesús nos invita a continuar, a bajar de nuevo del monte y regresar a pie de montaña, a la vida diaria de cada día. Es ese nuestro camino, nuestra cruz, nuestro tiempo de purificación. ¿Cuantas veces hemos quedado maravillado de encontrarnos con Él en nuestra vida? Y pronto despertamos para darnos cuenta que tenemos, a pesar nuestro, que seguir el camino. Sí, Pedro, Santiago y Juan vivieron esa maravilla de ver a Jesús en su Gloria, y escuchar la Voz del Padre confirmando a su Hijo Jesús como el enviado para nuestra salvación.

Pero nosotros, tenemos también ese testimonio de ellos, y también nuestros personales encuentro. Y experimentamos que siempre es igual. Nuestras vidas son los caminos que debemos recorrer y compartir en la cruz con Jesús hasta que llegue la hora de subir para siempre en el gozo de la contemplación eterna.

EN EL CAMINO CUARESMAL




2ª DOMINGO DE CUARESMA

 "EL PADRE NOS DICE QUIÉN ERES"

Oh Padre nuestro,
Tú que nos hablas al corazón
diciendo:
"Buscad mi Rostro",
muéstranos quién es Jesús, 
tu Hijo amado, el escogido,
Él que es tu Rostro.
Que al escuchar su Palabra
creamos en Él
y seamos transformados
por el don del Espíritu Santo
y no dejemos de buscarlo
en todos los acontecimientos
de nuestra vida. 


 VIDAS DE SANTOS




Etelberto, rey de Kent, se casó con una princesa cristiana llamada Berta, que era hija única de Chariberto, rey de París. Etelberto concedió a su esposa plena libertad para participar de su religión, y Berta llevó a Inglaterra a Liudardo, un obispo francés. 

Las conversiones empezaron a multiplicarse, y pronto el rey y su corte fueron bautizados en Pentecostés del año 597. El rey además les dio permiso para reconstruir las antiguas iglesias y construir otras nuevas.

El santo pronto se convirtió en un modelo por la nobleza de su conversión. La acogida que dio a los misioneros y su gesto de escucharles sin prejuicios son un caso extraordinario en la historia. Con su actitud de no imponer la fe en sus súbditos, a pesar de su celo por propagarla, favoreció enormemente la obra de los misioneros.

 V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO I (a elegir uno de los tres siguientes)

Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

Antífona 1: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa

SALMO 117: Himno de acción de gracias después de la victoria
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
El es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
"la diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa".

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo hecho,
ha sido un milagro patente.

Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, El nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

 

sábado, 23 de febrero de 2013

SAN POLICARPO

San Policarpo


San Policarpo se presenta como testigo de la vida Apostólica y como hombre de tradición viva. Desconfiaba de sí mismo y se mantuvo escondido. Fue descubierto en un granero y demostró la serena valentía de su fe. El procónsul Stazio Quadrato lo exhortaba a renegar de Jesús y ante la negativa de Policarpo ordenó que lo quemaran vivo.

En el año 155 sufre su martirio y mientras estaba envuelto en llamas exclamaba: "Bendito seas siempre, oh Señor; que tu nombre adorable sea glorificado por todos los siglos, por Jesucristo pontífice eterno y omnipotente, y que se te rinda todo el honor con él y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos".


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel,
desde el marco del dintel,
te saludó: "Ave, María"?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa,
a ti ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María. Amén.

Antífona 1: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
 
SALMO 118: 145-152

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

viernes, 22 de febrero de 2013

SANTA MARGARITA

Santa Margarita


En este día de fiesta por la Cátedra del Apóstol San Pedro celebramos Santa Margarita. Nació en 1247 en Italia y quedó huérfana de madre a los siete años. Su padre se vuelve a casar con una mujer dominante que hace la vida imposible a la joven. Entonces, a los 17 años se deja engañar por un agricultor con el que huye. Vivió ocho años de lujo, fiestas y pecado, pero su corazón no era feliz. Tuvo un hijo y, aún y todo, buscaba en Dios una solución. Un día, su compañero sale al campo y unos guerrilleros acaban con su vida.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Cristo te llama, Pedro, y tú le sigues;
dejas tu barca, pescador de hombres;
roca y cimiento de la santa Iglesia
Cristo te hace.

El te pregunta:
"¿Me amas más que éstos?";
tú le respondes: "Sabes que te quiero".
El te encomienda todo su rebaño;
tú lo apacientas.

Tienes las llaves, atas y desatas;
fiel al Maestro, amas más que niegas;
llegas a Roma, con tu magisterio;
mueres por Cristo.

Desde tu cielo, mira a nuestra tierra,
guía los pasos de tus sucesores
que en el primado del amor, sirviendo,
rigen la Iglesia.
Antífona 1: Dijo el Señor a Simón; “No temas: desde ahora serás pescador de hombres.”

SALMO 62: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Dijo el Señor a Simón; “No temas: desde ahora serás pescador de hombres.”
 

jueves, 21 de febrero de 2013

SAN PEDRO DAMIÁN

San Pedro Damián
 
 
Nacido en Ravena (Italia), fue criado por su hermano debido a la prematura muerte de sus padres. Pedro abrazó la vida religiosa ingresando en el Convento de Fonte Avellana donde vivió con austeridad y se dedicó a la oración, lectura espiritual y estudios sagrados. En 1403 gobernó la abadía y fundó otras cinco comunidades de ermitaños. Alcanzó los cargos de Cardenal y Obispo en Ostia en el año 1057 y escribió varios documentos para mantener la observancia de la moral y de la disciplina.



V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO I (a elegir uno de los tres siguientes)

Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

Antífona 1: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

SALMO 56: Oración matutina de un afligido
Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.

Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos,
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

miércoles, 20 de febrero de 2013

SAN ELEUTERIO DE TOURNAI

San Eleuterio de Tournai


Este Santo, Obispo de Tournai (Bélgica, 456-531), vivió en un periodo complejo en la historia de Francia. La Galia se convirtió en tierra de conquista de los francos del Rey pagano Clodoveo. Al Obispo le correspondió la misión de sembrar la Palabra de Dios entre los Francos, un pueblo rudo e idólatra. Los restos de este Santo reposan en la Catedral de Tournai, meta de muchas peregrinaciones.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
  
HIMNO II

En tierra extraña peregrinos
con esperanza caminamos,
que, si arduos son nuestros caminos,
sabemos bien a dónde vamos.

En el desierto un alto hacemos,
es el Señor quien nos convida,
aquí comemos y bebemos
el pan y el vino de la Vida.

Para el camino se nos queda
entre las manos, guiadora,
la cruz, bordón, que es la vereda
y es la bandera triunfadora.

Entre el dolor y la alegría,
con Cristo avanza en su andadura
un hombre, un pobre que confía
y busca la ciudad futura. Amén.

Antífona 1: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

SALMO 35: Depravación del malvado y bondad de Dios
El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
"No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia".
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
 

martes, 19 de febrero de 2013

Beato Alvaro de Córdoba


Álvaro de Córdoba, el beato, nació a mediados del siglo XIV, en Zamora (1360?) y murió en Córdoba el año 1430. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de S. Pedro en Córdoba, en el año 1368. Fue un famoso y ardiente predicador, y con su ejemplo y sus obras, contribuyó a la reforma de la Orden, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por nuestro Salvador. Deseoso de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder templar el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén. Esta sagrada representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción tan bella del “Vía Crucis”, apreciadísima en la piedad cristiana. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Sto. Padre Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros. Murió el 19 de febrero y fue sepultado en su convento. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO III

Llorando los pecados
tu pueblo está, Señor.
Vuélvenos tu mirada
y danos el perdón.

Seguiremos tus pasos,
camino de la cruz,
subiendo hasta la cumbre
de la Pascua de luz.

La Cuaresma es combate;
las armas: oración,
limosnas y vigilias
por el Reino de Dios.

"Convertid vuestra vida,
volved a vuestro Dios,
y volveré a vosotros",
esto dice el Señor.

Tus palabras de vida
nos llevan hacia ti,
los días cuaresmales
nos las hacen sentir. Amén.

Antífona 1: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

SALMO 23: Oración entrada solemne de Dios en su templo
Del Señor es la tierra y cuanto lo llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.

- ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

- El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

- Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

- ¿Quién ese Rey de la gloria?
- El Señor, Dios de los ejércitos.
El es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

lunes, 18 de febrero de 2013

EN DEFENSA DE LA VIDA

Cuarenta días por la Vida
13 de Febrero al 24 de Marzo 2013
Día 5 – 17/2/2013
España_SALVADOR SEVERO PÉREZ ALAYÓN -  deahaba@gmail.com  
“Esta es tu tarea de ciudadano cristiano: contribuir a que el amor y la libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna: la cultura y la economía, el trabajo y el descanso, la vida de familia y la convivencia social.”
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Reflexión
Dios Mismo nació como un niño. La grandeza de una persona no depende del tamaño, puesto que el Rey de Reyes recién nacido es un pequeño.
Oración del día
Oremos para que la amenaza de aborto contra los no nacidos que no alcanzan tamaño adecuado sea eliminada.
Motivación del día
Cuando esperamos algo, buscamos siempre que sea algo especial. Nos desilusionamos si nuestras expectativas no se corresponden con algo grandioso o en proporción a lo esperado. Nuestra tendencia es siempre sorprendente y notable. No aceptamos, o mejor, no nos gustan cosas pequeñas, con poca notoriedad, que no llamen la atención. Queremos ser notados y centro de nuestros actos. Y ese afán notorio nos lleva a tomar decisiones, decisiones que en muchos casos no nos corresponden, tal es el caso de decidir sobre la vida de los demás.
Porque no puedes decidir sobre tu propia vida. Te ha sido dada sin contar contigo, sin pedirte permiso y sin ningún tipo de elección. Ni se te ha pedido parecer para elegir a tus padres. Has nacido por obra y gracia de Dios en colaboración con el misterio humano de ser concebido en el seno de tu madre. Pero tú no has contado para nada ni en nada. Sin embargo, estás vivo y vives. Muchas gracias tendrías que dar a tus padres por acogerte a la vida, y ofrecerte una familia donde vivir, educarte y alcanzar el desarrollo integral hasta la madurez.
Sin embargo, quizás ahora, tú si tratas de decidir la vida de tus hijos, y eliges quitarle la vida a quien vive dentro de ti. Piensa, que a ti te dejaron nacer a la luz. ¿Tienes tú derecho de quitársela a otro? ¿Tanta importancia te das para tomar una decisión así? ¿Crees que la vida de tu propio hijo no vale ni merece el respeto que tuvo la tuya? Mira, la grandeza no se mide por el tamaño, ni tampoco por el estado de madurez que se tenga en el momento de nacer un niño. Jesús, el Rey de Reyes, vino al mundo como has venido tú. Un niño nacido en condiciones igual o peor que la tuya. En un simple pesebre abandonado, de noche y sin más asistencia.
La grandeza se mide por el amor. Un amor, como el de Jesús de Nazaret, capaz de dar su vida por ti, obedeciendo la Voluntad del Padre. Un Padre que te ha regalado esa vida y que te acompaña para que la puedas vivir en plenitud hasta volver a Él. ¿Te parece que tienes derecho a interrumpirla por pequeña que sea?
ORACIÓN ECUMÉNICA
OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén
ORACIÓN POR LA VIDA
Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén
Juan Pablo II
Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana
Enlaces de interés:
Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

SAN ELADIO

San Eladio


Nació en una familia de buenos cristianos en la segunda mitad del siglo VI y destacó por su devoción y fidelidad a la vida cristiana. El Rey lo nombró administrador de sus finanzas, pero Eladio siente la llamada de Dios y tomó hábito. A la muerte de Aurasio accede al cargo de Arzobispo de Toledo. Pasó 18 años al servicio de los Cristianos como sucesor de los Apóstoles, construyó el Templo de Santa Leocadia y murió en el año 632.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO 
 
 Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

Antífona 1: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

SALMO 5: Oración de la mañana de un justo perseguido
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

domingo, 17 de febrero de 2013

EN EL CAMINO CUARESMAL


1ER DOMINGO DE CUARESMA
(17 de febreo de 2013)

"YO TE PREFIERO"

  Señor Jesús, te damos gracias
porque te hiciste débil
como nosotros
para hacernos fuerte
 y te dejaste tentar
para vencer nuestra tentación.
Que los momentos de tentación
sean una ocasción de volverte
a legir,
de preferirte a Ti y tu voluntad
ante todas las cosas,
como Tú elegiste el Amor
y la Voluntad del Padre.
Sálvanos Señor,
porque quien confía en Ti
no queda defraudado.



SANTOS FUNDADORES DE LOS SERVICIOS DE SANTA MARÍA VIRGEN


Siervos de María

Nuestra Señora reunió a siete hombres muy respetables y honorables de Florencia (Italia) para que crearan una Orden en su nombre. Primero llevaron una vida dedicada a la veneración de la Virgen María, después predicaron por toda la región de la Toscana y fundaron la Orden de los Siervos de Santa María Virgen, aprobada por la Santa Sede en 1304. Este grupo amaba a Dios sobre todas las cosas y a él ordenaban todas sus acciones.


   
LAUDES

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

 Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.
Antífona 1: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

SALMO 62: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.
 

sábado, 16 de febrero de 2013

SAN MACARIO

San Macario


Creció en la dureza del desierto junto a su rebaño y, así, aprendió el arte de la oración y la penitencia. Poco a poco, la gente le fue queriendo como se merecía y el Obispo de Egipto le nombró sacerdote para que celebrara los sagrados misterios con los más jóvenes. Una frase que exclamaba era: "Si supieras las recompensas que se consiguen mortificando las pasiones del cuerpo, nunca te parecerían demasiadas las mortificaciones que se hacen para conservar la virtud". Fue desterrado por los herejes arrianos y murió en 390 con 90 años.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel,
desde el marco del dintel,
te saludó: "Ave, María"?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa,
a ti ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María. Amén.

Antífona 1: Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.

SALMO 91: Alabanza del Dios creador
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes,
sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos despreciarán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.
 

viernes, 15 de febrero de 2013

BEATO ÁNGELO DE SALSEPOLCRO

http://www.oocities.org/ar/misa_tridentina04/oc/_angelo.jpg
Beato Ángelo de Salsepolcro

Fue hermano de la Orden de los Eremitas de San Agustín y entró en el Convento de los Eremitas de Juan Bono alrededor de 1254. Nació en Sanseplcro (Italia) en la primera mitad del siglo XII. De su vida se recuerdan algunos milagros como la resurrección de un inocente condenado a muerte y los escritores agustinos del siglo XVI destacan su profunda humildad, caridad y pureza de cuerpo y espíritu. Murió en 1306 y su cuerpo se encuentra en una urna tallada en madera dorada bajo el altar mayor de la Iglesia de San Agustín en Sansepolcro. 

Laudes

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO I 

Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

Antífona 1: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

SALMO 50: Misericordia, Dios mío
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.