lunes, 5 de mayo de 2014

FELIZ PASCUA




Señor Jesús,
que para nacer a la fe
me has abierto a la escucha
de tu palabra de vida,
y para ayudarla a crecer
me llamas constantemente
a la conversión que me abre a ti
y me descubre lo mejor de mí.
Al mirarte en la cruz, 
y al experimentar el gozo
de tu resurrección,
que me abre a la esperanza,
te pido que me fortalezcas
 con tu Espíritu,
para vivir la fe
que me has regalado,
comprometiendo mi vida
en tu seguimiento,
y pueda ser,
en los ambientes en que me muevo,
testigo valiente
de tu paz y de tu amor.
Amén.

domingo, 4 de mayo de 2014

DE DOMINGO A DOMINGO

(Lc 24,13-35)


Nuestra experiencia ha pasado por esa misma vivencia. En muchos momentos nos sentimos así, en retirada y sin esperanza. Incluso buscamos justificaciones que nos convenza de nuestras razones. Volvemos a la rutina de cada día, a nuestra aldea, a nuestro ambiente, a nuestro camino... Todo se ha desvanecido como si se tratara de espejismo y regresamos al lugar de partida.

Renace en nosotros el hombre viejo, el hombre desesperanzado, el hombre cautivo y sometido al poder, al más fuerte, sino también el hombre esclavo de sus propias pasiones, hábitos, miedos y apetencias. No hay esperanzas y todo queda como antes. Un sueño que ha dado esperanzas pero que termina en desesperanza.

Necesitamos luz, luz que nos ilumine y nos haga experimentar esperanza. Esperanza de Resurrección. No, nada ha terminado ni ha quedado en un sueño. Jesús ha Resucitado y está entre nosotros. Todo se cumple en Él par Gloria del Padre y para esperanza de los que creen en Él. Estamos llamados a nacer de nuevo y a transformarnos en hombres nuevos, nacidos a la Gracia del Resucitado y en Él esperanzado en Resucitar.

Experimentamos su Palabra y arde nuestro corazón que nos impulsa a volver, a volver a nacer del Agua y del Espíritu y a proclamar que Jesús Vive y camina con y entre nosotros. Amén.

jueves, 1 de mayo de 2014

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:
En esta catequesis hablo del don de entendimiento. No se trata de una cualidad intelectual natural, sino de una gracia que el Espíritu Santo infunde en nosotros y que nos hace capaces de escrutar el pensamiento de Dios y su plan de salvación. San Pablo dice que, por medio del Espíritu Santo, Dios nos revela lo que ha preparado para los que le aman. Leer más...

lunes, 28 de abril de 2014

EN LA CANONIZACIÓN DE JUAN XXIII Y JUAN PABLO II

D. Miguel Hernández Suárez, párroco de San Ginés Obispo de Arrecife. D. Ricardo Miranda, párroco de Tias, y D. Gerarndo, sacerdote que estuvo un tiempo en nuestra  parroquia.

domingo, 27 de abril de 2014

DE DOMINGO A DOMINGO

(Jn 20,19-31)


Todos llevamos la impronta de Tomás, pues si no vemos no creemos. Y digo más, incluso viendo nos sigue costando creer. Es significativo como Jesús enseña sus heridas para que le reconozcan, pues nos conoce y sabe de nuestra dificultad para creer. Por eso su frase. "Dichosos aquello que crean sin ver".

Estamos atenazados por el miedo y por nuestra ignorancia. A pesar de ver, la fe no nos fortalece si no nos la infunde el Espíritu Santo, porque sólo el Espíritu de Dios nos puede iluminar, dar y aumentar nuestra fe. Así, los apóstoles recibieron, por Jesús, el soplo del Espíritu Santo y el poder de perdonar los pecados. No se entiende de otra forma como la Iglesia permanece y persevera desde aquellos días hasta hoy.

Sin embargo, me parece muy oportuna la lección de Tomás, quien a pesar de su incredulidad vio y tocó, ofrecidas por el Señor, su llagas y heridas de manos y pies y postrado ante Él se entrego adorándole: "Señor mío y Dios mío". ¿Es esta, podemos preguntarnos, nuestra actitud e intención? ¿Estamos buscándole y dispuestos a postrarnos, abandonándonos en Él, ante el Señor?

Estas y otras preguntas más deben ayudarnos a reflexionar y a tratar de responder a la llamada del Señor. Porque Él siempre nos busca, tal y como hizo con Tomás.

miércoles, 23 de abril de 2014

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO


 


“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”
Queridos hermanos y hermanas:
En estos días celebramos con alegría el gran misterio de la resurrección de Cristo. Es una alegría autentica, profunda, que se basa en la certeza de que Cristo resucitado no muere más, sino que vive y actúa en la Iglesia y en el mundo. No es fácil aceptar la presencia del resucitado en medio de nosotros. La pregunta que el ángel dirigió a las mujeres, aquella mañana de Pascua: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?”, nos debe interrogar también a nosotros. Leer más