miércoles, 23 de abril de 2014

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO


 


“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”
Queridos hermanos y hermanas:
En estos días celebramos con alegría el gran misterio de la resurrección de Cristo. Es una alegría autentica, profunda, que se basa en la certeza de que Cristo resucitado no muere más, sino que vive y actúa en la Iglesia y en el mundo. No es fácil aceptar la presencia del resucitado en medio de nosotros. La pregunta que el ángel dirigió a las mujeres, aquella mañana de Pascua: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?”, nos debe interrogar también a nosotros. Leer más

domingo, 20 de abril de 2014

DE DOMINGO A DOMINGO


(Jn 20,1-9)

Estaban derrotados, desilusionados, vencidos, decepcionados... No habían entendido nada y, por lo tanto, no esperaban nada. Esa mañana tuvo que ser grandiosa, tan grandiosa que les movió toda su vida a seguir al Señor en cuerpo y alma y a darlo todo por Él.

Me imagino el desasosiego y la esperanza contenida por imaginar y empezar a entender lo que el Maestro les había dicho. ¿Dónde estaba Jesús? ¿Había Resucitado? ¡Dios mío, esto cambiaba todo de forma radical! Jesús vive, ha triunfado y el Amor es el camino del triunfo. La muerte no es la última palabra. Es Jesús quien nos da la vida y quien tiene la última Palabra. Es el Señor, el Hijo de Dios Vivo.

Hoy es un día grande, grande porque se pasa de la muerte a la vida; de la derrota a la victoria; de la tristeza a la alegría, de la desesperanza a la esperanza... Xto. Jesús ha Resucitado y en Él resucitaremos nosotros también, porque su Amor y Misericordia es Infinita.

Por eso, en contenida alegría y sabiendo, por el testimonio de los apóstoles, que Jesús ha vencido a la muerte, esperamos con inusitada y silenciosa alegría el momento exultante de proclamar que Jesús Vive entre nosotros y nos resucitará en Él por la Gracia y el Amor de Dios Padre.

miércoles, 16 de abril de 2014

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, en la mitad de la Semana Santa, la liturgia nos presenta el triste hecho de la traición de Judas. Judas va a las autoridades y les dice simplemente: ¿Cuánto me van a dar si yo lo entrego?”. “Treinta monedas”. Y Jesús tiene precio, como cualquier mercadería en un mercado. Y Jesús acepta esa humillación hasta la muerte de cruz. En su sufrimiento y en su muerte podemos ver el dolor de la humanidad, el dolor de nuestros pecados, y la respuesta de Dios a ese misterio del poder del mal. Dios toma sobre sí el mal del mundo para vencerlo. Su Pasión no ocurre por error, es la manera de mostrarnos su amor infinito. Leer más...

domingo, 13 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS

(Mt 26,14—27,66)


Entre la algarabía de la entrada a Jerusalén, vitoreado y aclamado como Rey, a las acusaciones, rechazos y desprecio condenándolo a una muerte de Cruz, Jesús se encuentra ante los hombres que no ven más allá de lo que tienen enfrente. Es también la paradoja de la vida, el amor y el odio, porque no se ama gratuitamente sino compensadamente, y cuando no hay prestaciones se da la espalda.

Jesús que lo ha dado todo, y está dispuesto a dar su vida, encuentra momentos de júbilo seguidos de momentos de cruz. Es el rechazo a la verdad que descubre nuestro egoísmo y nos interpela a dar un giro total a nuestro camino de soberbia, de vanidad, de individualismo, de pasiones, de poder, de riqueza...etc.

Un domingo de Ramos tocado por la apariencia de la aceptación, pero escondido en el pecado soberbio del desamor. Un domingo de Ramos donde se confunde el amor con el poder, la venganza y la victoria del más fuerte. Un domingo de Ramos donde no se entiende que la libertad se esconde en la propuesta amorosa de la concordia, la fraternidad y la paz.

Un domingo de Ramos donde el Amor es la propuesta que esconde el Tesoro que todos buscamos: la felicidad eterna.

DOMINGO DE RAMOS EN FOTOS
Semana Santa 2014
Parroquia San Ginés Obispo (Arrecife)












jueves, 10 de abril de 2014

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO





Queridos hermanos y hermanas:

Comenzamos hoy una nueva serie de catequesis dedicadas a los siete dones del Espíritu Santo. El primer don es el de la sabiduría. Ésta no es fruto del conocimiento y la experiencia humana, sino que consiste en una luz interior que sólo puede dar el Espíritu Santo y que nos hace capaces de reconocer la huella de Dios en nuestra vida y en la historia. Esta sabiduría nace de la intimidad con Dios y hace del cristiano un contemplativo: todo le habla de Dios y todo lo ve como un signo de su amor y un motivo para dar gracias. Esto no significa que el cristiano tenga una respuesta para cada cosa, sino que tiene como el “gusto, como el “sabor” de Dios, de tal manera que en su corazón y en su vida todo habla de Dios. Leer más