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lunes, 28 de septiembre de 2015

MI VIDA EN LIBROS

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Ha salido, por la Gracia de Dios, un nuevo libro a la luz. Una palabra para cada día es el resultado de mis reflexiones diarias a la luz del Evangelio. Se trata de una periódo que recoge el diálogo con el Señor y mis esfuerzo de escucharle y de vivenciar su Palabra.
Es una oración diaria que al mismo tiempo pido para mí de todos aquellos que lo lean.


MIS OTROS LIBROS



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También, dentro de unos 10 o 15 días pondrán estar a la venta en la librería San Ginés. Los beneficios serán para las obras sociales y de ayuda de la parroquia San Ginés.
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domingo, 27 de septiembre de 2015

ESCÁNDALO

(Mc 9,38-43.45.47-48)


Somos responsables hasta cuando dormimos. Es una manera de expresar la gran responsabilidad que tenemos con la actitud y los actos de y en nuestra vida. Nada, aunque nos parezca insignificante, pasa desapercibido, y nuestro testimonio de vida tiene suma importancia y trascendencia.

Observamos que cuando se habla de una persona se sacan a relucir detalles y actitudes que parecían no se notaban o trasmitían, y nos sorprende todo, bueno o malo, que ha transmitido esa persona. Con nuestros actos damos ejemplo y es nuestra responsabilidad que nuestros testimonios sean buenos y den ejemplo para que otros los imiten y les sirvan de referencia. Sobre todo a los niños que se fijan y están aprendiendo. 

La escala de valores, valores que defiendan la verdad y la justicia y que se apoyen en el amor gratuito tal y como nos ha enseñado Jesús. Es eso lo importante, venga de donde venga, porque quienes hagan eso no estarán en contra de Jesús, sino a su favor. 

Todo el que viva y defienda la verdad y la justicia será bendecido y recompensado por Jesús, porque eso es estar a su favor y defenderle. Necesitamos rodearnos del ambiente que nos facilite y nos ayude a vivir en esa actitud auténtica y verdadera. Y ello nos exige desprendernos de todo aquello que nos obstaculiza y nos interrumpa nuestro camino. A pesar de ser cosas que estén muy dentro de nosotros y muy arraigadas y que representen una gran dificultad a la hora de desprendernos.

Ese es el significado de esas expresiones: Y si tu mano te es ocasión de pecado, cortártela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga».

Hagamos el esfuerzo de permanecer unidos y de, vengamos de donde vengamos, vivir en el amor que Jesús, el Señor, nos ha transmitido y nos regala gratuitamente. En Él seremos recompensados y salvados.

domingo, 20 de septiembre de 2015

AL FINAL HABRÁ JUSTICIA

(Mc 9,30-37)


Hemos oído muchas veces que todo se paga en la otra vida. Se supone que en lo más profundo de nuestros corazones está escrito que habrá otra vida, porque esa idea nace dentro de nosotros, y, como los sueños, se manifiesta. También es de sentido común que quien la hace la paga. Al menos esos pensamos y nos gustaría que así fuera. Creemos en una justicia divina que haga, valga la redundancia, justicia.

También los apóstoles, sin entender lo que les decía Jesús, hablan de quienes serán los primeros, lo cual nos hace suponer que esperan otra vida. La eternidad, que supone que haya otra vida, está escrita en nuestros corazones, y eso supone, repetimos de nuevo, que la mayor aspiración del hombre es ser feliz eternamente.

Pues bien, la única oferta conocida y gratis es la de Jesús de Nazaret. Nos propone la felicidad eterna y no señala el camino para conseguirla. Se trata de ser los últimos, los últimos en todo y estar disponible a servir. Supongo que es un poco hacer de tonto en este mundo, porque estar dispuesto a servir y renunciar a tus propios egoísmo lo tachan de tontos. Hoy parece que quien no se aprovecha de sus posibles cargos y roba, es un tonto.

 «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Son Palabras de Jesús y dejan bien claro cuál es su propuesta y camino, y nuestra actitud y conducta. En ese sentido me parece absurdo manusear y besuquear a las imagenes y crucifijos, e incluso tratar de tocar la Patena. La única forma de tocar a Jesús, aparte de en la Eucaristía que te alimentas de su Espíritu, es tocarlo en los más necesitados e indefensos y carentes de todo. Porque cuando haces algo a alguien que verdaderamente lo necesita, estás abrazando y besando al Señor. Esas son las verdaderas caricias que el Señor quieres y aceptas que le hagas: 
«El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

Sólo en el servicio a los más pobres, necesitados y últimos de este mundo encontraremos la ocasión y la oportunidad de dar un fuerte abrazo al Señor.

jueves, 17 de septiembre de 2015

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO




Queridos hermanos y hermanas:

En medio de una civilización marcada fuertemente por una sociedad administrada por la tecnología económica, donde la subordinación de la ética a la lógica del beneficio goza de un grande apoyo mediático, se hace cada vez más necesaria una nueva alianza entre el hombre y la mujer, que libere a los pueblos de la colonización del dinero y de las colonizaciones ideológicas, y que oriente la política, la economía y la convivencia civil, para que la tierra sea verdaderamente un lugar habitable, donde se transmita la vida, y se perpetúe el nexo entre la memoria y la esperanza. 

La fe nos dice que esta alianza entre el hombre y la mujer ha sido querida por Dios desde la creación, no sólo para velar por los intereses íntimos de la familia: a ellos les ha confiado el mundo y el proyecto de domesticarlo; por lo tanto, lo que ocurre entre el hombre y la mujer

domingo, 13 de septiembre de 2015

UNA DESCRIPCIÓN DE NUESTRO CAMINO

(Mc 8,27-35)


La Vida de Jesús es la Vida a imitar. Él es nuestra referencia, nuestro camino y nuestra vida. Con sus mismas Palabras nos lo dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Hoy, tras la confesión de Pedro, por la acción del Espíritu Santo, nos hace una semblanza del camino de su Vida. Nos dice:  "El Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días". 

¿No tiene nuestra vida que sufrir y compartir con Cristo nuestra muerte? Muerte que no tiene ningún valor ni precio para poder pagar por nuestro rescate de salvación, pero que en Xto. Jesús, por su Pasión y Muerte, hemos alcanzado la Misericordia de Dios.

Detrás de esa aceptación se esconde tu verdadera respuesta. Eres discípulo y crees en Jesús en la medida que tu vida se hace camino de Cruz. Porque seguir a Jesús es cargar la cruz que a ti te ha tocado vivir, la de tus propios pecados que son lavados al compartir tu muerte humana con la de Jesús, Redentor del mundo.

Seguir a Jesús es pasar ese camino de tu vida en el gozo y la alegría de saberte Resucitado, a pesar de que sufrirás los sufrimientos con los que compartirás la muerte en el Señor. No es el mundo un camino de rosas, sino un camino de cruz que tiene al final la recompensa de la Resurrección y la vida gozosa y eterna.

jueves, 10 de septiembre de 2015

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:

Esta mañana reflexionamos sobre la íntima relación que hay entre la familia y la comunidad cristiana: la Iglesia es una familia espiritual, casa de los que creen en Jesús y viven según sus enseñanzas, y la familia, una pequeña Iglesia doméstica, escuela de amor a Dios y al prójimo.

De los grandes eventos de la historia del mundo sólo queda el recuerdo en los libros. La historia de los afectos de las personas, en cambio, se conserva en el corazón de Dios y se inicia en la familia. Esa es la historia que cuenta.

 Y así lo experimentó Jesús, Hijo de Dios, que nació en una familia y en ella, por 30 años, aprendió la condición humana, en la sencillez de una dura vida de trabajo, en una aldea insignificante. Cuando inició su vida pública, quiso formar a su alrededor una comunidad, una “Asamblea”, una con-vocación de personas: quiso

domingo, 6 de septiembre de 2015

JESÚS, SEÑOR DE LA VIDA Y LA MUERTE

(Mc 7,31-37)


El Señor puede hacer su Voluntad. Él es el Creador, el Señor de todo lo visible e invencible, y puede alterar lo que su Voluntad así lo desee. Claro está, que el Señor nada malo puede hacer. Es Inmutable y su Bondad infinita. Todo lo que haga será lo mejor para el hombre.

Pero, el hombre, tocado por el pecado, se atreve a interpretar los pensamientos e intenciones de Dios. Se atreve a diagnosticar la obra de Dios y hasta prohibirle su actuación y su Voluntad. Dios hace libre al hombre y deja a su libertad la elección de aceptarle, reconocerle o rechazarle. Pero, a pesar de la opción que elija, Dios continúa amándole y abriéndole los brazos misericordiosos a su perdón.

Dios quiere salvar al hombre, y para ello ha se ha hecho Hombre en su Hijo Jesucristo, entregándose a una muerte de Cruz para pagar por su rescate. Su compromiso es inmutable y actúa para salvarlo. Por eso aprovecha las oportunidades que las circunstancias le ofrece y cura a aquel sordo con dificultad para hablar para demostrar su poder y divinidad.

Jesús es declarado como el que hace todo bien; hace hablar a lo sordos y hablar a los mudos. sin embargo, hoy, muchos exigen que cure a todos, y que lo que los hombres hacen mal, Jesús lo transforme en bueno. Algo así como una caja mágica que purifique y convierta todo lo malo en bueno. Confunde la libertad con que el Señor no pueda intervenir para transformar algo malo en bueno. ¿Para qué si no la oración? ¿Tendría sentido la Cruz si Dios interviene para evitar el mal?

Uno de los grandes peligros de hoy es el querer interpretar la Voluntad de Dios y de constituirnos en jueces capaces de discernir lo que Dios tiene que hacer o no. ¿Acaso no es Dios dueño de hacer lo que quiere? ¿Acaso no sabe Dios qué es lo que conviene al hombre? ¿Vamos a decirle nosotros a Dios que es lo que debe hacer? Al parecer, aunque no parezca extraño, hay gente que así piensan.

viernes, 4 de septiembre de 2015

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2015

                               «Una Iglesia sin fronteras, madre de todos»



Queridos hermanos y hermanas:

Jesús es «el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 209). Su solicitud especial por los más vulnerables y excluidos nos invita a todos a cuidar a las personas más frágiles y a reconocer su rostro sufriente, sobre todo en las víctimas de las nuevas formas de pobreza y esclavitud. 

El Señor dice: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,35-36).

Misión de la Iglesia, peregrina en la tierra y madre de todos, es por tanto amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados; entre éstos, están ciertamente los emigrantes y los refugiados, que intentan dejar atrás difíciles condiciones de vida y todo tipo de peligros. Por eso, el lema de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de este año es: Una Iglesia sin fronteras, madre de todos. Leer más...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:

Hoy abordamos el tema de la familia como transmisora de la fe. Tanto en sus palabras como en sus signos, el Señor pone con frecuencia los lazos familiares como ejemplo de nuestra relación con Dios. La sabiduría encerrada en esos afectos familiares, que ni se compran ni se venden, es el mejor legado del espíritu familiar y Dios se revela a través de este lenguaje.

Por otro lado, la fe y el amor de Dios purifican los afectos familiares del egoísmo y los protegen del degrado. Los abre a un nuevo horizonte que nos hace capaces de ver más allá, de ver a todos los hombres como una sola familia. De ese modo, quien hace la voluntad de Dios y vive en su amor, es capaz de ver a Jesús en el otro y de ser para él un verdadero hermano.

Queridos hermanos, llevar este estilo familiar a todas las relaciones humanas nos haría capaces de cosas impensables,