viernes, 29 de agosto de 2014

Comunes en protestantes, peligrosas también para católicos 6 excusas débiles -pero no infrecuentes- que usan las parejas cristianas para romper su matrimonio



J. Lee Grady, antiguo editor y actual columnista de prestigio de la revista norteamerica “Charisma” (protestante carismática), ha escrito una enumeración de “excusas débiles” que dan los cristianos al divorciarse o separarse. 

Hay que tener en cuenta que el divorcio tiene en Estados Unidos una tradición mucho más antigua que en España, que las iglesias protestantes no creen en el matrimonio como sacramento y permiten el divorcio por causas “justificadas” (varían de unas a otras) y que han pasado ya más de 40 años desde que Ronald Reagan firmara la primera ley de “divorcio sin culpa”, que facilitaba las rupturas sin causa necesaria (a Reagan le presionó para aprobar esta ley el congresista James A. Hayes, cuya mujer quería divorciarse acusándole de “crueldad” y necesitaba evitarlo acogiéndose a una ley de divorcio “sin causa”; Reagan se arrepentiría de abrir esa puerta, como se explica aquí).  Leer más...

jueves, 28 de agosto de 2014

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:

Cuando recitamos el “Credo”, decimos que la Iglesia es “una” y “santa”, aunque sabemos por experiencia que está compuesta de pecadores y que no faltan divisiones.

Jesús, antes de su Pasión, pidió por la unidad de sus discípulos: “que todos sean uno”. Nos confía así su deseo de que la unidad sea una de las notas características de nuestra comunidad.

Los pecados contra la unidad no son sólo los cismas, sino también las cizañas más comunes de nuestras comunidades: envidias, celos, antipatías, sacarle el cuero a los demas… Esto es humano, pero no es cristiano. Leer más...

domingo, 24 de agosto de 2014

UNA PREGUNTA DIRECTA QUE PIDE RESPUESTA


Mt 16, 13-20

Una pregunta difícil de responder, primero, porque nuestra mente no está al alcance ni a la altura de poder comprender la identidad divina de Jesús, y segunda, porque sólo desde la fe apoyada en la revelación de Jesús y  la proclamación y testimonios de la Iglesia sustentada en la cátedra de Pedro, podemos afirmar que Jesús es el único y verdadero Hijo de Dios.

Sin lugar a duda que aquella afirmación de Pedro a la pregunta de Jesús era la señal de su elección, por la Gracia del Padre, a ser escogido como piedra donde sustentar su Iglesia, y así lo proclama: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». 

Es muy hermoso descubrirnos hijos de esta Iglesia, por el Bautismo, y ser aceptados, por la Gracia de Dios, para injertados en el Espíritu Santo, peregrinar junto a los hermanos hacia la Casa del Padre. Experimentar que la Iglesia, con Pedro a la Cabeza e injertados en Xto. Jesús, nos limpia de todo pecado y nos, por los méritos de la Pasión de nuestro Señor, salva de la esclavitud del pecado y de la muerte.

Damos gracia al Padre por el regalo inefable de su Hijo Predilecto que, entregando su vida, rescata la nuestra para la plenitud gozosa y eterna. Amén.

jueves, 21 de agosto de 2014

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

 



Queridos hermanos:

A mi regreso del viaje apostólico a Corea, quiero dar gracias a Dios y a todos los que han contribuido a su realización, especialmente a los Obispos coreanos, a la Señora Presidenta y a las Autoridades locales.

Los dos acontecimientos principales de mi visita –la beatificación de 124 mártires y el encuentro con los jóvenes– me han permitido presentar a la Iglesia como una familia que transmite a las nuevas generaciones la fe recibida de sus antepasados. La memoria de los mártires, que fueron capaces de entregar sus vidas por aquello en lo que creían, constituye un ejemplo para los jóvenes de hoy y les da motivos para vivir con esperanza. Leer más...

domingo, 17 de agosto de 2014

LA FE TE IMPULSA A LA ACCIÓN



Se nos ha dicho muchas veces que es muy importante orar, pero también que la insistencia en la oración, a pesar de no ser escuchado u obtener respuesta es todavía más importante. Porque, damos por hecho que el Señor, aunque aparente esconderse, siempre nos responde, pues, ¿cómo, si no, se ha hecho Hombre para salvarnos?

El Señor está siempre pendiente de cada uno de nosotros. Nos escucha y nos respondes, y nos dará siempre, no lo que le pidamos, sino lo que nos conviene, que es mucho mejor. Hoy, en este pasaje de la mujer cananea, observamos que en principio el Señor mantiene el silencio. ¿No querrá probar la constancia y perseverancia de esa mujer que le pide la curación de su hija? El resultado de ese encuentro parece indicar que sí, porque ese es su resultado final.

La mujer cananea insiste, hasta el punto que los apóstoles le piden que la atienda, pues viene detrás gritando. Y Jesús continua eludiendo ese encuentro. Parece dar a entender que quiere provocar el testimonio de fe de esa mujer. Llega incluso a responder que Él ha venido a salvar al pueblo de Israel, y a la petición de socorro de la mujer en el momento que lo alcanza, Jesús responde: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos».

Sin embargo, la mujer no se calla, su fe le impulsa a seguir en la insistencia y responde: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija.

Es el resultado final, Jesús le responde dando el máximo, la curación de su hija, y la mujer consigue el premio que buscaba al insistir y buscar con fe y perseverancia la Misericordia del Señor. Quizás sea la lección que todos nosotros debemos descubrir y tratar de esforzarnos en vivir en nuestras vidas. Es difícil, pero no estamos solos, para eso contamos con la Gracia del Espíritu Santo.

lunes, 11 de agosto de 2014

FRANCISCO PIDE ACCIÓN Y ORACIÓN POR GAZA, LA LUCHA CONTRA EL ÉBOLA Y LOS PERSEGUIDOS EN IRAK




El papa Francisco hizo este domingo 10 de agosto un apremiante llamado por la paz en Irak y Gaza después de rezar la oración del ángelus, ante miles de fieles que le escuchaban en la plaza de San Pedro.
“Queridos hermanos y hermanas, nos dejan incrédulos y desconcertados las noticias que llegan desde Irak: miles de personas entre las cuales tantos cristianos, son expulsados brutalmente de sus casas; niños que mueren de sed y de hambre durante la fuga; mujeres secuestradas; violencias de todo tipo; destrucción por todas partes, destrucción del patrimonio religioso, histórico y cultural”. Leer más...

domingo, 10 de agosto de 2014

TAMBIÉN NUESTRA BARCA ZOZOBRA

(Mt 14,22-33)


¿Quién no ha pasado por huracanes y tempestades que han amenazado su propia vida? ¿Cuántas veces hemos experimentado hundir nuestra barca particular cuando las cosas se nos han torcido en la vida? Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado miedo y dudas al caminar sobre el filo de la navaja de nuestra propia vida, pero lo importante es, como Pedro hoy, tender nuestra pobre mano en la confianza de que el Señor nos tenderá la suya para salvarnos.

Sin lugar a duda, nuestro camino está en la otra orilla. Hemos de pasar de un mundo mercantilista, egoísta y consumista, marcado por la ambición de ganar y sometido al odio, la venganza y el desamor, a un mundo de fraternidad, de justicia, de comprensión, de paz y amor. Y esa travesía no lo podemos hacer solos, porque nuestra barca zozobra ante las muchas tempestades y vientos huracanados que nos salen al paso.

Es verdad que sentimos miedos, e incluso exigimos pruebas que nos garanticen la seguridad y la salvación. Pedro, en quién Jesús pone su confianza y su Iglesia, le exige demostrarle su Poder y Divinidad: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». ¿Cuántas veces hemos hecho nosotros lo mismo? ¿Cuántas veces hemos exigido al Señor una prueba de su Divinidad? ¿Es qué merecemos esa prueba?

Nos ha sido regalada la salvación por un amor Infinito, y todavía exigimos pruebas de esa salvación. Esa realidad descubre la evidencia de lo tocado que está nuestra alma por el pecado. Nos envuelve en la más absoluta oscuridad que aprovecha el Maligno para perdernos e inclinarnos a atrevernos a pedirle pruebas al Señor, e incluso dudar como hizo Pedro. Está claro que los vientos y las tempestades nos superan y nos llenan de dudas y miedos. 

Pero, Tú Señor, siempre apareces frente a la barca de nuestra vida. Siempre nos anima y nos susurra ¡adelante!, y nos infundes valor y confianza. Ese: « ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!», nos sabe a Gloria y nos invade de confianza y paz. 

Esa experiencia que experimentamos también, valga la redundancia, en nuestras vidas, sea la tónica de no desfallecer y de, como Pedro, Señor, arranque siempre de nuestros labios ese grito de esperanza: «Señor, sálvame». Amén.