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jueves, 22 de junio de 2017

Oración de la Confianza al Corazón de Jesús



Jesús a tu Corazón confío
(una persona, un problema...)
Míralo y deja obrar a tu Corazón.
Cuento contigo, me fío de Ti,
estoy seguro de Ti.

¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío!

Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a cuantos comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los sacramentos, mi Corazón será su asilo seguro en los últimos momentos".

El Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque.

jueves, 15 de junio de 2017

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor”, le dijo el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita de Alacoque en junio de 1675.

En esa revelación, el Señor le encomendó a la santa una misión: “Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares”.
“También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute”, añadió Jesucristo.


I.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá la puerta!".
He aquí, que confiando en tu  palabra divina,  llamo, busco, y te pido la gracia......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confió!

II.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad les digo, todo lo que pidan a mi Padre en mi Nombre, El se los concederá".
He aquí, que confiando en tu palabra divina, pido al  Eterno Padre en tu nombre la gracia.......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confió!

III.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad les digo,  los cielos y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán"
He aquí, que confiando en la infabilidad de tu  palabra divina, te  pido la gracia......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confió!

¡Oh, Sagrado Corazón de Jesús!, infinitamente compasivo con los desgraciados, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confió!

¡Jesús Manso y Humilde de Corazón, has mi corazón semejante al tuyo!

San José Padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Rezarla durante 9 días.
Se puede rezar diaramente

viernes, 2 de junio de 2017

Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús...


Primera revelación (1673)

Él la hace reposar en su divino pecho, donde le descubre las maravillas de su amor y los secretos de su Corazón. “Mi divino corazón, le dice, esta tan apasionado de amor a los hombres, que pudiendo contener en el las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti, y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones”.

Jesús le pide en seguida su corazón, el cual ella le rogó que tomara. Y lo hizo poniéndolo en su corazón donde se lo enseñó como un pequeño átomo que se consumía en aquella ardiente hoguera. El corazón de Santa Margarita se convierte al contacto con el Corazón de Jesús, en llama encendida, llama que viene del corazón de Jesús. Jesús se lo saca y se lo vuelve a poner en el pecho de la Santa, como una llama ardiente en forma de corazón. Esta llama nunca se consumirá.

Segunda revelación (1674)

El Divino corazón se le presento en un trono de llamas, más esplendoroso que el sol (luz), y transparente como el cristal (pureza), con la llaga adorable, rodeado de espinas significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en su parte superior. El deseo del Señor se va precisando en el corazón de Santa Margarita: la devoción a Su Corazón es como el último esfuerzo de su amor para abrazar el frío mundo, la frialdad del corazón del hombre.

Tercera revelación (1674)

“Jesucristo mi amado dueño se presento delante de mi todo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas brillantes como cinco soles, y despidiendo de su sagrada Humanidad rayos de luz por todas partes, pero sobre todo de su Adorable Corazón, que parecía un horno encendido y vivo manantial de tales llamas.

Cuarta revelación (1675)

Nuestro Señor le descubre su Divino Corazón y le dice: “He aquí el Corazón que ha amado tanto a los hombres, y que nada ha escatimado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sus sacrilegios, ya por su frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de Amor. Pero lo que me es aún mucho más sensible es que son corazones que me están consagrados los que así me tratan… Mi corazón se dilata para derramar con abundancia las influencias de su divino amor”.

“Reconoce, pues que nada puedes sin Mi; Yo no dejaré nunca de socorrerte, con tal que tengas siempre tu nada y tu debilidad abismadas en mi fortaleza.”

“Déjame hacer cada cosa a su tiempo, pues quiero que seas ahora el entretenimiento de mi amor, el cual desea divertirse contigo a su placer, como hacen los niños con sus muñecos. Es menester que te abandones así sin otras miras ni resistencia alguna, dejándome hallar mi contento a tus expensas; pero nada perderás en ello.”

“Está siempre pronta y dispuesta a recibirme, porque quiero en adelante hacer en ti mi morada, para conversar y entretenerme contigo.”

“Sabes que soy un Maestro santo, y enseño la santidad. Soy puro y no puedo sufrir la más pequeña mancha. Por lo tanto, es preciso que andes en mi presencia con simplicidad de corazón e intención pura. Pues no puedo sufrir el menor desvío, y te daré a conocer que si el exceso de mi amor me ha movido a ser tu Maestro para enseñarte y formarte en mi manera y según mis designios, no puedo soportar las almas tibias y cobardes, y que, si soy manso para sufrir tus flaquezas, no seré menos severo y exacto en corregir tus infidelidades.”


“¿Por que te atormentas? Haz lo que está en tu poder, y Yo supliré lo demás que te falte. Pues nada pido tanto en este Sacramento, como un corazón contrito y humillado que con voluntad sincera de no desagradarme más, se acuse sin doblez. Entonces perdono sin tardanza, y se sigue de ahí una perfecta enmienda.”

jueves, 1 de junio de 2017

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús


La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es tan antigua como la Iglesia, pues tuvo principio en la cruz, en que aquel Divino Corazón, atravesado por la lanza, abrió desde entonces para los cristianos un asilo inviolable.

Los mayores santos de todos los siglos, Santa Gertrúdis, Santa Catalina de Sena, Santa Teresa, San Bernardo, San Buenaventura y otros muchos, practicaron esta devoción; pero estaba reservado a nuestros tiempos ver honrado el Sagrado Corazón de Jesús en un culto público que principió en Francia, valiéndose Dios para manifestar esos designios de misericordia en el establecimiento de esta devoción, de la persona de una sencilla religiosa de la Visitación, llamada Margarita María.

Jesucristo que la había favorecido ya con sus más preciosos dones, se le apareció, y descubriéndole el Corazón le dijo:

“Ve aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres; que para demostrarles su amor no ha perdonado nada hasta desfallecer y consumirse; y que en vez de agradecimiento, no recibe de la mayor parte más que ingratitudes y desprecios, irreverencias, sacrilegios y frialdad por mi en el Sacramento de mi amor, siendo lo más sensible que así obren aún los corazones que me están consagrados. Por lo mismo te encargo que en el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento, se dedique una fiesta particular para honrar mi Corazón, haciendo una reparación de honor con una satisfacción pública, y ofreciendo la Comunión de aquel día con el objeto de reparar las ofensas que ha recibido mientras está expuesto en los altares; y te prometo que mi Corazón se dilatará para derramar en abundancia las influencias de su divino amor sobre todos los que le tributen este obsequio.” 

La humilde religiosa respondió confundida. –“Pero, Señor, ¿a quién te diriges? A esta miserable criatura, a esta pobre pecadora a quien su misma indignidad haría capaz de impedir el cumplimiento de tus designios. ¡Tu, Señor, tienes tantas almas generosas para ejecutarlo!
Y qué, le respondió el Señor, ¿no sabes que siempre me valgo de los objetos más débiles para confundir los fuertes, y que regularmente hago visible mi poder con más brillo en los pequeños y pobres de espíritu para que nada se atribuyan a si mismos?”.
“Pues bien, Señor, replicó la religiosa, dame los medios de ejecutar lo que  me mandas”. Jesús entonces añadió: “dirígete a mi siervo el P. la Colombiere, y dile de mi parte, que haga cuando pueda para establecer esta devoción y dar a mi Corazón este gusto; que no se desanime por las dificultades que encuentre y que no faltarán, sino que tenga presente que quien desconfía de sí mismo poniendo toda su confianza en mí, es todopoderoso”.

El P. la Colombiere no era de esos espíritus ligeros que todo lo creen sin discernimiento; pero como tenía bien experimentada la santidad de aquella religiosa, y reconoció por señales sensibles la verdad de sus comunicaciones con Dios, no pudo prescindir de dar crédito a lo que por medio de su sierva le ordenaba nuestro Señor, creyendo debía contribuir al establecimiento de una devoción tan santa, que por otra parte nada tenía que pudiese hacerla sospechosa.
Comenzó, pues, por sí mismo, queriendo ser el primer discípulo del Corazón de Jesucristo, y el primer adorador de su amor según las reglas prescritas a la Sor Margarita María. Consagrandose enteramente a este Sagrado Corazón y al amor que justamente se le debe; le ofreció cuanto tenía y cuanto podía ser a propósito para honrarle, considerándose dichoso, si podía ser la víctima de Jesucristo; y esta consagración de sí mismo a nuestro Señor la hizo solemnemente el Viernes 21 de Junio, después de la octava de la fiesta del Santísimo Sacramento del año de 1675, día que puede considerarse como en el que hizo su primera conquista el Corazón de Jesús.


Combatida y hasta vituperada desde entonces esta piadosa devoción, como lo ha sido siempre y los son todas las obras de Dios; ha llegado por fin a establecerse en todo el mundo con un éxito prodigioso, particularmente desde que fue solemnemente aprobada por los soberanos pontífices; y así quedó justificada la confianza con que la venerable Margarita María acostumbraba  a decir: “Aún cuando viese al mundo entero desencadenado contra esta devoción, no perdería la esperanza de verla establecida, habiendo recibido de la misma boca de mi Salvador la seguridad de conseguirlo”.