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miércoles, 5 de abril de 2017

Cristo nos da la libertad...



Cristo nos da la libertad, Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza, Cristo nos da el amor.

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontrare.
Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvare.
Dame señor tu palabra, oye Señor mi oración. 

Cuando sepa perdonar de corazón, tendré perdón.
Cuando siga los caminos del amor, veré al Señor.
Dame Señor tu palabra, oye Señor mi oración. 

Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el amor.
Cuando viva en comunión con los demás, seré de Dios.
Dame Señor tu palabra, oye Señor mi oración.

martes, 14 de marzo de 2017

Se digno de confianza...




A menos que uno pueda tener confianza en la integridad de aquellos que le rodean, uno mismo corre un riesgo. Cuando aquellos con los que uno cuenta le decepcionan, su propia vida puede volverse desordenada e incluso su propia supervivencia puede ser puesta en peligro.

La confianza mutua es el pilar fundamental más firme de las relaciones  humanas . Sin ésta, toda la estructura se viene abajo.


El ser digno de confianza es un bien altamente estimado. Cuando lo tiene, uno es considerado valioso. Cuando lo ha perdido, a uno se le puede considerar inservible.

Uno debería lograr que otros a su alrededor lo demuestren y lo merezcan. Como consecuencia se volverán mucho más valiosos para ellos mismos o para otros.

Cumple con tu palabra una vez dada. Como uno acepta un compromiso o hace una promesa o un juramento, uno debe hacer que se vuelva realidad. Si uno dice que va a hacer algo , debe hacerlo. Si uno dice que no va a hacerlo , no lo debe hacer.

El respeto de uno hacia otro está basado , en una pequeña medida, en si la persona mantiene o no su palabra. Hasta los padres , por ejemplo, se sorprenderían de la medida en que desmerecen ante la opinión de sus hijos, cuando una promesa no se cumple.

A la gente que cumple con su palabra se le tiene confianza y se le admira. A la gente que no lo hace, se le considera irresponsable y hay hasta quienes les llame basura. Aquellos que rompen su palabra frecuentemente, nunca obtienen otra oportunidad.

Una persona que no cumple con su palabra puede encontrarse pronto enredada y atrapada en toda clase de «garantías» y «restricciones», y hasta puede encontrarse a sí misma aislada de las relaciones normales con otros. No hay auto-exilio más completo de los compañeros de uno que el dejar de cumplir las promesas una vez hechas.

Uno nunca debería permitir que otro dé su palabra a la ligera. Y uno debería insistir en que, cuando se hace una promesa, ésta se debe cumplir. La vida de uno mismo puede volverse muy desordenada al tratar de asociarse con gente que no cumple con sus promesas. No es cosa del azar.

El camino a la felicidad es mucho más fácil de recorrer con gente en la que uno puede confiar.


 L.Ronald Hubbard

domingo, 12 de marzo de 2017

¡Dios te Salve, María!

María permanece fiel a Dios a pesar de todas las dificultades. Pronto descubre que aceptar el plan de Dios no supone para su familia un camino de rosas, pero a pesar de ello se sigue fiando del Señor.





Dios te salve, María, sagrada María,
señora de nuestro camino,
llena eres de gracia, llamada entre todas
a ser la Madre de Dios.

El Señor es contigo y tú eres la sierva
dispuesta a cumplir su Misión
y bendita tú eres, dichosa te llaman
a ti, la escogida de Dios
y bendito es el fruto que crece en tu vientre,
el Mesías del pueblo de Dios,
al que tanto esperamos que nazca
y que sea nuestro Rey.

María, he mirado hacia el cielo,
pensando entre nubes tu rostro encontrar,
al fin te encontré en un establo,
entregando la vida a Jesús salvador.
María, he querido sentirte
entre tantos milagros que cuentan de ti,
al fin te encontré en mi camino,
en la misma vereda que yo,
tenías tu cuerpo cansado,
un niño en los brazos
durmiendo en tu paz,
María, mujer que regalas
la vida sin fin.

Tú eres Santa María, eres Nuestra Señora
por que haces tan nuestro al Señor,
eres Madre de Dios, eres mi tierna Madre
y Madre de la humanidad,
te pedimos que ruegues por todos nosotros
heridos por tanto pecar,
desde hoy, hasta el día final
de este peregrinar.

María, he buscado tu imagen serena
vestida entre mantos de luz,
y al fin te encontré dolorosa
llorando de pena a los pies de una cruz.

martes, 7 de marzo de 2017

Gracias Señor por la Vida...



Gracias Señor por la Vida que me das,
por los momentos que me regalas,
por tener un proyecto y un plan para mí:
gracias Padre por tenerme en Ti.

Gracias por mis capacidades,
 por los talentos y dones, que me ayudan
a ser puente entre Tu y los demás.

Gracias también por mis defectos,
mis dudas, mis dificultades y mis límites;
con ellos me enseñas que sólo soy
y tengo sentido, en Tus Manos.

Gracias por mi soledad y también por mis afectos,
porque de ese cruce entre los otros y yo,
descubro nuevas experiencias de vida.

Gracias por darme nuevos sueños,
 nuevos proyectos y nueva luz,
después que hubo tanta oscuridad
por soltarme de tu mano.

Gracias por encontrarme, por cuidarme
y protegerme, por llevarme siempre en tus brazos.

Gracias por venir a mí, siempre,
aún cuando yo me he alejado de ti,

Gracias por amarme, como sólo me amas Tu;
y por cambiar mi corazón, llenándolo de tu amor.

Gracias Padre, Dios de la Vida,

por un día más de vida.

jueves, 23 de febrero de 2017

COSECHAS LO QUE SIEMBRAS


La palabra de DIOS afirma:

El que siembra escasamente, cosecha poco.
El que siembra generosamente,
Cosecha abundancia.
                                     2 Cor 9,6

Depende cuánto y cómo damos, es la medida de lo que recibimos. El banco de la vida es justo y nos devuelve lo mismo que antes depositamos.

Además, San Pablo nos advierte, basado en su propia experiencia:

Lo que uno siembre, eso cosechará.
Quien siembra en la carne,
Cosecha corrupción.

Pero el que siembra en el espíritu,
Cosecha vida eterna:

                                   Gal 6, 7-8


Cada uno cosecha y recibe lo que ha sembrado y dado.

Si anhelas más amor en el mundo, siembra amor a tu alrededor. Pero si deseas poco amor, da poco.
Si esperas felicidad, da felicidad a quienes te rodean.

Si quieres sonrisas y bendiciones, sonríe y bendice.
Si te gusta cosechar desprecios, desprecia,

Si deseas bienes materiales, compártelos.
Si buscas amigos, hazlos.

Si prefieres soledad, enciérrate en ti mismo.
Si necesitas que te escuchen, escucha a los demás.

Si quieres una mejor familia, atiéndela.

Si hasta el día de hoy has estado cosechando soledad, enfermedades, tristezas, traiciones, no culpes a los otros. Mejor revisa tu morral para identificar las semillas que has estado sembrando, y cambia las semillas si es necesario, para que pronto, muy pronto puedas cosechar frutos abundantes y permanentes  (Jn 16, 8-16)


Señor, percibo que hoy estoy cosechando lo que anteriormente he sembrado.
Cuando sembré poco, coseché escaso, pero cuando sembré mucho recogí  en abundancia: Mucho amor o resentimiento, poca alegría o paciencia. Mucha esperanza o confianza, poca salud y amistad. Cada vez que sembré vientos, coseché tempestades. Cuando sembré paz, me regresó con altos intereses. Si espigo corrupción y muerte, es porque antes invertí en la carne. Pero cuando sembré en el espíritu, he constatado frutos de vida eterna.
Por otro lado Señor, yo soy el campo. Siembra tu palabra que es espíritu y vida, viva y eficaz, para que de fruto al ciento por uno.

Que el eco del ESPIRITÚ SANTO, que sopla como quiere, multiplique con creces la vida en abundancia que tú siembras en mi corazón.

lunes, 20 de febrero de 2017

La queja de Jesús...

Me llamas Maestro... y no me preguntas.

Me llamas Luz... y no me ves.

Me llamas Verdad... y no me crees.

Me llamas Camino... y no me sigues.



Dices que soy Divino... y no me amas.
Dices que soy Generoso... y no me pides.

Dices que soy Misericordioso... y no confías en mí.
Dices que soy Noble... y no me sirves.

Dices que soy Omnipotente... y no me honras. 
Dices que soy Justo... y no me temes.


Señor, hoy te pido por todos mis amigos...

Tu sabes cuáles, cuántos y cómo son. Algunos más antiguos y otros más recientes, algunos alegres y expresivos... otros tímidos y callados; Otros sinceros y bulliciosos... en fin, todos diferentes, todos especiales y muy valiosos.

Te pido que tengan una buena comunicación contigo... aunque a veces entre nosotros no nos comuniquemos tanto. Que con sus padres y hermanos y en general su familia, compartan mucho... Aunque a veces sin quererlo, nuestro compartir como amigos no sea tan frecuente. Que cuando brinden su cariño a otros, lo hagan con dedicación y lealtad, y obren siempre con sinceridad... 

Aunque a veces la gente que encuentren en su diario vivir no les responda así.

Pero lo que más te pido, Señor, es que el día en que nos llames y nos encontremos todos ahí contigo, sigamos contando los unos con los otros y podamos decir que...

!! SEGUIMOS SIENDO BUENOS AMIGOS !!

Hazme sordo Señor...

NO, cures, Señor, mi sordera.
Hazme sordo para las malas noticias.

Que no escuche ni se alberguen en mi corazón los pensamientos negativos que crean actitudes pesimistas destructivas.

Hazme sordo cuando me dicen que no puedo, que es imposible y que no vale la pena.

Hazme sordo, Señor, para no escuchar a los profetas de desventuras, pero al mismo tiempo, transformame en alegre mensajero de buenas noticias que no apagan la mecha que humea, sino que creen en milagros y esperan contra toda esperanza, porque mi  fe esta cimentada en que un muerto ha resucitado al tercer día.

De manera especial hazme sordo a mis voces internas que aparecen como fantasmas para desanimarme y desalentarme. Que no me deje influir, ni siquiera por mí mismo, cuando el cielo se tiña de gris o el mar amenace con tormentas.

Y cuando vengan a decirme que ya no hay nada que hacer, Señor háblame más fuerte y repíteme: 

Ve, tu fe te ha salvado. No tengas miedo. Amén.

La sordera ante las posturas de derrota, es la vacuna para no contaminarnos de tristeza o desánimo. Las palabras que se albergan en nuestra mente tienen un efecto inmediato; para bien o para mal. Por eso, hay que cerrar la puerta al pesimismo.

No puedes evitar los amargos frutos de la frustración de los demás, pero sí eres capaz de inmunizarte contra sus estragos. No permitas que personas con mente negativa derrumben las mejores y más ricas esperanzas de tu corazón. No consientas que los vientos de las críticas apaguen la llama de la esperanza.

Sé sordo al negativismo y pesimismo, así como a quienes desconfían de ti, asegurándote que no puedes realizar tus sueños.  Si atiendes y das crédito a quienes te hacen temblar con noticias alarmantes y negativas, vas a vivir en  temor y la zozobra.

Somos receptores tanto de buenas como de malas noticias, pero nosotros tenemos la capacidad de abrirnos a las primeras y cerrarnos a las segundas.

Sin embargo, las voces más peligrosas, no vienen de afuera, sino de dentro de nosotros mismos.

En nuestro interior también generamos fantasmas que nos asustan.

Por eso, se sordo a tus gemidos lastimeros que te convierten en víctima y te conducen a la autocompasión. No te creas cuando del fondo de tu corazón brota una voz que repite:


“No puedo, no vale la pena, es imposible.”

lunes, 13 de febrero de 2017

No le pidas más señales a Dios...


"No le pidas más señales a Dios, pídele más fe, 

para que puedas ver todas las señales de amor,

que Él te hace llegar a diario".

Bendecido LUNES, inicio de semana.