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miércoles, 31 de diciembre de 2014

PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Corazones tenebrosos



«Pido al Señor la gracia de que nuestro corazón sea sencillo, luminoso con la verdad que Él nos da, y podamos así ser amables, capaces de perdonar, comprensivos con los demás, de corazón grande con la gente, misericordiosos». Con esta oración el Papa Francisco concluyó la homilía de la misa del lunes 15 de diciembre. «Jamás —añadió— condenar. Si tú tienes ganas de condenar, condénate a ti mismo». Al contrario, hay que pedir «al Señor la gracia de que nos dé esta luz interior, que nos convenza que la roca es sólo Él y no tantas historias que hacemos como cosas importantes; y que Él nos acompañe por el camino, que Él nos ensanche el corazón, para que puedan entrar los problemas de tanta gente, y que Él nos dé la gracia de sentirnos pecadores».

El punto de partida surgió una vez más de las lecturas del día, en especial del pasaje del Evangelio de san Mateo (21, 23-27), donde Jesús se dirige a quienes buscan confundir la fe sencilla de las personas con formalismos y normas a menudo inútiles. Al respecto el Pontífice inició su reflexión recordando que ya el domingo de Ramos, cuando «Jesús entró en Jerusalén» y «los niños cantaban: “Hosanna al Hijo de David”», algunos «doctores de la ley querían hacerlos callar». Pero Jesús dijo: «No pueden callar; si ellos no gritan, gritarán las piedras». Leer más...

lunes, 29 de diciembre de 2014

PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE



Los que irán en primer lugar
Martes 16 de diciembre de 2014

Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 51-52, viernes 19-26 de diciembre de 2014

Un «corazón arrepentido» que sabe reconocer los propios pecados es la condición fundamental para encaminarse por la «senda de la salvación». Entonces el «juicio» del Señor no dará miedo, sino que dará «esperanza». Y las dos lecturas del día, en las que se centró la reflexión del Papa en la misa del martes 16 de diciembre, tienen la «estructura de un juicio».
La primera, tomada del Libro del profeta Sofonías (3, 1-2. 9-13) comienza «con una palabra de amenaza: “¡Ay de la ciudad rebelde, impura!». He aquí ya el juicio: «a la ciudad rebelde», la ciudad que «no ha escuchado la llamada, que no ha aceptado la lección, no ha confiado en el Señor, no ha recurrido a su Dios». Para ellos es la «condena» que se expresa en el término «¡ay!». Para los demás, en cambio, hay una promesa: «Purificaré los labios de los pueblos», escribe el profeta. Y continúa: «Desde las orillas de los ríos de Cus, mis adoradores, los deportados, traerán mi ofrenda. Aquel día, ya no te avergonzarás de las acciones con que me ofendiste». Leer más