jueves, 31 de mayo de 2012

COMPARTIR TU RELACIÓN CON DIOS


Gracias por compartir tu experiencia, Pilar.

Porque decirle a Dios que le amas no basta solo con palabras, necesitamos demostrárselo con gestos, con signos, con actos de amor,. Por eso, Jesús nos dijo que todo lo que le hagamos a otra persona, sobre todo a los necesitados, a los pobres, a los pequeños, se lo hacemos a Él.

De modo que al compartir con los demás, compartimos con Dios, y le demostramos que, al menos, nos esforzamos en quererle. Este vídeo que pongo a continuación, elaborado por Pedro Sosa para Blogueros con el Papa es un intento de ese compartir nuestra fe y nuestra relación con Dios.

Hoy la protagonista es nuestra querida compañera Pilar V. Padial. Este humilde servidor tratará de coordinar ese compartir, y la parte técnica descansa en el creador y director Pedro Sosa. Espero que les ayude, como a nosotros, en el camino hacia la Casa del Padre.
 

viernes, 18 de mayo de 2012

UNIVERSALIDAD Y VOCACIÓN

No te quedas en ti, ni en los más próximos, ni siquiera en los de la comunidad. Aspiras y deseas llevarselo a todos. Tu gozo es tan grande que lo deseas derramar a todo el mundo.

Es algo que despierta dentro de ti, nace desde lo más profundo de tu corazón. Estás llamado a eso, a ser feliz eternamente. Es tu propia vocación.


martes, 15 de mayo de 2012

EL SERVICIO Y EL ACOMPAÑAMIENTO

Cuando estás dispuesto a servir, a darte y piensas como puedes ayudar a los demás, en tu familia, en tus círculos de amigos, en tu trabajo, en tu vida...etc., estás amando.

Pero ese amor necesita acompañamiento, dirección, y se hace necesario dejarte guiar por el amigo o la persona que, alumbrados ambos por el Espíritu Santo, pueda acompañarte a encontrar el verdadero camino.


sábado, 12 de mayo de 2012

LA ALEGRÍA Y EL PERDÓN

Sin alegría algo falla, porque saberse en posesión del mayor tesoro no puede generar sino alegría. Nadie permanece triste cuando encuentra la Verdad que busca, sino, al contrario, la manifiesta, la contagia, la proclama, porque quiere y desea que todos gocen con ella.

Y porque saberse amado es saberse perdonado. El amor colma todas nuestras aspiraciones, pero sin perdón no hay amor.


martes, 8 de mayo de 2012

LA INQUIETUD DE BUSCAR

Sin inquietudes no se camina porque el movimiento es consecuencia del impulso de la inquietud de moverse. Los próximos post estarán dedicados a videos que nacieron como resultado de las inquietudes de la Iglesia joven después de la JMJ de Madrid. Aquí están los dos primeros.


sábado, 28 de abril de 2012

LAVARSE LOS PIES UNOS A OTROS

Juan 13:1-15 “Vosotros me llamáis Maestro...

Lavarse los pies, los unos a los otros, significa estar pendientes los unos de los otros; significa compartir todo aquello necesario para que cada uno tenga una vida digna, libre y justa; significa estar en el mismo plano de igualdad y dignidad; significa ser hijos de un mismo Padre; significa...

Lavar los pies a los demás es un signo de abajamiento y de servicio. Es un detalle de que estoy para servirte y dispuesto a ello. Es una señal de que amar es estar y ponerme a la misma altura, y desde ahí compartir lo que somos y tenemos. Lavar los pies a los demás es el testimonio que certifica una muerte de Cruz por amor.

Hay una historia muy bonita que nos alumbra todo lo dicho anteriormente. Es una historia en clave de fábula, pero muy iluminadora. Es el cuento de los erizos. Al parecer los erizos pasaban mucho frío. Sus cuerpos llenos de púas les mantenía apartados unos de otros, y eso facilitaba que las bajas temperaturas actuaran sobre ellos de forma más intensa y efectiva.

En cierta ocasión, a uno de ellos se le ocurrió comentar que estando más juntos podrían combatir mejor el frío, pero en el intento, muchos se lastimaron y quedaron heridos. Sus púas no les permitían estar cercas y menos juntos los unos de los otros. De forma que volvieron de nuevo a separarse.

Pero el frío era muy intenso y lo pasaban muy mal. Así que ante el sufrimiento decidieron volver a intentarlo, pero esta vez estaban decidido a acercarse con más cuidado, despacio y tratando de no picarse los unos a los otros. Hubo algún que otro picor, pero no pasó de ahí. Sus cuerpos con mucho cuidado fueron amoldándose los unos a los otros y, de esa forma el frío disminuyó, pues sus cuerpos se daban calor los unos a los otros.

De vez en cuando, alguno se movía repentinamente y hería al más próximo, pero se aceptaba, se perdonaba y se volvía a acomodar de nuevo. A pesar de algunas molestias y percances, todos daban por bueno el estar unidos y juntos los unos a los otros, pues de esa manera todos vivían mejor.

¿No ha querido Jesús de Nazaret decirnos eso con el lavatorio de los pies?