No te quedas en ti, ni en los más próximos, ni siquiera en los de la comunidad. Aspiras y deseas llevarselo a todos. Tu gozo es tan grande que lo deseas derramar a todo el mundo.
Es algo que despierta dentro de ti, nace desde lo más profundo de tu corazón. Estás llamado a eso, a ser feliz eternamente. Es tu propia vocación.
En la comunidad se hace presente el amor, y en ella, nos esforzarnos en reflexionar, escuchar, orar y hablar con el Señor. De esta forma, testimoniamos que creemos y amamos al SEÑOR. Arrecife a, 14 de abril de 20222
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viernes, 18 de mayo de 2012
UNIVERSALIDAD Y VOCACIÓN
martes, 15 de mayo de 2012
EL SERVICIO Y EL ACOMPAÑAMIENTO
Cuando estás dispuesto a servir, a darte y piensas como puedes ayudar a los demás, en tu familia, en tus círculos de amigos, en tu trabajo, en tu vida...etc., estás amando.
Pero ese amor necesita acompañamiento, dirección, y se hace necesario dejarte guiar por el amigo o la persona que, alumbrados ambos por el Espíritu Santo, pueda acompañarte a encontrar el verdadero camino.
sábado, 12 de mayo de 2012
LA ALEGRÍA Y EL PERDÓN
Sin alegría algo falla, porque saberse en posesión del mayor tesoro no puede generar sino alegría. Nadie permanece triste cuando encuentra la Verdad que busca, sino, al contrario, la manifiesta, la contagia, la proclama, porque quiere y desea que todos gocen con ella.
Y porque saberse amado es saberse perdonado. El amor colma todas nuestras aspiraciones, pero sin perdón no hay amor.
Y porque saberse amado es saberse perdonado. El amor colma todas nuestras aspiraciones, pero sin perdón no hay amor.
martes, 8 de mayo de 2012
LA INQUIETUD DE BUSCAR
Sin inquietudes no se camina porque el movimiento es consecuencia del impulso de la inquietud de moverse. Los próximos post estarán dedicados a videos que nacieron como resultado de las inquietudes de la Iglesia joven después de la JMJ de Madrid. Aquí están los dos primeros.
sábado, 5 de mayo de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
LAVARSE LOS PIES UNOS A OTROS
![]() |
| Juan 13:1-15 “Vosotros me llamáis Maestro... |
Lavarse
los pies, los unos a los otros, significa estar pendientes los unos de
los otros; significa compartir todo aquello necesario para que cada uno
tenga una vida digna, libre y justa; significa estar en el mismo plano
de igualdad y dignidad; significa ser hijos de un mismo Padre;
significa...
Lavar
los pies a los demás es un signo de abajamiento y de servicio. Es un
detalle de que estoy para servirte y dispuesto a ello. Es una señal de
que amar es estar y ponerme a la misma altura, y desde ahí compartir lo
que somos y tenemos. Lavar los pies a los demás es el testimonio que
certifica una muerte de Cruz por amor.
Hay
una historia muy bonita que nos alumbra todo lo dicho anteriormente. Es
una historia en clave de fábula, pero muy iluminadora. Es el cuento de
los erizos. Al parecer los erizos pasaban mucho frío. Sus cuerpos llenos
de púas les mantenía apartados unos de otros, y eso facilitaba que las
bajas temperaturas actuaran sobre ellos de forma más intensa y efectiva.
En
cierta ocasión, a uno de ellos se le ocurrió comentar que estando más
juntos podrían combatir mejor el frío, pero en el intento, muchos se
lastimaron y quedaron heridos. Sus púas no les permitían estar cercas y
menos juntos los unos de los otros. De forma que volvieron de nuevo a
separarse.
Pero
el frío era muy intenso y lo pasaban muy mal. Así que ante el
sufrimiento decidieron volver a intentarlo, pero esta vez estaban
decidido a acercarse con más cuidado, despacio y tratando de no picarse
los unos a los otros. Hubo algún que otro picor, pero no pasó de ahí.
Sus cuerpos con mucho cuidado fueron amoldándose los unos a los otros y,
de esa forma el frío disminuyó, pues sus cuerpos se daban calor los
unos a los otros.
De
vez en cuando, alguno se movía repentinamente y hería al más próximo,
pero se aceptaba, se perdonaba y se volvía a acomodar de nuevo. A pesar
de algunas molestias y percances, todos daban por bueno el estar unidos y
juntos los unos a los otros, pues de esa manera todos vivían mejor.
¿No ha querido Jesús de Nazaret decirnos eso con el lavatorio de los pies?
jueves, 26 de abril de 2012
A PROPÓSITO DE PASARLO BIEN
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| Jn 6, 22-29 →¡Qué buen rato se pasaría con Jesús! |
Andamos
corriendo para conseguir espacios de poder pasarlo bien. Si nos paramos
a pensar, andamos buscando momentos que nos satisfagan y nos procuren
bienestar y emociones placenteras. Todos buscamos pasarlo bien.
Sin
embargo, cuando logramos encontrar un momento de esos, siempre
terminamos de la misma forma. ¡Qué pena, se acabó!, pero, decimos como
consolación y pena, hemos pasado un buen rato. Y seguimos la lucha por
volver a conseguir pasar otro buen rato. Alguna circunstancias que nos
procure felicidad. ¡Es la carrera de todos los días!
Incluso
nos juntamos para pasarlo bien y entretenernos. Y me parece muy bien
todo eso. Yo no me puedo excluir de ello, y trato de buscar una buena
película, un buen partido o hablar con los amigos para conseguir pasar
un buen momento. Es nuestra humanidad insaciable de felicidad que no
para de buscar. Se trata de eso, de buscar lo que nos haga feliz.
Eso
le pasó a aquella gente contemporánea de Jesús. Lo buscaban para
saciarse, para satisfacer la sed de tantas cosas que necesitaban, cosas
de este mundo, pero efímeras, caducas... satisfechos, de inmediato
vuelve a aparecer el hambre y sed de saciarse de nuevo. Buscar a Jesús
por eso no es bueno del todo, porque no tomamos lo verdaderamente
importante, sino lo temporal, lo que tiene su tiempo marcado.
En
muchos momentos de nuestra vida lo buscamos para llenar un espacio
muerto que tenemos y que lo pasamos mal, nos aburrimos, estamos solos
sin saber qué hacer. Se lo dedicamos a Él, entre paréntisis, no
buscándolo, sino buscando nuestro momento de entretenernos y pasarlo
bien,
Es
lo que Jesús les reprocha a aquellos que le buscan para saciar su
hambre. Les advierte de que lo importante es buscar el alimento
imperecedero, aquel que nunca deja de saciarnos, y encontrado nos llena
plenamente para toda la eternidad.
Porque,
una pregunta, ¿no pasamos un buen rato con Jesús en medio de nosotros?
Incluso con la conversación divertida, chistosa, amigable... Sin
olvidarnos de que Él está también en esa tertulia para ayudarnos a
alumbrar todo, hasta los ratos de relajamiento, desde Él. Porque es el
Camino, la Verdad y la Vida.
Eso
es lo verdaderamente importante, lo que nos hace pasar, no un buen
rato, sino una buena eternidad, porque también existe una mala eternidad
para los que se quedan distraído y se autocolocan a la izquierda del
Señor. Esa es, sin obviar que lo demás también tiene sus buenos
momentos, lo que debe llenar profundamente nuestros espacios de amistad,
de tertulia y café. Amén.
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