lunes, 20 de marzo de 2017

Señor, tengo alma misionera...






Señor, toma mi vida nueva
antes de que la espera,
desgaste años en mi,
estoy dispuesta a lo que quieras
no importa lo que sea
tu llámame a servir


Llévame donde los hombres
necesiten tus palabras,
necesiten mis ganas de vivir
donde falte la esperanza,
donde falte la alegría
simplemente por no saber de ti

Te doy, mi corazón sincero
para gritar sin miedo
Tu grandeza, Señor
Tendré mis manos sin cansancio
tu historia entre mis labios
y fuerza en la oración

Llévame donde los hombres
necesiten tus palabras
necesiten mis ganas de vivir
donde falte la esperanza
donde falte la alegría
simplemente por no saber de ti

Y así en marcha iré cantando,
por calles predicando
lo bello que es tu amor,
Señor, tengo alma misionera
condúceme a la tierra
que tenga sed de Dios.

Llévame donde los hombres
necesiten tus palabras,
necesiten mis ganas de vivir
donde falte la esperanza
donde falte la alegría
simplemente por no saber de ti.




José, esposo de María, la Madre de Jesús

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 1,16.18-21.24a.





Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.

Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".


Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado.

Palabra del Señor


Aprendamos de San José a buscar y a cumplir en todo la voluntad de Dios, que nos quede bien claro todo en María y en José es obra del Espíritu Santo. Hay aprender de San José a cumplir nuestra misión con humildad, sencillez y en el silencio, hay que saber desaparecer para que sea Jesús quien brille como el sol y que da luz y calor a todos. Jesús tiene que ser siempre el centro, el sol de nuestra vida y el que da luz y calor a todo y que María sea  la que brille como la luna llena, que nos acompaña siempre en nuestras noches difíciles. El amor de José por Jesús y María fue lo que siempre daba vida, luz y sentido a toda su existencia.
José nunca se desanimo,   todo tenia sentido en su vida por María y por Jesús. Por esto José el hombre justo y fiel servidor que ante lo que no entendía busco y busco la voluntad de Dios que lo desperto para cambiar su proyecto por el proyecto de Dios. Así también nosotros en nuestra vida tendremos muchas dudas y muchas inquietudes.
Aprendamos de San José a buscar siempre la voluntad de Dios, Despertemos del sueño y busquemos en todo la voluntad de Dios. Lo mejor que puede acontecer en nuestra vida es cambiar nuestro proyecto por el proyecto de Dios.

Mons. Fabio Martínez

domingo, 19 de marzo de 2017

San José esposo de la Virgen María...

Solemnidad de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María, varón justo, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre. La Iglesia lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor constituyó sobre su familia.

Etimológicamente; José = Aquel al que Dios ayuda, es de origen hebreo.

Las fuentes biográficas que se refieren a san José son, exclusivamente, los pocos pasajes de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Los evangelios apócrifos no nos sirven, porque no son sino leyendas. “José, hijo de David”, así lo llama el ángel. El hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María. La tradición popular imagina a san José en competencia con otros jóvenes aspirantes a la mano de María. La elección cayó sobre él porque, siempre según la tradición, el bastón que tenía floreció prodigiosamente, mientras el de los otros quedó seco. La simpática leyenda tiene un significado místico: del tronco ya seco del Antiguo Testamento refloreció la gracia ante el nuevo sol de la redención.

El matrimonio de José con María fue un verdadero matrimonio, aunque virginal. Poco después del compromiso, José se percató de la maternidad de María y, aunque no dudaba de su integridad, pensó “repudiarla en secreto”. Siendo “hombre justo”, añade el Evangelio -el adjetivo usado en esta dramática situación es como el relámpago deslumbrador que ilumina toda la figura del santo-, no quiso admitir sospechas, pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable. La palabra del ángel aclara el angustioso dilema. Así él “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a Belén para el censo, y allí el Verbo eterno apareció en este mundo, acogido por el homenaje de los humildes pastores y de los sabios y ricos magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto. Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.

Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”. San José vivió en humildad el extraordinario privilegio de ser el padre putativo de Jesús, y probablemente murió antes del comienzo de la vida pública del Redentor.


Su imagen permaneció en la sombra aun después de la muerte. Su culto, en efecto, comenzó sólo durante el siglo IX. En 1621 Gregorio V declaró el 19 de marzo fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II) y Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El último homenaje se lo tributó Juan XXIII, que introdujo su nombre en el canon de la misa.


Enséñanos, José,
 cómo se es no protagonista,
 cómo se trabaja sin exhibirse,
 cómo se avanza sin pisotear,
 cómo se colabora sin manejar,
 cómo se ama sin reclamar.

Dinos cómo se vive
 siendo número dos... o tres,
 cómo se hacen cosas formidables
 desde un segundo puesto.

Dinos cómo la inmensa mayoría
 de nosotros tenemos que ocupar
 estos lugares.

Los segundos lugares,
 en los que está nuestra
 verdadera y oculta grandeza.

Dinos cómo se vive con elegancia
 siendo no importante.

Convéncenos de que se puede
 y debe ser útil, fiel, efectivo,
 hasta héroe,
 siendo "no importante".

Explícanos cómo se es grande sin exhibirse,
 cómo se lucha sin aplausos,
 cómo se avanza sin publicidad,
 cómo se persevera y se muere
 sin que nos hagan
 estatuas u homenajes.

Cómo se hace para ser útil, positivo, generoso
 sin necesidad de ser "importante" y todavía más difícil,
 cómo se hace para darlo todo, sin ser protagonista,
 y a pesar de ello, sentir por dentro una paz,
 una felicidad, un gozo profundos.


¡Enséñanos, José!

San José Marzo 19

La fiesta de San José se celebra el 19 de marzo desde el pontificado de Sixto IV (1471 - 1484). En 1870 el Bienaventurado Papa Pío IX lo declaró patrono de la Iglesia Universal, y San Pío X aprobó en 1909 la Letanía en alabanza del santo.

San José - Patrono de la Iglesia y Defensor de la Sagrada Familia

Las razones por las que el bienaventurado José debe ser considerado especial patrono de la Iglesia, y por las que a su vez, la Iglesia espera muchísimo de su tutela y patrocinio, nacen principalmente del hecho de que él es el esposo de María y padre putativo de Jesús. De estas fuentes ha manado su dignidad, su santidad, su gloria.

 Es cierto que la dignidad de Madre de Dios llega tan alto que nada puede existir más sublime; mas, porque entre la Santísima Virgen y José se estrechó un lazo conyugal, no hay duda de que a aquella altísima dignidad, por la que la Madre de Dios supera con mucho a todas las criaturas, él se acercó más que ningún otro. Ya que el matrimonio es el máximo consorcio y amistad -al que de por sí va unida la comunión de bienes- se sigue que, si Dios ha dado a José como esposo a la Virgen, se lo ha dado no sólo como compañero de vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participase, por medio del pacto conyugal, en la excelsa grandeza de ella. Él se impone entre todos por su augusta dignidad, dado que por disposición divina fue custodio y, en la creencia de los hombres, padre del Hijo de Dios. De donde se seguía que el Verbo de Dios se sometiera a José, le obedeciera y le diera aquel honor y aquella reverencia que los hijos deben a sus propios padres.

De esta doble dignidad se siguió la obligación que la naturaleza pone en la cabeza de las familias, de modo que José, en su momento, fue el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia. Y durante el curso entero de su vida él cumplió plenamente con esos cargos y esas responsabilidades. Él se dedicó con gran amor y diaria solicitud a proteger a su esposa y al Divino Niño; regularmente por medio de su trabajo consiguió lo que era necesario para la alimentación y el vestido de ambos; cuidó al Niño de la muerte cuando era amenazado por los celos de un monarca, y le encontró un refugio; en las miserias del viaje y en la amargura del exilio fue siempre la compañía, la ayuda y el apoyo de la Virgen y de Jesús.
  

Ahora bien, el divino hogar que José dirigía con la autoridad de un padre, contenía dentro de sí a la apenas naciente Iglesia. Por el mismo hecho de que la Santísima Virgen es la Madre de Jesucristo, ella es la Madre de todos los cristianos a quienes dio a luz en el Monte Calvario, en medio de los supremos dolores de la Redención; Jesucristo es, de alguna manera, el primogénito de los cristianos, quienes por la adopción y la Redención son sus hermanos. Y por estas razones el Santo Patriarca contempla a la multitud de cristianos que conformamos la Iglesia, como confiados especialmente a su cuidado, a esta ilimitada familia, extendida por toda la tierra, sobre la cual, puesto que es el esposo de María y el padre de Jesucristo, conserva cierta paternal autoridad. Es, por tanto, conveniente y sumamente digno del bienaventurado José que, lo mismo que entonces solía tutelar santamente en todo momento a la familia de Nazaret, así proteja ahora y defienda con su celeste patrocinio a la Iglesia de Cristo.

(SS. León XIII, Encíclica "Quamquam pluries" 1889)

Consagración a San José ante las tribulaciones




¡Oid, querido San José,
una palabra mía!...
Yo me veo abrumada de aflicciones y cruces, y a menudo lloro...
Despedazada bajo el peso de estas cruces, me siento desfallecer, ni tengo fuerzas para levantarme y deseo que mi Bien me llame pronto. En la tranquilidad, empero, entiendo que no es cosa difícil el morir... pero sí el bien vivir.

¿A quién, pues, acudiré sino a Vos, que sois tan bueno y querido, para recibir luz... consuelo... y ayuda?

A Vos, pues, consagro toda mi vida, y en vuestras manos pongo las congojas, las cruces, los intereses de mi alma... de mi familia... de los pecadores... para que, después de una vida tan trabajosa, podamos ir a gozar para siempre con Vos de la bienaventuranza del Paraíso. Amén.

Jaculatoria:
(San José, Protector de atribulados y de los moribundos, rogad por nosotros)


Fuente - Texto tomado del Libro San José Custodio del Redentor - Caballeros de la Virgen 

sábado, 18 de marzo de 2017

Comienza con lo que tienes...



Comienza con lo que tienes, no con lo que te hace falta

Tú ya tienes todo lo que necesitas para comenzar a crear tu futuro. Sin embargo, a veces te encuentras diciendo: Si tan sólo tuviera esto; si al menos esto fuera distinto; si tuviera más dinero

No exageres la importancia de las cosas que no tienes. Empieza con lo que tienes. No con lo que te hace falta.

No permitas que aquello que no puedes hacer, te impida hacer lo que sí puedes. La pasividad prolongada paraliza la iniciativa. Para la mente que vacila, todo parece imposible.

No esperes que existan circunstancias extraordinarias para hacer el bien hazlo en las situaciones comunes. no necesitas más energía, habilidad ni mayores oportunidades. Lo que debes hacer es sacarle provecho a lo que ya tienes.

El encanto de lo distante y lo difícil es engañoso. La gran oportunidad se encuentra donde está'', 

Lo que puedes hacer ahora es la única influencia que tienes sobre tu futuro. La grandeza verdadera consiste en demostrar excelencia en las pequeñas cosas
No te quejes porque no tienes lo que quieres. Agradece no recibir lo que mereces.

No serás feliz hasta que no aprendas a sacarle provecho a lo que ya tienes. No te preocupes por lo que no tienes.

La alegría nunca vendrá a quienes no saben apreciar lo que ya poseen.
La mayoría de las personas cometen el error de buscar muy lejos aquello que está cerca.

Nunca alcanzarás mayores logros, a menos que te lances antes de estar listo. Nadie logró el éxito mientras esperaba que todas las condiciones fueran ideales''.

La Biblia dice:
El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Esto significa que si esperas a que se den las condiciones perfectas, nunca llegarás a nada.

No pierdas el tiempo con dudas y temores acerca de lo que no tienes. Dedícate de lleno a terminar la tarea que tienes en tus manos, sabiendo que el correcto desenvolvimiento actual es la mejor preparación para tus años venideros.
Simplemente hazlo, con lo que tienes


(Anónimo)

Un hombre tenía dos hijos...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 15,1-3.11b-32.




Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".

Jesús les dijo entonces esta parábola:

"Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes.

Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.

Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.

Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.

El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.

Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!

Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'.

Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.

El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'.

Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.

Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.

Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.

El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'.

El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.

¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.

Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.


Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'".

Palabra del Señor


Un hombre tenia dos hijos: Apenas escucha un cristiano esta frase, recuerda la parábola del hijo pródigo. Ningún relato evangélico es más conocido que éste. La narración no se desgasta, aunque la releamos una y otra vez. Es un texto redondo que ilustra la grandeza del Padre celestial. Cuando advertimos tanta estrechez mental de parte de algunos bautizados hacia quienes no comprenden ni aceptan el camino cristiano, conviene que nos pongamos a releer este relato. El Padre nunca juzga a su hijo, solamente lo abraza y lo acoge. La profecía de Miqueas ya apuntaba en esa dirección. Las imágenes son muy expresivas: nada más distante para un habitante de Israel que la profundidad del océano. La imagen lo dice todo. Dios olvida para siempre. Jamás recuerda nuestras faltas. Quienes lo confesamos como nuestro Padre, estamos llamados a acoger, comprender y dialogar sensatamente con quienes se apartan de la casa del Padre.

viernes, 17 de marzo de 2017

Palabra de los viñadores malvados

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo  según San Mateo 21,33-43. 45-46




Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.

El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.

Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo".

Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia".

Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.

Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».

Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»

Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?

Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.

Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor

La codicia se aloja en el corazón, y puede dominar la  conciencia, al grado de no poner reparos ni a los crímenes más abyectos, las notas rojas de los diarios nos dejan helados, porque muchas veces el móvil de un asesinato, no suman ni el monto del pica-hielo empleado en el asalto. Ninguna cifra justifica un homicidio, ni transgredir los mandamientos de Dios, llegamos a esto porque el individuo a justificado sus abusos de mil maneras; a roto el fino equilibrio entre el derecho propio y el ajeno, el sentido de la justicia, Jesús es contundente al denunciar los abusos de los líderes religiosos, de los líderes políticos, quienes debiendo ser administradores se han adueñado de los bienes del precio de la vida misma de los hijos de Dios. Ni al dueño respetan!, también en las tareas de liderazgo religioso debemos implementar mecanismos eficientes que impidan abusos y atropellos y que den fruto a tiempo, la transparencia y la rendición de cuentas a la entera comunidad de fe es también una vía para establecer el reinado de Dios.

P. J. Garcia