En la comunidad se hace presente el amor, y en ella, nos esforzarnos en reflexionar, escuchar, orar y hablar con el Señor. De esta forma, testimoniamos que creemos y amamos al SEÑOR. Arrecife a, 14 de abril de 20222
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domingo, 5 de marzo de 2017
sábado, 4 de marzo de 2017
Llama a Leví: comparte la mesa con los pecadores...
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 5,27-32
Jesús salió y vio a un publicano
llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y
le dijo: "Sígueme".
El, dejándolo todo, se levantó y
lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran
banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a
la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas
murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y
beben con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les
dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los
enfermos.
Yo no he venido a llamar a los
justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
Aquella decisión le debió tomar largas consideraciones al acomodado recaudador de impuestos, para que abandonara su estado de vida y hacer la experiencia del Reino, ¡el discipulado!, una experiencia de madurez y de plenitud. Para el discipulado no pocas veces se cargan las tintas en el dejarlo todo, como si se tratara de una decisión casi imposible de tomar, para el cristiano común. En realidad dejarlo todo, es el modo de privilegiar la experiencia del reino antes que los propios medios de vida.
Todo seguidor de Jesús esta obligado a dejarlo todo para hacerse aprendiz del Reino, esta experiencia no es un logro individual se hace en la relación con los demás, en la entrega generosa a los más desfavorecidos, así se hace presente el Reino de los Cielos.
Ojalá podamos tomar esa decisión, dejarlo todo para seguir a Jesús y atender las necesidades de nuestros hermanos, ese es el trabajo en el Reino de Dios aquí en la tierra, para después disfrutarlo eternamente en el Cielo.
jueves, 2 de marzo de 2017
Primer anuncio de la Pasión y Resurrección...
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 9,22-25.
Jesús dijo a sus discípulos:
"El Hijo del hombre, les
dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y
los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El
que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz
cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su
vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre
ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?
Palabra del Señor
Caminar en la vida consiste en aprender a decidir, decidir significa tomar una opción y dejar todas las demás. Muchas veces no hay vuelta atrás. Para decidir acertadamente es tan importante conocerse a si mismo, como analizar los antecedentes y pensar en las consecuencias de optar por algo bueno. Cuanto más importante sea la decisión a tomar, mayores consideraciones requerirá. No solo interesa el bien por alcanzar, sino discernir como aprovechará a nuestra vida ese bien. El discernimiento personal es el ejercicio de nuestra libertad y de nuestra responsabilidad, ellas nos vuelven más concientes del rumbo que queremos darle a nuestra vida.
Nuestro paso primero de esta cuaresma consiste en una decisión fundamental. Orientar nuestra vida. o por el Dios de la Vida o por los ídolos, rodeados por una cultura de muerte.
Optar por la vida es fundamental.
¿Que tipo de vida quieres tener?
Dios nos da la oportunidad de optar y de reorientar nuestro caminar en esta cuaresma, y de esta cuaresma para toda la vida.
P. J. Garcia
miércoles, 1 de marzo de 2017
AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO
Hoy, nuestro Papa Francisco, nos recuerda nuestro propio camino cuaresmal. Camino de preparación de nuestra propia pascua, que como el Señor, tendremos que soportar, recorrer y vencer con la resurrección. Esperanza de nuestro camino y de nuestra vida.
La Pascua del Señor, paso de la muerte a la Vida, es el fundamento de nuestra fe. En la Resurrección de nuestro Señor reviven todas nuestras esperanzas, porque nosotros, como Él y en Él, vivimos y caminamos en esa esperanza, la de la Resurrección en Xto. Jesús. Él nos da la Vida y nos acompaña en nuestro camino penitencial revestiéndonos de su Gracia, por la oración y los sacramentos, como nos indica nuestro Papa Francisco.
PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 1 de marzo de 2017
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, miércoles de ceniza, los invito a reflexionar sobre la cuaresma como tiempo de esperanza. Al igual que el Pueblo de Israel que sufrió la esclavitud en Egipto, cada uno de nosotros está llamado a hacer experiencia de liberación y a caminar por el desierto de la vida para llegar a la tierra prometida.
Jesús nos abre el camino al cielo a través de su pasión, muerte y resurrección. Él ha debido humillarse y hacerse obediente hasta la muerte, vertiendo su sangre para librarnos de la esclavitud del pecado. Es el beneficio que recibimos de él, que debe corresponderse con nuestra acogida libre y sincera.
Estamos llamados a seguir el ejemplo de Nuestro Señor. Él venció al tentador y ahora nosotros debemos también afrontar la tentación y superarla. Él nos dio el agua viva de su Espíritu y nosotros debemos ir a buscarla a la fuente de los sacramentos y la oración. Él es la luz que vence las tinieblas y nos pide a nosotros alimentar la llama que se nos confió el día de nuestro bautismo. De este modo, nuestro camino cuaresmal será signo sacramental de nuestra conversión.
Catequesis completa
Catequesis completa
Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los exhorto a caminar en esperanza y con empeño en este camino de amor, que hoy Dios nos propone al inicio de la Cuaresma. Que nuestro esfuerzo forje una esperanza sólida, como la de María, que continuó a creer y a esperar incluso cuando se encontraba junto a la cruz de su Hijo. Que Dios los bendiga a todos.
Miércoles de Ceniza...
Es el residuo de la combustión
por el fuego de las cosas o de las personas. Este símbolo ya se emplea en la
primera página de la Biblia cuando se nos cuenta que "Dios formó al hombre
con polvo de la tierra" (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de
"Adán". Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin:
"hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).
Por extensión, pues, representa
la conciencia de la nada, de la nulidad de la creatura con respecto al Creador,
según las palabras de Abrahán: "Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a
hablar a mi Señor" (Gn 18,27).
Esto nos lleva a todos a asumir
una actitud de humildad ("humildad" viene de humus,
"tierra"): "polvo y ceniza son los hombres" (Si 17,32),
"todos caminan hacia una misma meta: Todos han salido del polvo y todos vuelven al
polvo" (Qo 3,20), "todos expiran y al polvo retornan" (Sal
104,29). Por lo tanto, la ceniza significa también el sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Jb 42,6) es
explícítamente signo de dolor y de penitencia. De aquí se desprendió la
costumbre, por largo tiempo conservada en los monasterios, de extender a los
moribundos en el suelo recubierto con ceniza dispuesta en forma de cruz. La
ceniza se mezcla a veces con los alimentos de los ascetas y la ceniza bendita
se utiliza en ritos como la consagración de una iglesia, etc.
La costumbre actual de que todos
los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al
comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo.
En los primeros siglos se expresó
con este gesto el camino cuaresmal de los "penitentes", o sea, del
grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la
Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial
y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante
la comunidad y expresaban así su conversión.
En el siglo XI, desaparecida ya
la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza
era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito
se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad
se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión
cuaresmal.
En la última reforma litúrgica se
ha reorganizado el rito de la imposición de la ceniza de un modo más expresivo
y pedagógico. Ya no se realiza al principio de la celebración o
independientemente de ella, sino después de las lecturas bíblicas y de la homilía.
Así la Palabra de Dios, que nos invita ese día a la conversión, es la que da
contenido y sentido al gesto.
Cuaresma, camino de conversión...
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 6,1-6.16-18.
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los
hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna
recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando
delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para
ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que
hace la derecha, para que tu limosna
quede en secreto; y tu Padre, que ve en
lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos
les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para
ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra
la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los
hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro
que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu
rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre
que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Palabra del Señor
En cuaresma, todos los bautizados reiniciamos un camino de conversión, hasta la fuente bautismal. Unidos a los que quieren ser regenerados en la Vigilia Pascual, caminamos en silencio para retomar nuestra identidad más profunda, que nos viene de la palabra, del agua y de la luz.
Hoy el evangelio nos llama a ir a lo interior y la Iglesia a tomar ceniza.
La ceniza queda en el suelo tras la quemazón, es el saldo de la pérdida, nos la imponemos para abajarnos, reconociendo que no nos sostenemos por nosotros mismos, nos despojamos de nuestra propia fuerza para caminar rendidos al poderío de Cristo y su Cruz. Lo único que nos hace cristianos.
Jesús nos lleva a distinguir lo que vale a los ojos de Dios, nos pide quemar el vanidoso oropel del que nos envuelve la preciada opinión de los demás y pasarla por el Evangelio de la Cruz hasta hacerla ceniza, que nos haga caminar bajo la mirada amorosa de nuestro Padre Dios, lo único que transforma el Corazón humano y nos regenera.
P. Jesús Garcia
El Santo Ángel Custodio del Reino. 1 de Marzo.
Conocer bien las necesidades,
calcular bien las fuerzas disponibles, precisar bien las metas, he ahí algunas
obligadas resoluciones en el plan de acción para la renovación total en el
campo católico. Pero en estos tiempos, más que nunca, hace falta tener presente
que nuestras armas o recursos son, sobre todo, los espirituales y que, entre
ellos, hay que contar con la protección de los ángeles. Por algo la Iglesia
reza constantemente: "Tú, príncipe de la celestial milicia, relega al
infierno con divino imperio a Satanás y a los demás espíritus malignos que, en su
intento de perder a las almas, recorren la tierra". Sí, que "no es
nuestra lucha contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra
las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los
espíritus malos de los aires".
Los ángeles buenos son
innumerables. Millones de millones. Y el Creador de ellos les dictó
instrucciones detalladísimas respecto a nosotros. Y así como la Iglesia a cada
nación accede gustosa a darle algún santo patrono, así también Dios a cada una
le señala su correspondiente ángel custodio. De manera que, entre todos
aquellos seres a quienes puede llamárseles vicegerentes supremos del Señor, los
unos son visibles, invisibles los otros. Visibles: en el orden y esfera
religiosa, el Romano Pontífice; en el orden y esfera secular, el Jefe de cada
Estado. Invisibles: en la esfera y orden eclesiástico, un hombre —San José,
universal patrono— y un ángel —San Miguel, protector de la Iglesia como antes
lo había sido del pueblo hebreo—; en la esfera y orden nacionales, un hombre
—Santiago para España— y un ángel —el Ángel Custodio de la Patria".
Cuando subía España la penosa
cuesta del siglo más desgraciado de su historia, obtuvo como compatrono a su
ángel tutelar, en honor del cual le fueron aprobados por la Santa Sede oficio y
misa propios con rito doble de segunda clase y octava, señalando la fiesta para
el primero de octubre. Transcurrieron los años y se dio al olvido aquella
concesión que, sin embargo, parecía ser tan providencial. Pero nuevamente un
gran siervo de Dios, el sacerdote tortosino Manuel Domingo y Sol, destacado
apóstol de la devoción general a los ángeles, promovió también ardorosamente la
de aquel a quien llamaba con cariño sin límites "su" Santo Ángel de
España. "Nadie, decía, me estima bastante a mi Ángel de España, a pesar de
su patronato. Es una incuria incomprensible el olvido en que le tenemos. ¿Cómo
no hemos de redoblar nuestras oraciones a él hoy que nuestra España se
encuentra agitada y combatida por las sectas del infierno, que tratan de arrebatarle
el tesoro de su fe y empobrecerla y humillarla? Las circunstancias críticas de
España reclaman acudir a él".
Desde 1880, al menos, hasta 1909,
año en que voló al cielo, se desvivió en múltiples formas para atraer la
atención de España hacia el olvidado protector. Fue este entusiasmo, en el
celoso sacerdote, efecto natural de su ardiente devoción a los ángeles y de su
profundo patriotismo. Después de perseverantes pesquisas pudo al fin conseguir
una estampa del Santo Ángel del Reino editada en Valencia en 1837. No le
satisfizo cuando la hubo visto y entonces ideó otra que resultó preciosa,
diseñada bajo su inspiración por el dibujante barcelonés Paciano Ros y
reproducida en fototipia por los talleres, también barceloneses, Thomas Y
Compañía. En lo alto del firmamento, un corazón envuelto en llamas, rodeado de
esta inscripción: "¡Reinaré en España!" Debajo, la Purísima, con
Santiago y Santa Teresa a sus lados. En el centro inferior, ya en tamaño
grande, fina y bellamente dibujado, el Santo Ángel, lleno de majestad, una
espada en la diestra y el mapa de España delicadamente protegido con la mano
izquierda. En, el fondo, revolviéndose y pretendiendo erguirse, dos monstruos
infernales. Finalmente, aquel texto del salmo 33: "Enviará el Señor su
ángel alrededor de los que le temen y los librará". Y esta invocación:
"Virgen Inmaculada, Santiago Apóstol, Santa Teresa de Jesús y Santo Ángel,
patronos de España, conservadnos la fe y defendednos de los enemigos de nuestra
patria". Imprimió, por lo pronto 85.000 estampas en diversos tamaños y
90.000 hojas de propaganda de esta devoción. Más tarde costeó otras cien mil
estampas y hojas volanderas.
El 6 de mayo de 1896 le autorizó
su prelado para establecer en la diócesis una piadosa liga de oraciones al
Santo Ángel del Reino. Dos días después, en los varios periódicos de Tortosa y
en revistas de distintas capitales publicó ampliamente el proyecto. Escribió
asimismo a todos los seminarios de España invitándoles a que fundasen otros
tantos centros diocesanos para extender dicha unión. De más de doce sitios le
contestaron enseguida aceptando encantados y los señores obispos indulgenciaron
la inscripción. Simultáneamente hizo prender el fuego en los alumnos del
Colegio de San José de Roma fundado por él hacía cuatro años. Y así lo
atestiguan varios prelados que habían seguido allí sus estudios. Uno de ellos
escribe: "De ti, amado padre, aprendí a venerar, a amar al Santo Ángel
Custodio de España. En el Pontificio Colegio Español de San José de Roma, con
fervor piadoso y con patriótico ardimiento, inculcabas a todos los alumnos esta
santa devoción. Por tu amor salgo a propagarla. Mejor que antes en la tierra
puedes ahora desde el cielo lograr que se extienda y arraigue". Estas
palabras constituyen la "dedicatoria" de la sustanciosa y bellísima
"novena" —todo un tratado de Ángelología— que en honor del Santo
Ángel Custodio de España publicó en 1917 el Dr. D. Leopoldo Eijo y Garay, más
tarde Excmo. Patriarca-Obispo de Madrid-Alcalá. Tal joya de novena fue
reeditada el año 1936 en Vitoria por la Dirección General de la Obra Pontificia
de la Santa Infancia. ¿No cabría pensar que la difusión de esa novena
precisamente aquellos años pudo ser parte para la asombrosa victoria de
quienes, en los humano, éramos impotentes ante los formidables enemigos de la
guerra... y de la posguerra?
En 1920 el Santo Ángel Tutelar de
España tenía ya un espléndido altar en la parroquia de San José de Madrid. Fue
inaugurado el 13 de mayo de ese año, con asistencia de la Real Familia en
pleno. Y aquel mismo día quedó también establecida, a propuesta de Su Majestad
D. Alfonso XIII, la "Asociación Nacional del Santo Ángel Custodio del
Reino". Alma de todo ello fue otro hijo espiritual de don Manuel Domingo y
Sol: el sacerdote don Luís Íñigo, quien, como testamentario de aquél en todo lo
concerniente al Santo Ángel, logró ver puesta en marcha la asociación en
cuarenta provincias de España. Él fue quien una vez nos dijo: "En mi
última entrevista con don Manuel, me hizo prometerle que no abandonaría el
asunto del Santo Ángel mientras yo viviese. La primera parte de mi propósito
está conseguida, pues en toda España se conoce y se practica la devoción al
Santo Ángel. Ahora quisiera que se fomentase entre los niños esta devoción y
que, en un día determinado, los niños y niñas de los colegios asistiesen a una
fiesta en la que desfilasen ante la imagen del Santo Ángel y depositasen a sus
pies una flor y diesen un beso a la bandera española".
Copiosa correspondencia se cruzó
también entre el siervo de Dios y su joven amigo sobre otra iniciativa del
primero: la de erigir en el Cerro de los Ángeles, próximo a Madrid, un
monumento al Santo Ángel de España. No es posible expresar en pocas líneas
todas las reservas de entusiasmo que el insigne apóstol dedicó a este proyecto.
La tarde del 21 de abril de 1902 fue personalmente al Cerro de Getafe, entonó
una salve a Nuestra Señora de los Ángeles en la iglesia y después, con íntima
ilusión, se puso a planear y discurrir, pareciéndole todo cosa facilísima en
punto a ejecución. Las enfermedades y las atenciones a sus muchas empresas le
impidieron luego caminar deprisa, pero hasta tres meses antes de morir siguió
escribiendo a unos y otros sobre el acariciado anhelo. Entre otros encargos
hizo éste: "Que la hermandad deje aquí un recuerdo a su abogado". Se
refiere a la Hermandad de Sacerdotes Operarios del Corazón de Jesús, en cuyas
constituciones, redactadas por él, nombra varias veces al Santo Ángel de
España, elegido para la misma como abogado especial.
Se pregunta uno ahora: ¿no sería
deseable que, dentro de la más perfecta armonía arquitectónica, ese deseo de un
santo quedase al fin plasmado entre las edificaciones que hoy ocupan el sagrado
lugar, centro geográfico de la Península?
Cuando solamente existía allí la
iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, la mente de don Manuel Domingo y Sol
relacionaba con dicha iglesia el soñado monumento. Ahora en cambio, ante el
nuevo carácter que han revestido aquellas alturas, él, si viviese, revisaría
sin duda su concepción primera, para estudiar en qué sitio preciso parecía
mejor instalarlo. El no haberlo realizado medio siglo atrás puede hoy ser un
bien, para que resulte posible planearlo de un modo definitivo, Una vez
colocado allí el Santo Ángel del Reino, se atraería fácilmente las miradas y
los corazones de toda España. Podría al mismo tiempo inspirarles a los
católicos extranjeros que pasan por Madrid la magnífica idea de difundir en sus
naciones la devoción al respectivo ángel tutelar de ellas.
Pocos años después de haber
fallecido don Manuel Domingo y Sol, el ángel de Portugal en 1916 se apareció
varias veces a los privilegiados niños de Fátima. Por conducto de ellos pidió a
la humanidad oración, penitencia, reparación eucarística, recurso confiadísimo
al Inmaculado Corazón de María. ¡Qué gozo ver así confirmada la designación,
por parte de Dios, de ángeles custodios de las naciones! Harto bien lo sabía el
apostólico varón tantas veces citado, quien hablaba de los ángeles. Como si los
estuviera viendo y escribía de ellos, por ejemplo: "Hay que poner en
contacto, a los ángeles de España y de Portugal. Diríase que, reñidos los
españoles y los portugueses —vecinos del entresuelo y del principal—, no se
cuidan para nada los unos de los otros". Ese propósito de poner en
contacto a los dos celestiales confidentes y amigos suyos apuntaba en último
término a su elevado plan de promover a fondo el intercambio cultural y
apostólico de una y otra nación hermanas. Y así le confiaba también sus
empresas de celo al Santo Ángel Custodio de Francia cuando la cruzaba muchas
veces en sus viajes a Roma.
¿Qué hacer entonces para
aprovechar tan útil ejemplo de santo patriotismo? Ante todo, naturalmente,
ahondar en la fe de que, como dice San Pablo, "todos los ángeles son
gestores de Dios, puestos al servicio de quienes hemos de lograr
salvarnos". Después, recordar que la custodia de los ángeles es una
admirable aplicación de la providencia divina; tener presente que en todas
nuestras buenas obras intervienen los ángeles. Felicitarnos, además, de que,
como advierte San Bernardo, los ángeles reúnan en sí tres magníficas dotes que
siempre deseamos y exigimos en los supremos gobernantes: lealtad a toda prueba,
prudencia exquisita y un poder inmenso. También son luz para las almas; su
vigor nos contagia; saben, quieren y pueden defender nuestros intereses
materiales. ¿Caben disposiciones más deseables en el ángel tutelar de una
patria?
Lo que falta ahora es que esa
patria se ejercite generosamente en aquellas virtudes en que los ángeles se
complacen tanto: sumisión fiel y disciplinada a las órdenes del Altísimo;
pureza e integridad cristianas; singularísima predilección por toda clase de
obras consagradas a la educación e instrucción de los niños. Muy bien se ha
preguntado: "¿Quién sabe si las calamidades que muchas veces llueven sobre
los pueblos son la venganza de los ángeles por el abandono en que se deja a los
niños, por los escándalos que se dan a los niños, por el daño que se causa a
los ángeles de la tierra corrompiéndoles el corazón y la inteligencia? Espanta
pensar cuán terribles deben de ser las órdenes del santo ángel de una nación a
los demás ángeles, para vengar... tantos crímenes como se cometen contra los
niños, aun antes de que nazcan. Quienes aman a los niños con amor cordial
práctico se atraen la complacencia de los ángeles y, sobre todo, del santo
ángel tutelar de la patria".
Ojalá todas las editoriales,
todos los publicistas católicos, todas las familias fervorosas inunden hoy a
España otra vez con estampas del Santo Ángel del Reino y con impresos explicativos
de la excelsa misión que le está confiada en el plan divino. ¡Quién viera en
todos los hogares, junto a la imagen del ángel individual de la guarda,
venerada también la del Santo Ángel de la Nación! ¡Y quién viera que el amor a
Él no sólo penetraba en las casas, sino que se adueñaba de las madres españolas
y que éstas, con sus palabras, chispas de fuego del corazón, con miradas que
son ráfagas de luz del entendimiento, con besos, insuperables para imprimir
hondamente en el alma las ideas y afectos, grababan en las de sus hijitos, a la
vez que la devoción al ángel de la guarda y al del Reino, el amor a la Iglesia
y a la patria! ¡Quién pudiera lograr que simultáneamente esa devoción privada
se transformase en pública y que en los templos se levantasen altares dedicados
al príncipe de la milicia celestial guardiana de España, y que nuestras
juventudes se congregasen en torno a esas imágenes para enardecerse en amor a
la patria española y católica, a fin de estar dispuestas a derramar por ella la
sangre cuantas veces fuera necesario!
Si para organizarlo todo ello se
infundía vida nueva a la Asociación Nacional del Santo Ángel del Reino, mejor
aún. Finalidad suya sería propagar por todas las diócesis la devoción al mismo.
Fomentar en todos los españoles la santa virtud del patriotismo. Obtener del
Corazón divino de Jesús por intercesión del Ángel del Reino el engrandecimiento
espiritual y temporal de España. Que, al fin y al cabo, ese Corazón
amabilísimo, fusilado un primer viernes de mes en su imagen, pero entronizado
otra vez allí mismo en el centro de la Península, él es quien ha confiado al
Ángel del Reino el mando supremo de las fuerzas angélicas encargadas de la
defensa individual y social de los españoles.
"¿Con cuántas divisiones
militares cuenta el Vaticano?", preguntó un día Stalin. ¿Con qué
posibilidades en tierra mar y aire, con qué superproducción de armas nucleares
—preguntamos nosotros—, con qué seguridades de defensa y victoria cuenta una
nación como la nuestra, no opulenta ni mucho menos, en estos años explosivos de
la historia del mundo?
Respuesta primerísima: por lo
pronto, con aquellas armas que un ángel dejó ver a Judas Macabeo. Y después,
sobre todo, con el arma de aquella fe invencible que habló así por tantos
labios y que jamás dejará de hablar: "Nuestro Dios, al que servimos, puede
librarnos del horno encendido. Y si no quisiere, sábete, rey, que no adoraremos
a los falsos dioses ni inclinaremos la cabeza ante la estatua que has levantado."
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