sábado, 23 de febrero de 2013

SAN POLICARPO

San Policarpo


San Policarpo se presenta como testigo de la vida Apostólica y como hombre de tradición viva. Desconfiaba de sí mismo y se mantuvo escondido. Fue descubierto en un granero y demostró la serena valentía de su fe. El procónsul Stazio Quadrato lo exhortaba a renegar de Jesús y ante la negativa de Policarpo ordenó que lo quemaran vivo.

En el año 155 sufre su martirio y mientras estaba envuelto en llamas exclamaba: "Bendito seas siempre, oh Señor; que tu nombre adorable sea glorificado por todos los siglos, por Jesucristo pontífice eterno y omnipotente, y que se te rinda todo el honor con él y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos".


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel,
desde el marco del dintel,
te saludó: "Ave, María"?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa,
a ti ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María. Amén.

Antífona 1: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
 
SALMO 118: 145-152

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

viernes, 22 de febrero de 2013

SANTA MARGARITA

Santa Margarita


En este día de fiesta por la Cátedra del Apóstol San Pedro celebramos Santa Margarita. Nació en 1247 en Italia y quedó huérfana de madre a los siete años. Su padre se vuelve a casar con una mujer dominante que hace la vida imposible a la joven. Entonces, a los 17 años se deja engañar por un agricultor con el que huye. Vivió ocho años de lujo, fiestas y pecado, pero su corazón no era feliz. Tuvo un hijo y, aún y todo, buscaba en Dios una solución. Un día, su compañero sale al campo y unos guerrilleros acaban con su vida.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Cristo te llama, Pedro, y tú le sigues;
dejas tu barca, pescador de hombres;
roca y cimiento de la santa Iglesia
Cristo te hace.

El te pregunta:
"¿Me amas más que éstos?";
tú le respondes: "Sabes que te quiero".
El te encomienda todo su rebaño;
tú lo apacientas.

Tienes las llaves, atas y desatas;
fiel al Maestro, amas más que niegas;
llegas a Roma, con tu magisterio;
mueres por Cristo.

Desde tu cielo, mira a nuestra tierra,
guía los pasos de tus sucesores
que en el primado del amor, sirviendo,
rigen la Iglesia.
Antífona 1: Dijo el Señor a Simón; “No temas: desde ahora serás pescador de hombres.”

SALMO 62: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Dijo el Señor a Simón; “No temas: desde ahora serás pescador de hombres.”
 

jueves, 21 de febrero de 2013

SAN PEDRO DAMIÁN

San Pedro Damián
 
 
Nacido en Ravena (Italia), fue criado por su hermano debido a la prematura muerte de sus padres. Pedro abrazó la vida religiosa ingresando en el Convento de Fonte Avellana donde vivió con austeridad y se dedicó a la oración, lectura espiritual y estudios sagrados. En 1403 gobernó la abadía y fundó otras cinco comunidades de ermitaños. Alcanzó los cargos de Cardenal y Obispo en Ostia en el año 1057 y escribió varios documentos para mantener la observancia de la moral y de la disciplina.



V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO I (a elegir uno de los tres siguientes)

Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

Antífona 1: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

SALMO 56: Oración matutina de un afligido
Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.

Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos,
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

miércoles, 20 de febrero de 2013

SAN ELEUTERIO DE TOURNAI

San Eleuterio de Tournai


Este Santo, Obispo de Tournai (Bélgica, 456-531), vivió en un periodo complejo en la historia de Francia. La Galia se convirtió en tierra de conquista de los francos del Rey pagano Clodoveo. Al Obispo le correspondió la misión de sembrar la Palabra de Dios entre los Francos, un pueblo rudo e idólatra. Los restos de este Santo reposan en la Catedral de Tournai, meta de muchas peregrinaciones.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
  
HIMNO II

En tierra extraña peregrinos
con esperanza caminamos,
que, si arduos son nuestros caminos,
sabemos bien a dónde vamos.

En el desierto un alto hacemos,
es el Señor quien nos convida,
aquí comemos y bebemos
el pan y el vino de la Vida.

Para el camino se nos queda
entre las manos, guiadora,
la cruz, bordón, que es la vereda
y es la bandera triunfadora.

Entre el dolor y la alegría,
con Cristo avanza en su andadura
un hombre, un pobre que confía
y busca la ciudad futura. Amén.

Antífona 1: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

SALMO 35: Depravación del malvado y bondad de Dios
El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
"No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia".
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
 

martes, 19 de febrero de 2013

Beato Alvaro de Córdoba


Álvaro de Córdoba, el beato, nació a mediados del siglo XIV, en Zamora (1360?) y murió en Córdoba el año 1430. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de S. Pedro en Córdoba, en el año 1368. Fue un famoso y ardiente predicador, y con su ejemplo y sus obras, contribuyó a la reforma de la Orden, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por nuestro Salvador. Deseoso de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder templar el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén. Esta sagrada representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción tan bella del “Vía Crucis”, apreciadísima en la piedad cristiana. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Sto. Padre Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros. Murió el 19 de febrero y fue sepultado en su convento. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO III

Llorando los pecados
tu pueblo está, Señor.
Vuélvenos tu mirada
y danos el perdón.

Seguiremos tus pasos,
camino de la cruz,
subiendo hasta la cumbre
de la Pascua de luz.

La Cuaresma es combate;
las armas: oración,
limosnas y vigilias
por el Reino de Dios.

"Convertid vuestra vida,
volved a vuestro Dios,
y volveré a vosotros",
esto dice el Señor.

Tus palabras de vida
nos llevan hacia ti,
los días cuaresmales
nos las hacen sentir. Amén.

Antífona 1: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

SALMO 23: Oración entrada solemne de Dios en su templo
Del Señor es la tierra y cuanto lo llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.

- ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

- El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

- Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

- ¿Quién ese Rey de la gloria?
- El Señor, Dios de los ejércitos.
El es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

lunes, 18 de febrero de 2013

EN DEFENSA DE LA VIDA

Cuarenta días por la Vida
13 de Febrero al 24 de Marzo 2013
Día 5 – 17/2/2013
España_SALVADOR SEVERO PÉREZ ALAYÓN -  deahaba@gmail.com  
“Esta es tu tarea de ciudadano cristiano: contribuir a que el amor y la libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna: la cultura y la economía, el trabajo y el descanso, la vida de familia y la convivencia social.”
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Reflexión
Dios Mismo nació como un niño. La grandeza de una persona no depende del tamaño, puesto que el Rey de Reyes recién nacido es un pequeño.
Oración del día
Oremos para que la amenaza de aborto contra los no nacidos que no alcanzan tamaño adecuado sea eliminada.
Motivación del día
Cuando esperamos algo, buscamos siempre que sea algo especial. Nos desilusionamos si nuestras expectativas no se corresponden con algo grandioso o en proporción a lo esperado. Nuestra tendencia es siempre sorprendente y notable. No aceptamos, o mejor, no nos gustan cosas pequeñas, con poca notoriedad, que no llamen la atención. Queremos ser notados y centro de nuestros actos. Y ese afán notorio nos lleva a tomar decisiones, decisiones que en muchos casos no nos corresponden, tal es el caso de decidir sobre la vida de los demás.
Porque no puedes decidir sobre tu propia vida. Te ha sido dada sin contar contigo, sin pedirte permiso y sin ningún tipo de elección. Ni se te ha pedido parecer para elegir a tus padres. Has nacido por obra y gracia de Dios en colaboración con el misterio humano de ser concebido en el seno de tu madre. Pero tú no has contado para nada ni en nada. Sin embargo, estás vivo y vives. Muchas gracias tendrías que dar a tus padres por acogerte a la vida, y ofrecerte una familia donde vivir, educarte y alcanzar el desarrollo integral hasta la madurez.
Sin embargo, quizás ahora, tú si tratas de decidir la vida de tus hijos, y eliges quitarle la vida a quien vive dentro de ti. Piensa, que a ti te dejaron nacer a la luz. ¿Tienes tú derecho de quitársela a otro? ¿Tanta importancia te das para tomar una decisión así? ¿Crees que la vida de tu propio hijo no vale ni merece el respeto que tuvo la tuya? Mira, la grandeza no se mide por el tamaño, ni tampoco por el estado de madurez que se tenga en el momento de nacer un niño. Jesús, el Rey de Reyes, vino al mundo como has venido tú. Un niño nacido en condiciones igual o peor que la tuya. En un simple pesebre abandonado, de noche y sin más asistencia.
La grandeza se mide por el amor. Un amor, como el de Jesús de Nazaret, capaz de dar su vida por ti, obedeciendo la Voluntad del Padre. Un Padre que te ha regalado esa vida y que te acompaña para que la puedas vivir en plenitud hasta volver a Él. ¿Te parece que tienes derecho a interrumpirla por pequeña que sea?
ORACIÓN ECUMÉNICA
OH Señor, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Padre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de tu Nombre.
Amén
ORACIÓN POR LA VIDA
Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira Madre el número inmenso de niños
a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu hijo sepan anunciar
con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén
Juan Pablo II
Encíclica: Evangelium Vitae sobre el Valor y el Carácter Inviolable de la Vida Humana
Enlaces de interés:
Oraciones en otros idiomas (inglés, italiano, finlandés)

SAN ELADIO

San Eladio


Nació en una familia de buenos cristianos en la segunda mitad del siglo VI y destacó por su devoción y fidelidad a la vida cristiana. El Rey lo nombró administrador de sus finanzas, pero Eladio siente la llamada de Dios y tomó hábito. A la muerte de Aurasio accede al cargo de Arzobispo de Toledo. Pasó 18 años al servicio de los Cristianos como sucesor de los Apóstoles, construyó el Templo de Santa Leocadia y murió en el año 632.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO 
 
 Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.

Antífona 1: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

SALMO 5: Oración de la mañana de un justo perseguido
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.