Señor Jesús,
que para nacer a la fe
me has abierto a la escucha
de tu palabra de vida,
y para ayudarla a crecer
me llamas constantemente
a la conversión que me abre a ti
y me descubre lo mejor de mí.
Al mirarte en la cruz,
y al experimentar el gozo
de tu resurrección,
que me abre a la esperanza,
te pido que me fortalezcas
con tu Espíritu,
para vivir la fe
que me has regalado,
comprometiendo mi vida
en tu seguimiento,
y pueda ser,
en los ambientes en que me muevo,
testigo valiente
de tu paz y de tu amor.
Amén.
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Y todo eso se puede unir por el amor. Amar es permanecer unidos en Aquel que nos une: Jesús de Nazaret.