martes, 11 de abril de 2017

MARTES SANTO - VÍSPERAS

Salmo 48 - II:
Ant: Sé tú mi fiador ante ti mismo, pues, ¿quién, si no, será mi garante?
Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo 
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre 
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:
"Ponderan lo bien que lo pasas",
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Sé tú mi fiador ante ti mismo, pues, ¿quién, si no, será mi garante?

Preces
Adoremos al Salvador de los hombres, que, muriendo, destruyó nuestra muerte y, 
resucitando, restauró la vida, y digámosle humildemente:
Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre
  • - Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más plenamente a tu pasión,
    para que consigamos la gloria de la resurrección.
  • - Concédenos la protección de tu Madre, consuelo de los afligidos,
    para que podamos confortar a los que están atribulados mediante el consuelo
     con 
  • que tú nos confortas.
  • - Haz que tus fieles participen en tu pasión mediante los sufrimientos de su vida,
    para que se manifiesten en ellos los frutos de tu salvación.
  • - Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz,
    enseña a tus fieles a ser obedientes y a tener paciencia.
  • - Haz que los difuntos sean transformados a semejanza de tu cuerpo glorioso,
    y a nosotros danos un día parte en su felicidad.

Martes Santo, solemnidad
Martes de la segunda semana
Vísperas

domingo, 9 de abril de 2017

DOMINGO DE RAMOS EN ARRECIFE


Domingo de Ramos...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo  según san Mateo: 21, 1-11




Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá".
Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo.
Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encargado y trajeron consigo la burra y el burrito. Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de él y los que lo seguían gritaban: ¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!" Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos decían: "¿Quién es éste?" Y la gente respondía: "Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea".

Palabra del Señor. 

Con la solemnidad del domingo de Ramos hemos iniciado la Semana Santa, en la que seguimos los pasos de Cristo hasta la celebración de su misterio Pascual. Nosotros lo aclamamos como Mesías e Hijo de David, agitando llenos de júbilo, como los niños y jóvenes de Jerusalén las palmas de salvación. también es Domingo de “Pasión”, porque al mismo tiempo contemplamos la dolorosa pasión de Jesús, que culminará en la Cruz.
Estos días santos son  para acompañar a Cristo en los sufrimientos de su Pasión, y en su camino al Calvario: para unirnos a Él a través de la oración, los sacramentos, la caridad, el apostolado y las obras buenas.

Se inicia un tiempo especial para crecer en el amor, en todos los sentidos. Permite Dios mío que sepa desprenderme de todo lo que me impida entregarme plenamente a los demás, especialmente a aquellos con los que voy a pasar esta Semana Santa. Quiero desgastarme, trabajar y luchar, para que tu mensaje de amor alcance al mayor número posible de hombres y mujeres.  

sábado, 8 de abril de 2017

Conviene que uno muera por todos...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo  según San Juan 11,45-56



Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.
Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: "¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación".

Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: "Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?". No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.

A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús.

Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.
Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: "¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?".

Palabra del Señor

MeditaciónCaifás presentaba con esta profecía al nuevo Cordero de la Pascua. Aquel que quitaría el pecado del mundo. Jesucristo ya había dicho que daría su vida en rescate por muchos, y por ello probó el sufrimiento para alcanzarnos la salvación. “Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación” (dice el apóstol San Pablo en la carta a los Hebreos 2, 10).

jueves, 6 de abril de 2017

Unidad de Jesús con Dios...

 Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan 8,51-59.



Jesús dijo a los judíos:

"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás".

Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'.
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?".

Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.

Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría".

Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?".

Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy".

Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Palabra del Señor


Reflexión P. J. García
Para los jefes judíos el Reino se ha vuelto completamente incomprensible, por su propia ceguera, culpable. Jesús es el Reino de Dios en persona. Si queremos saber como obra el Reino de Dios miremos a Jesús sensible al dolor humano, lleno de ternura ante el sufrimiento, indignado ante las injusticias, misericordioso con los pecadores, delicado con las mujeres, servidor incondicional que ama hasta el extremo, ese es el Reino en acción. Los jefes judíos no pueden verlo porque no están dispuestos a dejarse llevar por la fuerza de la corriente del Reino ya presente. Tendrían que compartir en lugar de acaparar y devolver lo que han robado. Y reconocer que están explotando al pueblo con la religión que usan en su propio beneficio, como muchos lo hacen hoy en día. 

Jesús se comporta como alguien que esta actuando en lugar de Dios. 
¿Así como obro yo,  esta obrando el Padre Dios?
¿Todo lo que hacemos, lo hacemos para bien y para servir a los demás?  ¿para que me aplaudan y para beneficiarme yo mismo? Esta pretensión de Jesús lo escandaliza; de esto a la condena por blasfemo no hay más que un paso. Jesús nos invita al compromiso diario en  la Vida. El compromiso de mantener el Reino de Cristo aquí en la tierra, Reino de amor, Reino de justicia, Reino de vida, Reino de verdad, Reino de servicio.

miércoles, 5 de abril de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El apóstol Pedro, nos dice el Papa Francisco, nos invita a vivir en la esperanza. Esa esperanza que mueve nuestra vida, pero que se apoya, no en las cosas de este mundo, que se corrompen y son caducas, sino en la Esperanza, que se encarna en nuestro Señor Jesús. Él es el centro de nuestra vida y de todas nuestras esperanzas. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el Resucitado.

Y este Tesoro no es para ocultarlo, continua el Papa, sino para manifestarlo, descubrirlo y compartirlo. Porque es un Tesoro de salvación. Un Tesoro que nos une en el Perdón y la Misericordia de Dios Padre que, Jesús, el Señor, nos viene a manifestar y a ofrecer. Y, como nos dice San Pedro, es mejor soportar y sufrir unidos al Señor que vivir en el mal, pues Él nos hace suave y ligera la carga, y nos llena de esperanza de Resurrección, que transmitimos y proclamamos a los demás con nuestro testimonio y nuestra vida.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 5 de abril de 2017




Queridos hermanos y hermanas:

El apóstol Pedro nos invita a dar razones de la esperanza que habita en nuestros corazones. Esta esperanza no es un concepto ni un sentimiento, sino una persona, Jesús resucitado, que, desde nuestro bautismo, vive en nosotros, renueva nuestra vida y nos colma con su amor y con la plenitud del Espíritu Santo.

Este tesoro no podemos ocultarlo, tenemos que compartirlo y darlo a conocer con el testimonio de nuestra vida. Es necesario que la esperanza tome la forma de dulzura y de bondad para con el prójimo, y también de perdón para los que nos han hecho daño, convencidos que el mal solamente se vence con la humildad y la misericordia.

San Pedro nos dice además que es mejor sufrir haciendo el bien que haciendo el mal, porque cuando sufrimos por el bien, estamos en comunión con Jesús, que aceptó el sufrimiento por nuestra salvación. Cuando vivimos esta realidad, nos convertimos en sembradores de la resurrección, y en portadores de un perdón y de una bendición que son el anuncio del amor sin medida de Dios, fundamento de nuestra esperanza.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a vivir con intensidad los días de Semana Santa. Que la contemplación de la Pasión y Muerte de Jesús, nos asegure en la esperanza de la resurrección, y nos ayude a ser instrumentos de su consuelo y de su amor para todos nuestros hermanos. Que Dios los bendiga.

Cristo nos da la libertad...



Cristo nos da la libertad, Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza, Cristo nos da el amor.

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontrare.
Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvare.
Dame señor tu palabra, oye Señor mi oración. 

Cuando sepa perdonar de corazón, tendré perdón.
Cuando siga los caminos del amor, veré al Señor.
Dame Señor tu palabra, oye Señor mi oración. 

Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el amor.
Cuando viva en comunión con los demás, seré de Dios.
Dame Señor tu palabra, oye Señor mi oración.