domingo, 22 de diciembre de 2013

MANTENER SILENCIO NO ES COSA FÁCIL



Saber callar no se barrunta fácil, porque el hombre siente en lo más profundo de su ser un sentimiento de exteriorizar lo que engendra dentro de su corazón. El hombre es un ser en relación y necesita comunicarse y desnudar lo que piensa. Por eso, ante acontecimientos importantes en su vida, el hombre se ve arrastrado a opinar, a dar su versión y a juzgar según lo que ve.

 Ahí destaca el papel de José, un hombre que no podía imaginarse, y menos comprender, lo que estaba pasando a su derredor. María, la mujer con la que estaba desposado, en cinta, sin convivir con ella. Eso escapaba a la idea que tenía de María. No daba crédito a lo que sus ojos veían. Sin embargo, José no cedió y se mantuvo fiel a su creencia. María no podía serle infiel. No era esa la María que él conocía.

Y aguantó con paciencia el no repudiarla públicamente. Pensó hacerlo en secreto y que a ella no le pasara nada. Hecho que descubre su amor y su fe en ella. Algo que no entendía estaba ocurriendo. Y su fe y paciencia tuvo su recompensa. José fue avisado en sueño por el Ángel del Señor y no dudó. Acepto su Palabra y acogió a María tal y como él deseaba.

Y nació Jesús en la Sagrada Familia de Nazaret. Acontecimiento que celebramos dentro de unos días y que renueva nuestras esperanzas de salvación. Porque en ese Niño Dios somos salvados a una vida nueva, gozosa y eterna.

Cantemos con alegría alabanzas al Nacimiento del Niño Dios, y demos gracias a María y José, que con su fe han colaborados para que esa buena noticia de salvación nos llegue hoy a nosotros también.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO



Hoy el Papa nos habla del nacimiento de Jesús. Un Jesús que ha venido al mundo y encarnarse en él, no un mundo ideal, sino un mundo tocado por el pecado del hombre y en donde cada día se hace necesario luchar para sostenerse firme y erguido según la Voluntad del Padre Dios.

Dios ha querido que su Hijo sea la referencia y el camino que nos guíe e, injertados en Él, podamos resistirnos a las tentaciones de este mundo que pretende apartarnos de su Amor. Reflexionemos y meditemos las palabras que el Papa Francisco nos regala en la audiencia de hoy miercoles 18 de diciembre de 2013. 

lunes, 16 de diciembre de 2013

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

Antorcha 2. Año de la Familia
Actividades de la vida de la Iglesia. Semana del 9 de diciembre de 2013
Autor: Varios | Fuente: Santa Sede




El árbol de Navidad, signo y recuerdo de la luz divina

Un abeto "internacional". Así ha definido esta mañana el Santo Padre el árbol de Navidad, crecido en la frontera entre Alemania y la República Checa que adornará en estas fiestas la Plaza de San Pedro y cuyas luces se encienden esta tarde.

Recibiendo a la comunidad de Waldmünchen (Alemania) -que dista unos 18 kms del confín con la República Checa y que ha regalado el gran abeto de la plaza y otros más pequeños que decorarán otros lugares del Vaticano- el Santo Padre ha hablado de la "cercanía espiritual y la amistad que unen a toda Alemania y, en particular a Baviera, con la Santa Sede, en el surco de la tradición cristiana que ha fecundado la cultura, la literatura y el arte de esa nación y de Europa entera".

El árbol será admirado por tantos romanos, peregrinos y turistas que acuden a la Plaza de San Pedro en esta época navideña en la que "resuena en todos los lugares el alegre anuncio del ángel a los pastores de Belén... que fueron envueltos en una gran luz". "Hoy también Jesús -ha afirmado Francisco- sigue disipando las tinieblas del error y el pecado para traer a la humanidad la alegría de la resplandeciente luz divina, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo. Dejemos que nos envuelva la luz de la verdad porque la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús".

El Santo Padre se ha despedido de la comunidad de Waldmünchen deseándoles, al igual que a sus familias y compatriotas, una feliz Navidad y pidiéndoles que rezaran por él.


domingo, 15 de diciembre de 2013

JUAN SE RETIRA


(Mt 11,2-11)

Juan da el pistoletazo de salida. Sabe retirarse y discernir el momento oportuno. No es fácil pero experimenta la proximidad de la muerte y sabe que su final está cerca, pero ha dejado el camino para Aquel que ha de venir y que intuye que ya ha llegado.

En esa inquietud y sensaciones, envía a sus discípulos a cerciorarse por la identidad de Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Y la respuesta recibida, quizás le deja perplejo, pero le señala la hora de su final y el comienzo del Reino de Dios: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!». 

Jesús toma el relevo de Juan. Bendito y grandioso Juan que ha cumplido su misión de proclamar la venida del Mesías y libertador del pueblo de Israel, y deja el camino preparado para que, ahora, Jesús empiece su misión salvadora para toda la humanidad.

Seamos pacientes y confiados, y esperemos con gozo y alegría la venida del Mesías, que nos salvará de todo peligro y nos dará la vida gozosa y feliz eternamente.

jueves, 12 de diciembre de 2013

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO



Hoy el Papa nos habla del juicio final. No cabe duda que eso lo relacionamos con nuestra muerte y desviamos la mirada porque no nos gusta pensar en ello. Es lo más cierto de nuestra vida, pero queremos pensar que está muy lejos y ya veremos...

Sin embargo, el Papa nos da motivos de esperanza y de ánimo. Leamos lo que nos dice:

domingo, 8 de diciembre de 2013

UNA MADRE, EL MEJOR REGALO DE DIOS

Lc 1, 26-38


No hay nada como una madre. Solemos oír esta frase mucho, y es que el amor de una madre es el mejor regalo que Dios nos ha dado. Bien es verdad, que la naturaleza caída del hombre le lleva incluso a rechazar este don y hasta atreverse, en su rebeldía, matar a su propio hijo.

Pero, lo positivo, es que dentro de cada madre hay una semilla de amor y ese amor terminará por triunfar y desterrar la muerte, que se cierne dentro del mismo vientre, para dar paso al amor. Es evidente y de sentido común que la elegida para ser Madre del Niño Dios fuese una Madre especial, la mejor de las Madres.

Una Madre Inmaculada, sin mancha de pecado, pues de ella iba a nacer el Salvador y Redentor del mundo. Será, pues, una Madre llena de Gracia, y adornada por las virtudes de la sencillez, de la humildad, de la fortaleza, de la entrega y servicio, del Amor. Madre Santísima, Madre de Dios.

Seguir a Jesús acompañado de su Madre es un camino que no debemos perder ni alejarnos. María es la Madre que también nos arropa y acompaña a nosotros en el dolor y sufrimientos, pero también en la alegría y la esperanza. Celebremos con gozo y alegría que tenemos una Madre en el Cielo que cuida y se preocupa por nosotros. Una Madre que es el mejor regalo de Dios, porque en y dentro de ella nos viene el Hijo que nos salva para la eternidad.