miércoles, 6 de junio de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Confirmamos nuestra fe y abrimos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo. Es Él quien no llevará por el camino de la comunión y unidad con la Iglesia y los hermanos, y con la actitud y disponibilidad para construir un mundo mejor. Un mundo de paz, justicia y amor. 

La paz, nos dice el Papa Francisco, manifiesta nuestra incorporación a la comunidad eclesial con la que concluye el rito de la confirmación. Es el saludo con el que Jesús, el Señor, se presenta ante sus discípulos en la noche de Pascua y el saludo que nos identifica y nos mantiene unidos. Es el saludo que el Obispo, pastor de la comunidad particular, que expresa nuestra unión con él y con toda la comunidad.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 6 de junio de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos la reflexión sobre la confirmación considerando los efectos del don del Espíritu Santo en quienes reciben este sacramento. El Espíritu nos mueve a salir de nuestro egoísmo y a ser un don para los demás.

La recepción de la confirmación nos une con mayor fuerza a los miembros del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Tenemos que pensar en la Iglesia como un organismo vivo, compuesto de personas que caminan formando una comunidad junto al obispo, que es el ministro originario de la confirmación y quien nos vincula con la Iglesia.

Esta incorporación a la comunidad eclesial se manifiesta en el signo de la paz con el que se concluye el rito de la confirmación. El obispo dice a cada confirmado: «la paz esté contigo». Estas palabras nos recuerdan el saludo de Jesús a sus discípulos en la noche de Pascua y expresan la unión con el Pastor de esa iglesia particular y con todos los fieles. Recibir la paz a través del obispo nos impulsa a trabajar por la comunión dentro y fuera de la Iglesia, a mejorar los vínculos de concordia en la parroquia y a cooperar con la comunidad cristiana. 

La confirmación se recibe una sola vez, pero su fuerza espiritual se mantiene en el tiempo y anima a crecer espiritualmente con los demás.

Saludos:
Saludo especialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. De modo particular, saludo a los responsables y miembros de la Cadena COPE, con motivo de su convención anual, y que están acompañados por el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Cardenal Ricardo Blázquez Pérez.
Los animo a pedir la asistencia del Espíritu Santo en sus vidas para que les conceda la valentía de comunicar y anunciar la alegría del Evangelio, con palabras y obras, a cuantos encuentran en el camino de la vida.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

lunes, 28 de mayo de 2018

SEGUIMOS HACIENDO CAMINO

Hemos recibido noticias de Sor Bernada desde Burkina y esto es lo que nos manda:

Le damos un gran saludo desde la parroquia y nos alegramos con todo lo logrado y lo que está en plena ebullición. Todo sea para gloria de Dios.

miércoles, 23 de mayo de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

En la confirmación, nos dice el Santo Padre, reafirmamos nuestro bautismo y robustecemos la Gracia bautismal. Con la unción del crisma recibimos al Espíritu Santo, para que, a lo largo de toda nuestra vida, vivamos conformados en Cristo y fieles a nuestro compromiso bautismal.

No podremos avanzar en nuestra vida cristiana sin la presencia del Espíritu Santo. Él nos dará la fuerza necesaria para salvar todos los obstáculos que se nos vayan presentando. Toda la vida de Jesús estuvo animada por el Espíritu Santo, no dice el Papa. Pidamos también nosotros que ese mismo Espíritu Santo, que también nosotros recibimos en nuestro bautismo, nos confirme ahora su perpetua presencia en nuestra confirmación y nos fortalezca con la unción del crisma para continuar nuestra peregrinación hacia la Casa del Padre.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 23 de mayo de 2018


Queridos hermanos:

Después de las catequesis sobre el bautismo, reflexionamos ahora sobre la confirmación. Este sacramento se llama así porque confirma el bautismo y robustece la gracia bautismal. Se llama también crismación, porque con la unción del crisma se recibe al Espíritu Santo, para que el cristiano se conforme cada vez más a Cristo y se comporte siempre como hijo de Dios.

Cristo fue ungido por el Espíritu Santo, y toda su vida estuvo animada por el Espíritu; de la misma manera, la vida de la Iglesia, y de cada uno de nosotros, ha de estar guiada por el mismo Espíritu. El Espíritu descendió con su fuerza sobre los Apóstoles el día de Pentecostés, y recibieron el impulso misionario de entregar sus vidas por la santificación de los hombres, para gloria de Dios. En la confirmación, Cristo nos colma con su Espíritu y nos consagra como testigos suyos, nos hace partícipes de su misma vida y misión. El testimonio cristiano consiste en hacer todo lo que el Espíritu de Cristo nos pide, dándonos su gracia para cumplirlo.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina. Con el recuerdo todavía reciente de la pasada fiesta de Pentecostés, pidamos a la Virgen María que nos ayude a ser dóciles al Espíritu Santo, para que sepamos dar a nuestro alrededor un testimonio vivo de santidad y amor, entregándonos en todo momento al bien de los demás. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

viernes, 18 de mayo de 2018

miércoles, 16 de mayo de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla del simbolismo de la vestidura blanca y la vela encendida. Son símbolos que nos ayudan a entender la pureza y la blancura de nuestra alma al ser transfigurada en la gloria divina y conformadas con Cristo, el Señor. Nuestro compromiso, nos dice el Santo Padre, nos exige preservar esta vestidura "sin mancha hasta la vida eterna", y para ello necesitamos estar unidos a Cristo y a su Iglesia.

Porque, es en la Iglesia y unidos a los hermanos, donde perseveramos injertados en Cristo y sostenemos la llama encendida del amor y la fe por la Gracia que de Él recibimos. En esa misión tienen mucho que decir los padres, padrinos y madrinas, nos alerta el Papa, para, con su ejemplo y testimonio, vaya creciendo y alimentando en los pequeños  esa llama de la fe.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 16 de mayo de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

La última catequesis sobre el bautismo está dedicada a la vestidura blanca y a la vela encendida, que simbolizan la dignidad del bautizado y su vocación cristiana.

Desde los primeros siglos, los recién bautizados se revisten de una nueva vestidura blanca, para expresar su condición, recibida en el sacramento, de criaturas transfiguradas en la gloria divina. Estamos llamados a preservar esta vestidura «sin mancha hasta la vida eterna», recorriendo el camino de la vida cristiana, cultivando las virtudes y, sobre todo, viviendo la caridad.

El otro símbolo es la vela encendida en el cirio pascual, que indica que la luz procede de Cristo resucitado, de quien recibimos su esplendor y su calor. La vocación cristiana nos impulsa a caminar en la luz de Cristo y a perseverar en la fe. Los padres, como también los padrinos y las madrinas, tienen la responsabilidad de alimentar esta llama bautismal para que los más pequeños vayan creciendo en la fe.

La celebración del bautismo se concluye con el Padre Nuestro, que es la oración de los hijos de Dios. Los niños recién bautizados aprenderán esta oración y lo que significa llamar a Dios Padre dentro de la Iglesia.


Saludos:
Saludo especialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los invito a poner los medios necesarios para que la gracia del bautismo crezca y fructifique en sus vidas. No se desalienten ante las dificultades y busquen a Dios una y otra vez, porque el Espíritu Santo da la fuerza necesaria para alcanzar la santidad en medio de las circunstancias que les toca vivir cada día.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

jueves, 10 de mayo de 2018

AUDIENCIA PAPA FRANCISCO

En el  bautismo nacemos a una vida nueva y morimos a esa vida de pecado. Dejamos al hombre viejo, nacido a la vida terrena, caduca y de muerte, para nacer a la vida eterna de gozo y alegría por el bautismo, que nos hace hijos de Dios para siempre. El bautismo, nos dice el Papa Francisco,  no se repite porque imprime un sello sacramental indeleble que el pecado no puede borrar, pero si puede impedir que dé frutos de salvación.

Seamos consciente de nuestro compromiso de bautismo y dejémonos guiar por la unción crismal recibida, como nos dice el Papa, que nos conforma con Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey, y nos envía a hacer lo mismo animados por la acción del Espíritu Santo.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 9 de mayo de 2018




Queridos hermanos y hermanas:

Hoy fijamos nuestra atención en el rito central del bautismo: el lavacro santo acompañado de la invocación a la Santísima Trinidad, momento en el que somos bautizados y participamos en el Misterio pascual de Cristo: el hombre viejo queda sepultado para que renazca una creatura nueva. Morimos y nacemos en el mismo instante, pues la fuente bautismal se convierte en sepulcro y en madre. Estas dos imágenes manifiestan la grandeza de lo que sucede por medio de los gestos sencillos del bautismo.

Nuestros padres nos generaron a la vida terrena; la Iglesia, en el Bautismo, nos regenera a la vida eterna, haciéndonos hijos de Dios para siempre. Por eso, también sobre cada uno de nosotros, renacidos del agua y del Espíritu Santo, el Padre dice amorosamente: «Tú eres mi hijo amado» (cf. Mt 3,17). El bautismo no se repite porque imprime un sello sacramental indeleble que el pecado no puede borrar, pero sí puede impedir que dé frutos de salvación.

Luego, la unción crismal, nos conforma a Cristo “Sacerdote, Profeta y Rey”. Por eso, todo el Pueblo de Dios, animado por el Espíritu Santo, participa de esas funciones, y tiene la responsabilidad de misión y servicio que de ellas deriva.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. En este tiempo pascual, los invito a considerar la grandeza de la vocación cristiana que recibimos en el bautismo, y vivirla unidos a Cristo en la Iglesia, de modo que pueda dar frutos abundantes en una vida de fe y de caridad, al servicio de los hermanos. Muchas gracias.