sábado, 17 de junio de 2017

Lo que Jesús dijo respecto a los juramentos...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo  según San Mateo 5,33-37.



Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.

Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.

No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno. 

Palabra del Señor

Reflexión P. J. Garcia
Tener palabra, darle valor a la palabra, ser amigo de la verdad, aborrecer la mentira, no premiar el engaño. En esta sociedad en la que nos encontramos se hace urgente y necesario afrontar estas realidades mencionadas. El Cristianismo se caracteriza dentro del mundo de las religiones como la religión de la verdad. Ser cristiano es caminar en la verdad, defenderla y proclamarla, propiciarla. Hoy es urgente generar ambientes en los que la verdad brille con fuerza. Hemos de formar a las nuevas generaciones en el respeto a la palabra dada. Estamos llamados a fortalecer la estructura de vida para que  todo aquello que digamos podamos refrendarlo con la vida. Jesús nos invita a vivir de manera coherente. Es preciso vivir según el corazón de Dios. Estamos llamados a comprometernos con aquello que es fundamental. Abandonando lo que deshumaniza y destruye a la persona. Coloquemonos de parte de la vida de la verdad y del amor. Este sería el mejor acto de misericordia, que los cristianos podemos hacer con la humanidad entera. Estamos dispuestos? Nos comprometemos a dar lo mejor de Nosotros? Ojala que así sea...

jueves, 15 de junio de 2017

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor”, le dijo el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita de Alacoque en junio de 1675.

En esa revelación, el Señor le encomendó a la santa una misión: “Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares”.
“También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute”, añadió Jesucristo.


I.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá la puerta!".
He aquí, que confiando en tu  palabra divina,  llamo, busco, y te pido la gracia......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confió!

II.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad les digo, todo lo que pidan a mi Padre en mi Nombre, El se los concederá".
He aquí, que confiando en tu palabra divina, pido al  Eterno Padre en tu nombre la gracia.......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confió!

III.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad les digo,  los cielos y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán"
He aquí, que confiando en la infabilidad de tu  palabra divina, te  pido la gracia......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confió!

¡Oh, Sagrado Corazón de Jesús!, infinitamente compasivo con los desgraciados, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Tí confió!

¡Jesús Manso y Humilde de Corazón, has mi corazón semejante al tuyo!

San José Padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Rezarla durante 9 días.
Se puede rezar diaramente

Cuerpo y Sangre de Cristo...

Evangelio  de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan: 6, 51-58

Juan 6, 51-58
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”.

Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su  sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra del Señor

Reflexión P. J. Garcia
Lo que Jesús hizo en la última Cena, darnos un Sacramento o un signo Sagrado por el cual participáramos de su Cuerpo y de su Sangre, no fue una ocurrencia del momento. Jesús ya lo había previsto y lo había anunciado cuando nos ofreció una comida divina no en orden a la salud corporal sino en orden a una vida superior y eterna; que le facilitaría al ser humano alcanzar la plenitud de la vida en Dios a la que a sido llamado. Ese maravilloso don de Dios el que come mi Carne y bebe mi Sangre vive unido a mi y yo vivo unido a él. Se nos ofrece en cada una de las misas, pero a muy pocos interesa el sentido original, con el que Jesús se nos ofreció en el alimento. Hemos hecho de las solemnes Misas un ostentoso y pintoresco carnaval del que nos hemos servido para exhibir la refinada soberbia de nuestra vanidad. La Misa es lo más hermoso que tenemos en el mundo, de aquello que nos da la Vida Eterna. Ojala que nunca dejemos de recibir al Señor cuando vamos a Misa.

miércoles, 14 de junio de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco toca hoy la fibra del corazón humano: "El amor". Sin amor nadie puede vivir. Si reflexionamos un poco, de manera serena y tranquila, descubrimos que lo que nos mueve en la vida es el amor. Todo lo que hacemos está dirigido a llamar nuestra atención, a ser valorado y querido. Es decir, a ser amado. Y por eso damos también nosotros amor.

Porque sólo el amor es la puerta que se abre para también recibir amor. Amor que se corresponde. Y, como el Papa hermosamente describe y narra, sólo el amor genera y da esperanza. El amor siempre está a la espera de cambiarte, de recibir tu respuesta también de amor. Dios no espera, nos ha creado por amor. Hemos sido creados siendo en el mismo instante amados por Dios. Y continúa amándonos sin condición en espera de tu respuesta. En ella te va la vida. Esa es nuestra esperanza.


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PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 14 de junio de 2017





Queridos hermanos:

En la catequesis de hoy consideramos cómo la certeza de la esperanza se funda en que somos hijos amados de Dios. Nadie puede vivir sin amor. En cierto modo, detrás de muchas reacciones de odio y violencia se esconde un gran vacío interior, un corazón que no ha sido amado verdaderamente. Lo único que puede hacer feliz a una persona es la experiencia de amar y de ser amado.

El primer paso que da Dios hacia nosotros es su amor anticipado e incondicionado. Dios nos ama antes de que nosotros hayamos hecho algo para merecerlo. Él es amor, y el amor tiende por naturaleza a difundirse, a donarse. Como una madre, que no deja nunca de amar a su hijo, aunque haya cometido un error y deba cumplir con la justicia, así Dios nunca deja de amarnos, porque somos sus hijos queridos.

El amor llama al amor. Para cambiar el corazón de una persona, en primer lugar hay que abrazarla, que sienta que es importante para nosotros y que es querida. Así comenzará a despuntar también en ella el don de la esperanza.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Pidamos a la Virgen María que nos dejemos guiar  siempre por el amor de su Hijo. Que sepamos transmitir a los demás ese amor de Dios, para que se encienda en todos una esperanza nueva. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

Jesús y la Ley...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo  según San Mateo 5, 17-19


Mateo 5, 17-19

Jesús dijo a sus discípulos:

«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

Palabra del Señor

El Evangelio de hoy (Mt 5,17-19) enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre en qué consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe para ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo trae la respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una luz para ayudar las comunidades a resolver su problema.
Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la misión de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos consejos respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres breves versículos del Evangelio de hoy.
Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las comunidades de los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario observar las leyes del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos salva y no la observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades vivían la presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos, debían continuar observando las leyes del Antiguo Testamento  (Hec 15,1.5). Había además cristianos que vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían dejado de mirar la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir: “¡Anatema Jesús!” (1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un equilibrio más allá de los dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio, donde este equilibrio pueda ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que lo criticaban seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas, a saber, en la práctica perfecta del amor.

Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente Y a los que querían deshacerse de toda la ley, Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es mostrar que el Antiguo Testamento, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahám y Sara está presente en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su Espíritu.

martes, 13 de junio de 2017

Sal y luz, imagen de los discípulos...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 5,13-16

Mateo 5, 13-16

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.


Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor

Mateo 5,13: La parábola de la sal
Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús hace saber cuál es la misión y la razón de ser de la Comunidad: ¡ser sal! En aquel tiempo, con el caldo que se hacía, la gente y los animales tenían necesidad de tomar mucha sal. La sal se expendía por los vendedores en grandes bloques y estos bloques se colocaban en la plaza para poder ser consumados por la gente. La sal que quedaba caía a tierra, no servía ya para nada y era pisado por todos. Jesús evoca este uso para aclarar a los discípulos la misión que deben realizar. Sin sal no se podía vivir, pero lo que restaba de la sal no servía para nada.
Mateo 5,14-16: La parábola de la luz

La comparación es obvia. Nadie enciende un candelabro para colocarlo bajo un celemín. Una ciudad puesta en lo alto de un monte no consigue permanecer oculta. La comunidad debe ser luz, debe iluminar. No debe tener miedo de mostrar el bien que hace. No lo hace para ser vista, pero lo que hace, puede y debe ser visto. La sal no existe para sí. La luz no existe para sí. Así debe ser una comunidad: no puede encerrase en sí misma.
Entre los judíos convertidos existían dos tendencias. Algunos pensaban que no era necesario observar las leyes del Antiguo Testamento, porque somos salvos por la fe en Jesús y no por la observancia de la ley (Rom 3,21-26). Otros pensaban que ellos, siendo judíos, debían seguir observando las leyes del Antiguo Testamento. En cada una de estas dos tendencias existían grupos más radicales. Ante este conflicto, Mateo intenta un equilibrio para unir los dos extremos. La comunidad debe ser un espacio donde este equilibrio se pueda conseguir y pueda ser vivido. La comunidad debe ser centro de irradiación de este vivir y mostrar a todos el verdadero significado y objetivo de la Ley de Dios. La comunidad no quiere abolir la ley, sino que quiere llevarla a cumplimiento (Mt 5,17). Las comunidades no pueden andar contra las leyes, ni pueden encerrarse en sí mismas en la observancia de la ley. Como Jesús, deben dar un paso y mostrar en la práctica el objetivo que la ley quiere conseguir, o sea la práctica perfecta del amor. Viviendo así serán “Sal de la Tierra y Luz del Mundo”

viernes, 9 de junio de 2017

Sobre el Mesías y David...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 12,35-37.

Marcos 12 35-37
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba:

"¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?

El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.


Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿Cómo puede ser hijo suyo?". La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Palabra del Señor