miércoles, 6 de abril de 2016

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:

Después de reflexionar sobre la misericordia de Dios en el Antiguo Testamento, iniciamos a meditar ahora como el Señor la ha llevado a su plenitud. Todo el Evangelio es una muestra de ese amor puro, gratuito y absoluto que llega al culmen con el Sacrificio de la Cruz.

Jesús comienza su misión poniéndose en la fila de los pecadores, para recibir el bautismo de Juan, mostrándonos así su compasión, su solidaridad con la condición humana. En la Sinagoga de Nazaret afirma que todo lo que hará será cumplir este programa inicial, llevando consolación, salud y perdón a quien acudía a Él. En el Jordán, ninguno pudo entender este gesto, sólo el Padre, que declara: «Este es mi hijo, el amado, mi predilecto», ratificando con la unción del Espíritu el camino que el Señor ha tomado.

En la Cruz contemplamos este gran misterio de amor.

domingo, 3 de abril de 2016

ARRANCA LA IGLECIA CON LA LLEGADA DEL ESPÍRITU SANTO

(Jn 20,19-31)


Fue un domingo al atardecer, el primer día de la semana. Se encontraban los discípulos reunidos y con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Su propio pueblo los amenazaban por seguir a Jesús. ¿Y no nos ocurre a nosotros algo parecido hoy? Nos da miedo hablar y confesarnos católicos comprometidos. Porque una cosa es practicar la liturgia y celebraciones, y otra estar comprometido en tu parroquia y dar testimonio de tu fe.

Jesús conoce sus miedos y temores. Sabe de sus capacidades y de sus valentías, y se les presenta dándoles la paz:  «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Y les da el poder de perdonar infundiéndole el Espíritu Santo, tal y como Él lo ha recibido del Padre.

Los envía tal y como el Padre le ha enviado a Él. Eso significa que están capacitado para hacer lo mismo que Jesús, cosa que había dicho el mismo Jesús en otro momento (Jn 14, 12). ¿Y no nos ocurre a nosotros igual que continuamos la misión de sus discípulos? Sacerdotes, consagrados y seglares, porque todos, por el Bautismos somos sacerdote, profeta y rey.

Posiblemente no ocurra como Tomás, que nuestra fe es muy pequeña o nula, hasta ver. Pero, muchos, aun viendo tampoco creen. Tomás se rindió a la presencia del Señor, aunque necesitó verlo. Y Jesús le dice:  «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído». 

Pidamos al Señor el don de la obediencia y la fe, para dócilmente a su Palabra nos dejemos llevar por la acción del Espíritu que nos ha sido dado en nuestro Bautismo y podamos hacer las mismas cosas que el Señor ha hecho y nos ha prometido.

miércoles, 30 de marzo de 2016

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO




Queridos hermanos:

Con la meditación del salmo 51, llamado Miserere, terminamos nuestras catequesis sobre la misericordia en el Antiguo Testamento. Se trata de un salmo penitencial que, según una antigua tradición judía, expresa el arrepentimiento del rey David después de su pecado con Betsabé. 

Se invita a quien reza con este salmo a tener esos mismos sentimientos de arrepentimiento y confianza en Dios. El salmo comienza con una invocación a Dios misericordioso, porque es el único que puede liberar del pecado. Se manifiesta así que el anhelo más profundo del hombre, lo que más necesita en su vida es ser perdonado, verse libre del mal y de sus consecuencias. 

Con su perdón, Dios nos enseña que su amor es más grande que nuestro pecado, y nos asegura que Él nunca nos abandona. Además, el salmista sabe que el perdón de Dios es realmente eficaz, porque no esconde el pecado sino que lo destruye, lo cancela, y

lunes, 28 de marzo de 2016

CARTA DE SOR BERNARDA

Sor Bernarda


Archivos adjuntos14:25 (hace 13 minutos)

Queridos amigos de España,

Queremos agradecer a todos ustedes la colaboración prestada, el apoyo recibido a través de las redes sociales y los sacrificios compartidos que han permitido que pudiéramos buscar la preciada agua para este proyecto enclavado esta zona rural, pobre y seca.
Pues aquí la tenemos!

Ha sido duro, pues los geólogos y zahorís han tenido que perforar hasta siete veces antes de encontrar con el punto adecuado.
Finalmente, siempre con la esperanza puesta en AQUEL que todo lo puede, nos lanzamos una vez más. Creo que el mundo entero estaba en oración.

Fué gracias a un zahorí (ver aquí) y a las ayudas de los que están velando por nosotras desde lo alto, que un 25 de marzo, día de la VIRGEN, Viernes Santo, encontramos agua.
Sobre las 10 de la mañana, la máquina perforadora ya dió indicios, y a los 50 metros de profundidad apareció el preciado elemento.

¡Bendito sea Dios!
¡Y bendita el agua que aquí, cerca del desierto, en estas tierras tan áridas, nos servirá para que tantas personas se beneficien, y tantos jóvenes, niños y niñas se formen!

A partir de ahora seguimos en una segunda etapa: es necesario construir una torre para poder almacenar cada una de las gotas de agua que obtengamos, y aprovechar la implacable fuerza de este Sol para bombearla mediante un sistema de placas solares.
SEGUIMOS CONTANTO CON  VOSOTROS.
Un fuerte abrazo desde Burkina.
Bernarda.
FELIZ PASCUA DE RESURRECCION
Ye vereis las fotos en la carta adjunta


domingo, 27 de marzo de 2016

SIEMPRE ELIGES, SEÑOR, LA PARTE MÁS DÉBIL

(Jn 20,1-9)


Se repite a lo largo de la historia de la salvación. El Señor elige a los más débiles para realizar su misión. Y es que con los más débiles realiza la misión salvadora de forma más real y auténtica. Porque nadie espera que con lo que menos vale y tiene poder se puede llevar a cabo una misión muy important. La más importante, la de la Salvación del hombre.

Son las mujeres las elegidas para dar la primera noticia de la Resurrección: El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». La mujer, considerada como algo sin crédito y sin capacidad de testimonio. La mujer de aquella época, considerada como un objeto sin valor y sin ningún derecho. La que no tiene palabra ni voto y a la que no se le puede valorar ni creer. Y, para Jesús son las elegidas para dar la noticia de su Resurrección.

No entendían nada, ni sabían que Jesús iba a resucitar. Lo de construir el templo en tres días no les había dicho nada, ni se habían enterado. Avisados por María Magdalena, Pedro entró y vio  las vendas en el suelo y el sudario que le envolvía la cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en otro lugar. Luego, el otro el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, vio y creyó. 

Fue, entonces, cuando se les iluminó la mente y empezaron a entender. Y es ahora cuando nosotros también entendemos que la Muerte de Jesús está incompleta si no hay una Resurrección. Porque la Resurrección explica todo su Amor, su Vida y, sobre todo, su Pasión. 

Y da sentido a ese impulso que late en lo más profundo de nuestro corazón de aspirar a la Vida. A una Vida plena, gozosa y eterna que nos da esperanza de vivir y de abrazar el camino de cruz que tendremos que recorrer para llegar a ella.

jueves, 24 de marzo de 2016

AUDIENCIA GENERAL DE PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:

Nuestra reflexión de hoy nos introduce en el Triduo Pascual. Tres días intensos que nos hablan de la misericordia de Dios, pues hacen visible hasta dónde puede llegar su amor por nosotros. El Evangelio de san Juan dice: «Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo», los amó hasta el fin. 

El Triduo Pascual es el memorial de un drama de amor que nos da la certeza que nunca seremos abandonados en las pruebas de la vida. El Jueves Santo, con la institución de la Eucaristía y el lavatorio de los pies, Jesús nos enseña que la Eucaristía es el amor que se hace servicio. 

El Viernes Santo, llegamos al momento culminante del amor, un amor que quiere abrazar a todos sin excluir a nadie con una entrega absoluta. El Sábado Santo, es el día del silencio de Dios, Jesús comparte con toda la humanidad el drama de la muerte, no dejando ningún espacio donde no llegue la misericordia

domingo, 20 de marzo de 2016

DOMINGO DE RAMOS

(Lc 22,14—23,56)

Todo se entendió mal. Ya desde el principio los mismos apóstoles no entendían de qué Reino hablaba Jesús, y todo se vino abajo cuando los sumos sacerdotes y fariseos decidieron quitarlo del medio. Jesús estorbaba y con sus blasfemias amenazaba destruir el poder religioso que ellos ostentaban. La Pasión del Señor, desde mucho tiempo profetizada, estaba a punto de comenzar.

Todo empezó con algarabía y entusiasmo, pero tras las aclamaciones y cánticos, la soberbia y egoísmo prepotente de los sumos sacerdotes y fariseos decidieron prender a Jesús y juzgarlo acusándolo de blasfemo al proclamarse como Dios. No tenían razones, pero decidieron justificarlo de la manera que sea, con la mentira y el poder.

Hoy, en nuestras vidas ocurre un tanto igual. Justificamos muchas actitudes con mentiras, demagogia y falsas verdades para alcanzar nuestros objetivos. Sin ir más lejos, en mi país ocurre algo de eso ahora. Mientras la nación sufre, se desgarra y amenaza anarquía, los líderes políticos se disputan el trono de la presidencia sin otro interés que el suyo propio.

Con Jesús, aquellos fariseos buscaron la forma de mentir que nadie entendió, ni siquiera Pilato, que tratando de quitarse la responsabilidad de encima, lo desviaba a la de los sumos sacerdotes y fariseos. Nadie veía ni encontraba culpa en Jesús. Al descubierto estaba lo que había sido su Vida: Pasó haciendo el bien a todos y proclamando la Verdad. Pero, al parecer, había que matarlo, porque se autoproclamaba Dios y aquellos sacerdotes y fariseos ya se habían fabricado su propio dios.

¿Quién era este Jesús que ahora se proclamaba el Dios de ellos y de su pueblo? Un judio, hijo de José y de María, sencillos aldeanos de Nazaret, pero, ¿qué es esto? Ni siquiera sus Obras y su Vida bastaban para dar crédito a su Palabra. Por eso, al final de todo, esas Palabras de Jesús reúnen la única y verdadera verdad: "«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»