domingo, 14 de junio de 2015

¿POR QUÉ CRECE LA SEMILLA?

(Mc 4,26-34)


Es un misterio en el que no nos hemos parado, pero, ¿sabemos por qué crece la semilla? Una semilla hundida en la tierra y ya está. Duermes o no, de día o de noche, la semilla crecerá y dará frutos. No hay quien la pare.

De la misma forma, la vida, concebida en la fecundación del óvulo por el espermatozoide, sigue su camino y terminará en un nuevo ser humano. Ambos ejemplos son misterios que el hombre conoce en su desarrollo y formación, pero no sabe el origen de su existencia.

El Reino de Dios es comparable a estos ejemplos. Es como una semilla que crece y cuando llega su madurez da frutos. La semilla del amor, plantada en el corazón del hombre, germina y crece y se desarrolla, y terminará por dar frutos. El hombre experimenta que está hecho para el amor, y cuando ese amor se ve interrumpido, sufre. Amar es la iniciativa del hombre, y toda su vida está orientada en esa línea. De forma que ir por otro camino le lleva a la perdición.

El Reino de Dios está en nosotros. Nuestro corazón está sembrado por el amor de Dios que nos riega con el agua de su Gracia. Nos cuida y abona para que esa semilla amorosa dé los frutos apetecidos que nuestro Padre Dios espera.

Pero debemos estar abiertos a los cuidados del Espíritu de Dios, y, sobre todo, a su Palabra. Esa Palabra que riega y cultiva la tierra de nuestro corazón y la hace crecer y fructificar en buenos y hermosos frutos de verdad, justicia y paz rociados de abundante amor. Una Palabra que, de las cosas más insignificantes y pequeñas, consigue los efectos y las obras de mayor alcance y consecuencias.

Una semilla pequeña que descubre y revela el poder de Dios al convertirse en un árbol de grandes dimensiones, que nos protege y cuida y nos da vida. Es el misterio de su Palabra, que nos conforta, nos anima, nos estimula y nos impulsa a dar y entregar todo lo mejor de nosotros mismos. 

Dios es un misterio que en su Hijo Jesús se nos revela cercano y se nos descubre como el Reino que esperamos y que vive en lo más profundo de nuestro corazón. Es el Reino que no llegamos a entender, pero que descubrimos que existe y late en nuestro corazón, y que en Palabra de Jesús se nos revela y descubre.

jueves, 11 de junio de 2015

AUDIENCIA GENERAL




Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy sobre los temas de la familia tratamos de la enfermedad, que es una experiencia común en la vida de las familias. En muchas partes del mundo, dónde el hospital todavía es un privilegio para unos pocos, la familia se considera desde siempre como el «hospital» más cercano, donde gracias a sus cuidados amorosos, se garantiza al enfermo la atención y la ayuda necesaria.

Los Evangelios nos narran muchos encuentros de Jesús con enfermos y su voluntad de sanarlos. Cristo lucha contra la enfermedad y cura al hombre de todos sus males. Ésta es también la misión que ha dado a su Iglesia: hacerse cargo de los enfermos, hasta sus últimas consecuencias, siguiendo su ejemplo. Por eso, la preocupación, la asistencia y la oración por los enfermos forman parte fundamental de la vida de la Iglesia y de todo cristiano.
En la familia es importante educar a los hijos desde pequeños

domingo, 7 de junio de 2015

JESÚS SE NOS DA EN ESPÍRITU BAJO LAS ESPECIES DE PAN Y VINO

(Mc 14,12-16.22-26)


La liberación de la esclavitu consiste en la victoriosa salida de Egipto. El pueblo judio es liberado de la esclavitud a la que está sometido en Egipto, y esta liberación es festejada para conmemorar la historia de la salvación. 

Ahora, es Cristo quien nos libera de la esclavitud del pecado. Un pecado que nos somete y nos esclaviza. Un pecado que enfrenta a los hombres hambrientos de poder, de riquezas, de prestigios. Un pecado que sacia el orgullo y la soberbia del hombre suficiente que rechaza los mandatos de Dios y aspira a igualarse a Él. Un pecado que desata envidias, luchas, odios y venganza que genera pobreza y muerte.

Nuestro Señor se hace víctima propiciatoria en la Eucaristía. Víctima inmolada cuyo Cuerpo y Sangre es ofrecido para la redención de todos los hombres. La Eucaristía es sacrificio: es el sacrificio del Cuerpo Inmolado de Cristo y de su Sangre derramada por todos nosotros. A lo largo de la historia se irá actualizando en cada Eucaristía. En Ella tenemos el alimento: es el nuevo alimento que da vida y fuerza al cristiano mientras camina hacia el Padre.

La Eucaristía es el alimento que nos sostiene y que nos fortalece para vivir la vivencia del amor. En la parábola del samaritano se nos descubre la actitud del creyente. No es lo primero el precepto o cumplimiento, sino el amor. El amor al Padre y el amor a los hombres. Ambos van unidos, de forma que no amas a Dios si no amas al hombre. Y no puedes amar al hombre si no estás injertado y unido al amor de Dios.

Jesús se parte para repartirse. Cada Eucaristía es la fracción del pan a la que están invitados todos los hombres. El Pan que alimenta y que se hace comida para todos los hombres. Comida de amor y de fraternidad. Porque la fiesta del Corpus es fundamentalmente la fiesta de la Caridad. Un Cuerpo de Cristo que nos reparte salvación y nos invita a hacer nosotros lo mismo. 

De tal forma que solo nos identificamos con el Señor en la medida que nos identificamos con cada hombre y le amamos repartiendo con ellos todo lo recibido del Padre que nos une y que nos hace hermanos.

viernes, 5 de junio de 2015

Ser carmelitas hoy - Monjas Carmelitas de Tafira Alta

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SER CARMELITAS HOY
“UNA ALEGRÍA QUE SE RENUEVA Y SE COMUNICA
”Nuestra vida centrada en Jesucristo, 
significa que Cristo está en nuestros
 pensamientos como el modelo,
 la motivación y larecompensa 
de todo lo que hacemos. 

Como nuestro modelo pretendemos 
vivir como Él lo hizo. En toda 
nuestra motivación es Cristo 
quien se convierte en la razón
 de lo que hacemos, y la fuerza 
con que hacerlo. 

Como nuestra recompensa, 
no pedimos nada más que vivir
 en unión con Él, 
junto con nuestras hermanas

jueves, 4 de junio de 2015

UN MINUTO POR LA PAZ...8 DE JUNIO A LAS 13h


Acción Católica Argentina, junto a la Comisión Nacional de Justicia y Paz y el Departamento de Laicos, entre otras asociaciones nacionales e internacionales, en comunión con la Conferencia Episcopal Argentina, promueven nuevamente UN MINUTO POR LA PAZ para el lunes 8 de junio próximo.

La intención es que ese día, a las 13, cada persona detenga sus actividades cotidianas, y dedique un minuto a reflexionar, a rezar y a comprometerse por la paz en todo el mundo, cada uno según su propia tradición. En el lugar donde esté, solo o acompañado, en la calle o en el templo, en su casa, en familia, en la escuela, en el trabajo, en la fábrica, en el campo, en el barrio, en la universidad.

-oOo-

Blogueros con el Papa se une a esta iniciativa, desde la Tradición cristiana, que es lo que nos sustenta y da sentido. Por ello proponemos que el día 8, dediquemos un minuto a reflexionar sobre la Paz del Señor y contrastarla con la indiferencia y la tolerancia que se pregonan como la paz ideal, hoy en día. Un minuto para darnos cuenta que la Paz del Señor conlleva compromiso y sacrificio, además de veracidad, coherencia y fidelidad a Nuestro Señor. Un minuto que nos acerque a la necesidad de ser vehículos del Señor, que es la Paz del mundo.

Más allá de simples flashmobs y happenings creados como parte de una campaña de marketing, la Paz es una actitud vital que nos puede crear muchos enemigos. Al Señor le salieron enemigos por todas parte, incluso dentro de su propio grupo de Apóstoles. La Paz del Señor nos demanda testimonio y eso es lo que desde BceP queremos dar.

Gracias!

Néstor Mora
Presiente de Blogueros con el Papa

miércoles, 3 de junio de 2015

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO



Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy nos referimos a la pobreza, como condición de vida que pone a prueba la familia y la hace vulnerable. La pobreza azota a muchas familias en las periferias de las grandes ciudades y también en algunas zonas rurales. 

Muchas veces se ve agravada por la guerra, que es sin duda la madre de todas las pobrezas, depredadora de vidas, de almas y de los afectos más queridos. En medio de estas situaciones, muchas familias intentan vivir con dignidad, confiando en la bendición de Dios, convirtiéndose así en una auténtica escuela de humanidad que salva a la sociedad de la barbarie. 

Pero este reconocimiento no nos exime de nuestra obligación de velar con la oración y con la acción para que a nadie falte el pan, el trabajo, la educación y la sanidad. Es necesario que desde todas las instancias de la vida pública se pongan los medios para un nuevo orden social, que rompa la espiral perversa

domingo, 31 de mayo de 2015

ÚLTIMAS INSTRUCCIONES

(Mt 28,16-20)


Se acerca el momento de la ascensión, y Jesús da las últimas instrucciones a sus discípulos. Acuden al monte indicado por Jesús y al verle le adoran. Sin embargo, la duda persiste en algunos. Jesús se acerca y les dice: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

No cabe duda que estamos llamados a hacer discípulos, y esto significa proclamar la Palabra para que se bauticen en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Somos misioneros y el día de nuestro bautizo hemos quedado configurados como sacerdotes, profetas y reyes. Pero misionero no significa que todos hagamos lo mismo y de la misma forma. Misionero no implica marcharse a otros países o lugares. Misionero es proclamar la Palabra de Dios con tu palabra y vida. Y eso lo puedes hacer desde cualquier lugar o circunstancias.

Puedes hacer misiones en tu casa, familia, trabajo, con tus amigos, en el deporte, en tus ratos de ocio o diversiones...etc. Puedes hacer misiones en cada momento de tu vida, y también lo puedes hacer en los lugares donde todavía no se conoce al Señor. Misioneros somos todos, porque misionar consiste en evangelizar.

Y evangelizar consiste en dejar salir el amor de Dios con toda la fuerza posible para que otros noten su presencia en ti. Evangelizar es reflejar el amor de Dios en todos los actos de tu vida para que los que entran en contacto contigo noten su presencia. Evangelizar es decir al mundo que tenemos un Padre que nos quiere hasta el punto de esperarnos con los brazos abiertos y danos todo su Amor Misericordioso.

Evangelizar no es preocuparse, ni afanarse en métodos y estrategias, que sin despreciarlas y utilizarlas, siempre pueden ayudar. Evangelizar es simplemente vivir el Amor de un Padre que te quiere, que te busca, que te acompaña, que te perdona, que tiene paciencia contigo y tus pecados, que su Misericordia es Infinita y que te busca para decirte que no estarás mejor en ningún otro lugar que en su Casa.

Evangelizar es ponerte en las Manos del Espíritu Santo y dejarte conducir por Él tratando de liberarte de toda atadura y esforzándote en estar disponible. Y, por supuesto, teniendo la confianza que cuentas con su ayuda, porque sólo será imposible.