lunes, 12 de agosto de 2013

TRANSMITIR LA FE ES ES SEÑAL DE ENCUENTRO CON JESÚS



Los gestos, los hechos y lo que se vive son pruebas que están a la vista de todo. No se puede decir con la palabra lo que no se hace con la vida, porque de ser así, la primera es mentira, pues la vida refleja lo que verdaderamente se cree.

Por eso, si tu fe no se transmite es porque tu fe no es firme ni verdadera. La fe es verdadera cuando la palabra y la vida se corresponden y caminan en la misma dirección. Otra cosa es que tu lucha diaria esté centrada en lograr esto. Pablo lo reflejaba muy bien cuando decía que no hacía lo que quería, y sin embargo hacía lo que no quería.

Nos ocurre a nosotros muchas veces. Hacemos cosas que no queremos hacer, nos pueden y nos vencen, y por el contrario, no hacemos aquello que queremos. Nos traicionamos y, peor todavía, tratamos de justificar nuestra autotraición, porque en eso consiste el pecado: en querer justificarnos. Lo mejor es reconocerlo y volver, con la Gracia de Dios, a intentarlo de nuevo, es decir, a tratar de hacer las cosas según la voluntad de Dios.

El Papa Francisco nos habla de esa propuesta que Jesús nos deja de llevar su Palabra a los demás. Si nos hemos encontrado con Jesús, la prueba es que su Palabra no puede quedar encerrada en nuestro corazón, sino que sale rebotada, con alegría y gozo, hacia los demás. Porque compartir las alegrías es una tentación irresistible del ser humano. Leer más

domingo, 11 de agosto de 2013

VIGILAR ES VIVIR EN LA VOLUNTAD DE DIOS



No se trata de estar detrás de la puerta y al acecho. Ni de tampoco estar preocupado y vigilante esperando la sorpresa de la presencia del Señor. Se trata de permanecer en su presencia esforzándonos en hacer su Voluntad cada momento de nuestra vida.

Vivir y estar vigilante significa tener el corazón abierto y dispuesto a pasar por la cruz del servicio, de la entrega y la atenta acogida, del esfuerzo por hacer la paz y la justicia en el camino de tu propia vida. Vivir y estar vigilante significa morir en el olvido de ti mismo por el servicio y atención a los demás.

Se trata de que la hora de tu vida sea sorprendida en la disposición y actitud del abrazo a la Cruz. Cruz que te lleva a darte y a poner todo los bienes y talentos recibidos al bien común. No hay un momento para hacer la Voluntad de Dios, y otros momentos para hacer mi voluntad. Se trata de que cada momento sea la Voluntad de Dios la que mueva tu vida. De esa manera serás sorprendido en la vivencia de su Voluntad.

Cada día repetimos más de una vez la intención de querer hacer su Voluntad en el Padre nuestro. Se trata de que, sin darnos cuenta y por su Gracia, cada día no sólo lo digamos, sino que al mismo tiempo la vivamos llevándola a nuestra vida.

lunes, 5 de agosto de 2013

CAPILLA PERPETUA

Capilla de adoración


En nuestra parroquia estamos intentando fundar una Capilla de Adoración perpetua. De momento, tenemos una Capilla Eucarística, en el mismo templo de la parroquia, abierta desde lunes a viernes, con el siguiente horario: mañana - de 09 a 12 horas; tardes - de 17 a 19 horas.

Están cubiertas todas las horas, pero hay algunos días que solo hay un guardian por hora, y se necesitan como mínimo dos. También hacen faltas más para ir cubriendo todas las horas del día, y si es posible, la noche. 

Sabemos que con el Señor todo lo podemos y será realidad algún día. A Él se lo pedimos y en Él confiamos, y suponemos que nos dará las fuerzas y la sabiduría para contagiar a otros hermanos para lograrlo, pues estamos hechos para adorar al Señor.

Les dejo con este enlace (Ver aquí) que habla precisamente de la importancia de la Adoración perpetua. El padre Ghislain Roy estuvo en Lanzarote y dio uno de estos retiros. Yo soy testigo de ello.

domingo, 4 de agosto de 2013

LA MEJOR HERENCIA LA DEL AMOR



Y es que, a pesar de la experiencia, continuamos atesorando cosas efímeras y caducas que no nos salvan ni nos dan seguridad. Esa seguridad de conservar la vida para siempre, que es nuestra máxima aspiración y nuestro mayor objetivo. 

La experiencia nos dice que la felicidad no la encontramos en las cosas. Ocurre que cuanto más tenemos, más preocupados estamos. A toda fortuna le sigue una herencia, y las herencias son circunstancias de pleitos y envidias. El Evangelio de hoy nos advierte sobre ese problema, y nos invita a atesorar el verdadero tesoro que son las cosas de Dios.

Vivir, en y para el Señor, orientará nuestra vida a, no llenarnos de riquezas vanas y caducas, sino a perseverar en buscar corresponder al Amor de Dios, esto es, hacer su Voluntad. Y vivir en la Voluntad de Dios es almacenar en nuestro corazón todo aquello que nos transforma en personas capaces de dar y darnos.

martes, 30 de julio de 2013

ORAR ES PEDIR HACER LA VOLUNTAD DE DIOS



Sin darnos cuenta, la mayoría de las veces oramos mal, es decir, no pedimos bien, y en consecuencia nuestra oración, no es que no sea oída, sino que no es concedida porque no nos conviene. No sabemos que es lo que más nos conviene, y tanto es así que vamos caminando y experimentando según descubrimos que esto es bueno o malo.

Por eso nuestras, ¡y tantas!, equivocaciones que experimentamos a lo largo de nuestra vida. Tantas que, la primera es desoír a la experiencia de nuestros padres y mayores. Si prestáramos atención tendríamos muchos más acierto, pues es evidente que ellos han pasado por esas pruebas antes que nosotros. 

Descubrimos que oír es muy importante, pero más importante aun es escuchar, puesto que lo segundo presupone que cuando se escucha, se tiene en cuenta y aplica lo escuchado. Por lo tanto, la primera y fundamental condición de la oración es oír y luego escuchar. Ambas están contenidas en una sola. Pues oír necesita atención y, sobre todo, silencio. Y escuchar exige vivir y experimentar lo escu
chado, porque si no es así, no se escucha.

Orar es oír y escuchar a Dios, y luego poner en nuestra vida sus Palabras. En otras palabras, orar es hacer la Voluntad del Padre, y eso exige ponerse en Manos del Espíritu Santo para dejarse guiar en el camino de nuestra propia vida. Jesús nos lo ha dicho muy claramente: Padre que estás en el Cielo; santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino, y hágase tu Voluntad, aquí en la tierra como en el Cielo...

Luego, orar es buscar el silencio necesario para oír y escuchar la Palabra de Dios, y pedirle todo lo que necesitamos para hacer su Voluntad.