martes, 9 de abril de 2013

SANTA MARÍA DE CLEOFÁS

María de Cleofás


A María de Cleofás (llamada así por su marido) se le considera la madre de los "Hermanos del Señor" Santiago el Menor y José. Cleofas es uno de los discípulos que el día de la Resurrección se le apareció Jesús. Mientras, María de Cleofas y otras compañeras se acercaron a la tumba del Redentor para rendirle el extremo homenaje de la unció ritual. Cuando llegaron allí, se les apareció el ángel y les anunció: "No está aquí, ha resucitado". Las piadosas mujeres tuvieron el privilegio de conocer las primeras la noticia de la Resurrección.

 8 de abril de 2013. La Anunciación del Señor. Solemnidad. (Trasladada del Lunes Santo).
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 8 de abril de 2013

LA FAMILIA, CENTRO DE LA VIDA DE UN CRISTIANO

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SAN DIONISIO


San Dionisio

Perteneció a las primeras generaciones de cristianos. Fue un obispo que destacó por su celo apostólico y se volcó allí donde había una necesidad que él pueda aliviar. Su sede se encontraba en Corinto, una ciudad en la que aprovechó su importante nudo de comunicaciones. Entre las miles de personas que iban y venían, siempre se acercaba algún cristiano llevándole noticias. Resalta la condición de escritor de Dionisio y escribió una serie de cartas. Sin moverse de Corinto ejerció un apostolado epistolar que no conoció fronteras.


 8 de abril de 2013. La Anunciación del Señor. Solemnidad. (Trasladada del Lunes Santo).
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén

domingo, 7 de abril de 2013

DE DOMINGO A DOMINGO



Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». 

Es de sentido común suponer que, a aquellos a quienes le sean retenidos los pecados no le serán perdonados, significa que no todos alcanzaran el perdón. O visto de otra manera, que no todos los pecados serán perdonados, pues no hubiese hecho falta clarificar y precisar a quienes.

Si hay unos a quienes le serán perdonados, también hay otros a los que no le serán perdonados. Es una consecuencia lógica que podemos deducir de esa frase de Jesús. No obstante, la Misericordia de Dios alcanza a todos los hombres, y todos tienen la posibilidad de acogerse a ella. Pero, ahí está la clave, el hombre tiene a su alcance la libertad de decidir abajarse o mantenerse erguido en su soberbia y orgullo.

Es la actitud de Judas frente a la de Pedro. Es la actitud de Zacarías, que duda, pero más tarde acepta y alcanza la Misericordia de Dios, ante la actitud de María que se hace la esclava según la Voluntad de Dios. 

¿Y nosotros?, ¿cuál es nuestra actitud? ¿Somos lo suficiente humildes para dejarnos conducir por la Voluntad del Dios a impulso del Espíritu Santo? ¿Estamos abierto a dejarnos interpelar por el Espíritu en una experiencia personal con el Señor? ¿Le buscamos? ¿Nos esforzamos en escucharle? ¿Buscamos espacios de serena reflexión?

SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE

San Juan Bautista de la Salle


Nació en Reims (Francia) en una familia acomodada y con 16 años le nombraron canónigo de la Catedral de Reims. En 1678 se ordenó sacerdote y dos años más tarde se doctoró en Teología.

En aquella época, la gran mayoría vivía en unas condiciones de extrema pobreza y muy pocos niños podían acudir a la escuela. Entonces, Juan se encargó de la educación de los pequeños y creó la comunidad de Hermanos de las Escuelas Cristianas. Consiguieron crear una red de escuelas de calidad. Fue el primero en organizar centros de formación de maestros, escuelas de aprendizaje para delincuentes o escuelas técnicas, entre otras. A su muerte en 1719, su obra se extendió por todo el mundo.


7 de abril de 2013. Domingo II de Pascua de la Divina Misericordia.
Oración de la mañana (laudes)

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V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 6 de abril de 2013

AUDIENCIA GENERAL DE LOS MIÉRCOLES


Papa Francisco: «Desgraciadamente a menudo se ha intentado ocultar la fe en la resurrección de Jesús»

En la audiencia general de este miércoles, el papa Francisco ha destacado el papel que en los Evangelios tienen las mujeres como primeras testigos fiables de la Resurrección de Jesucristo, lo que es «un argumento en favor de la historicidad de la resurrección». Es una verdad de fe que, según el Santo Padre, se ha intentado ocultar e incluso inculcar la duda entre los fieles. El Papa ha recordado que «¡La resurrección de Cristo es nuestra mayor certeza, es el tesoro más precioso!».
03/04/13 4:01 PM | Imprimir | Enviar
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(VIS/InfoCatólica) «Desgraciadamente –ha dicho– a menudo se ha intentado ocultar la fe en la resurrección de Jesús, e incluso entre los mismos creyentes se ha insinuado la duda. Ha sido por superficialidad, o a veces, por indiferencia, porque nos ocupan miles de cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión de la vida puramente horizontal. Pero precisamente es la resurrección la que nos da la esperanza más grande, ya que abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado y la muerte puede ser derrotados. Y esto nos lleva a vivir con más confianza las realidades cotidianas, a hacerles frente con coraje y compromiso. La Resurrección de Cristo ilumina con una nueva luz estas realidades cotidianas. La resurrección de Cristo es nuestra fuerza!»
Pasando a explicar las dos formas de transmisión de la Resurrección en el Nuevo Testamento, el papa Francisco ha hablado en primer lugar de la profesión de fe, es decir, de las fórmulas sintéticas que indican el centro de la fe. A ellas pertenecen, por ejemplo las contenidas en la Carta a los Corintios o en la Carta a los Romanos en que San Pablo escribe: «Si con tu boca proclamas que Jesús es el Señor y con tu corazón crees que Dios lo ha resucitado de entre los muertos, te salvarás». «Desde los primeros pasos de la Iglesia la fe en el misterio de la resurrección de Jesús es firme y sólida», ha observado.

Las mujeres, primeros testigos

El Papa ha resaltado los testimonios que asumen la forma de relato, recordando que sobresale el hecho de que los primeros testigos fueron las mujeres. Son ellas las que al amanecer, fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús, y encuentran la primera señal: la tumba vacía. Son las que vieron al mensajero divino que les dice «Jesús de Nazaret, el crucificado, no está aquí, ha resucitado».
«Las mujeres –ha afirmado el Papa– están impulsadas por el amor y aceptan este anuncio con fe: creen, e inmediatamente lo cuentan, no se lo guardan para ellas. La alegría de saber que Jesús está vivo, la esperanza que llena el corazón, no se pueden contener. Lo mismo tendría que pasar en nuestras vidas. ¡Sintamos la alegría de ser cristianos! Creemos en un Resucitado, que ha vencido el mal y la muerte! Tengamos el coraje de «salir», para llevar esta alegría y esta luz a todos los rincones de nuestras vidas! ¡La resurrección de Cristo es nuestra mayor certeza, es el tesoro más precioso! ¿Cómo no compartir con otros este tesoro, esta certeza tan hermosas?».
Francisco se ha referido a otro elemento de los relatos del Nuevo Testamento: como testigos de la Resurrección se recuerda sólo a los hombres, a los Apóstoles; pero no a las mujeres. «Esto se debe –ha explicado– a que, según la ley judía de la época, las mujeres y los niños no podían ser testigos ni confiables, ni creíbles. En los Evangelios, sin embargo, las mujeres tienen un papel primordial, fundamental. Y podemos ver aquí, un argumento en favor de la historicidad de la resurrección: Si se tratara de un hecho inventado, en el contexto de aquella época no estaría unido al testimonio de las mujeres. Los evangelistas, en cambio, narran sencillamente lo que pasó: Las mujeres son los primeros testigos de la Resurrección . Esto nos dice que Dios no escoge según los criterios humanos: los primeros testigos del nacimiento de Jesús son los pastores, gente sencilla y humilde, los primeros testigos de la resurrección son las mujeres. ¡Y este hecho es hermoso! Es, de alguna manera la misión de las mujeres: de las madres, de las abuelas. Dar testimonio a los hijos, a los nietos de que Jesús está vivo, de que es el Resucitado. ¡Madres, mujeres, adelante con este testimonio! Porque para Dios lo que cuenta es el corazón».
«Este dato nos lleva también a reflexionar sobre cómo las mujeres en la Iglesia y en el camino de la fe, han tenido y tienen hoy un papel especial para abrir las puertas al Señor, para seguirlo y comunicar su rostro, porque los ojos de la fe siempre necesitan los ojos sencillos y profundos del amor. A los Apóstoles y a los discípulos les resulta más difícil creer en el Resucitado, a las mujeres no. Pedro corre al sepulcro, pero se detiene ante la tumba vacía; Tomás tiene que tocar con sus manos las heridas del cuerpo de Jesús . También en nuestro camino de fe es importante saber y sentir que Dios nos ama y no tener miedo de amarlo: La fe se profesa con la boca y con el corazón, con la palabra y con el amor».
El Santo Padre ha recordado que después de las apariciones a las mujeres hay otras en las que Jesús se hace presente de un modo nuevo: «es el Crucificado, pero su cuerpo es glorioso, no ha vuelto a la vida terrenal, sino a una nueva condición. Al principio, los demás no lo reconocen y sólo a través de sus palabras y acciones se les abren los ojos: El encuentro con el Resucitado transforma da nueva fuerza a la fe, un fundamento inquebrantable. También para nosotros hay muchas señales en las que el Resucitado se hace reconocer: la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los demás sacramentos, la caridad, esos gestos de amor que son como un rayo del Resucitado. ¡Dejémonos iluminar por la Resurrección de Cristo y transformar por su poder, para que también a través de nosotros en el mundo los signos de la muerte cedan el paso a los signos de la vida!»

Mensaje a los jóvenes

Al final, el Papa viendo que en la Plaza había muchos jóvenes ha dicho: «Chicos y chicas: Llevad a todos esta certeza, el Señor está vivo y camina a nuestro lado en la vida. Esta es vuestra misión. Llevad adelante esta esperanza; anclaros a la esperanza que tiene su ancla en el cielo; mantened la cuerda firme. Vosotros, testigos de Jesús, llevad el testimonio de que Jesús está vivo y ésto nos dará esperanza; dará esperanza a este mundo, algo envejecido por las guerras, por el mal, por el pecado. ¡Adelante, jóvenes!». 

SAN PRUDENCIO



Prudencio dejó su patria por la invasión de los musulmanes y probó fortuna al otro lado de los Pirineos. Gobernó la Iglesia de Troyes, enseñó a rezar a sus fieles con los salmos y divulgó un manual de ética. Consiguió reunir una gran biblioteca y dedicaba amplio tiempo a la reflexión y al estudio.

Adquirió gran erudicción eclesiática y agudeza discursiva que le permitieron tomar parte de las controversias teológicas de altos vuelos. Desde su muerte, Troyes lo veneró como santo por ser un pastor de las fe y de las almas.


6 de abril de 2013. Sábado dentro de la octava de Pascua.
Oración de la mañana (laudes)

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V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.