jueves, 10 de enero de 2013

MARÍA DOLORES RODRÍGUEZ SOPEÑA

Beata Mª Dolores Rodríguez Sopeña


Nace en Vélez Rubio (provincia de Almería, España) el 30 de diciembre de 1848. En 1866, su padre es nombrado Fiscal de la Audiencia de Almería. Dolores tiene 17 años. Allí empieza a frecuentar la sociedad, pero a ella no le llamaban la atención las fiestas ni la vida social; su interés es hacer bien a los demás. En Almería tiene sus primeras experiencias apostólicas: atiende, material y espiritualmente, a dos hermanas enfermas de tifus y a un leproso, todo ello a escondidas por miedo a que se lo prohibiesen sus padres.

En 1872 viaja con la familia a Puerto Rico. Allí funda la Asociación de Hijas de María y Escuelas para las personas de color donde se alfabetiza y enseña el catecismo. De vuelta a España, en Madrid, organiza su vida en tres frentes: el cuidado de la casa y de su padre, el apostolado, el mismo que hacía antes de dejar la Península, y su vida espiritual: elige director espiritual y empieza a hacer anualmente los Ejercicios Espirituales de san Ignacio.

A sugerencia del obispo de Madrid, en 1892 funda una Asociación de Apostolado Seglar hoy denominado «Movimiento de Laicos Sopeña». La Obra se extiende en 8 barrios de la capital. Una de sus grandes intuiciones fue fundar, al mismo tiempo, una Asociación civil, hoy llamada «Obra Social y Cultural Sopeña - OSCUS». En pocos años, establece comunidades y Centros en las ciudades más industrializadas de entonces, para acompañar y evangelizar el entramado obrero. Muere tal día como hoy en 1918.


SALMO 79: 

Ven, Señor, a visitar tu viña
Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.

Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Señor, Dios de los ejércitos,
¿hasta cuando estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?

Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,
nuestros enemigos se burlan de nosotros.

Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
le preparaste el terreno, y echó raíces
hasta llenar el país;

Su sombra cubría las montañas,
y sus pámpanos, los cedros altísimos;
extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa.

La han talado y le han prendido fuego;
con un bramido hazlos perecer.
Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
 

miércoles, 9 de enero de 2013

SAN EULOGIO DE CORDOBA

 9 de enero: San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir

Nace en el año 800 en Córdoba (España) en el seno de una familia senatorial. Ordenado sacerdote, repartió su vida entre la contemplación dentro de los monasterios próximos a la ciudad y la cura pastoral. Viajó por buena parte de la península Ibérica y quedará como metropolitano en Toledo.

Fue detenido dos veces, la última por esconder a una conversa hija de musulmanes. Debido al prestigio personal de Eulogio, fue juzgado ante el emir, aunque acabó condenado a decapitación, muriendo en el año 859. Sus reliquias fueron solicitadas y conseguidas por el rey astur, llegando a la capilla de Santa Leocadia de la catedral de Oviedo y, finalmente, a la Cámara Santa, donde allí reposan. 


HIMNO
(Laudes)
 
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
 

martes, 8 de enero de 2013

SAN SEVERINO

 San Severino, obispo de Semtémpeda

De origen desconocido, vivió en el siglo V en la provincia romana del Nórico (entre Baviera y Hungría). Dedicó su vida a la caridad y a la predicación cristiana, pese a vivir en los duros tiempos de las invasiones germanas.

En plena descomposición del Imperio y en época de desolación, el tono de su apostolado es la continua, exigente, repetitiva y apocalíptica llamada a la conversión y a la penitencia. Murió en su monasterio de Fabiena tal día como hoy en el año 482.

HIMNO
(Laudes)
 
Ayer, en leve centella,
te vio Moisés sobre el monte;
hoy no basta el horizonte
para contener tu estrella.

Los magos preguntan; y ella
de un Dios infante responde
que en duras pajas se acuesta
y más se nos manifiesta
cuando más hondo se esconde. Amén.

lunes, 7 de enero de 2013

SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT

 San Raimundo de Peñafort, Patrón de los abogados.


Nace en 1175 en Villafranca del Panadés (cerca de Barcelona, España). Rechazando una vida cómoda y alegre, se había dedicado desde muy joven a los estudios filosóficos y jurídicos; a los veinte años enseñaba filosofía en Barcelona, y a los treinta años, recién graduado, enseñaba jurisprudencia en Bolonia. Nombrado canónigo en Barcelona, entró en la orden de los dominicos y en 1238 fue nombrado Superior General. Redactó importantes obras de teología y moral y a los setenta años dejó su cargo para poder continuar en la enseñanza y en la pastoral. Murió con casi cien años.


HIMNO 
(Laudes)
 
Ayer, en leve centella,
te vio Moisés sobre el monte;
hoy no basta el horizonte
para contener tu estrella.

Los magos preguntan; y ella
de un Dios infante responde
que en duras pajas se acuesta
y más se nos manifiesta
cuando más hondo se esconde. Amén.
 

domingo, 6 de enero de 2013

EPIFANÍA DEL SEÑOR

Epifanía del Señor.


Tras la visita de los pastores al portal de Belén, tras el anuncio de la legíón celestial, llega la de los príncipes de oriente. Una estrella les señala la llegada del nacimiento del hijo de Dios, y recorren miles de kilómetros hacia occidente hasta dar en Jerusalén con la profecía de su nacimiento en Belén. Llegan a este pequeño pueblo y encuentran al pobre niño en un pesebre, al que adoran y llevan sus prebendas.

Es una festividad cargada de simbolismo. Los magos representan a los que buscan a Dios, siguiendo los signos que anuncian al Mesías. Son además de tierras lejanas, para adorar a un Dios universal. Y dejan todo por embarcarse en un viaje inseguro y lleno de dificultades, pero que les conduce finalmente a Dios.


 HIMNO
(Laudes)

Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.

 

sábado, 5 de enero de 2013

SAN SIMEÓN

 San Simeón

Quizá uno de los anacoretas más populares. Nace hacia el año 400, en Sisán (entre las actuales Turquía y Siria). Pastor de pequeño, un día invernal la nieve le impide salir con las ovejas y visita una iglesia, donde ese día se predican las Bienaventuranzas. Es el comienzo de su larga peregrinación en la búsqueda y dedicación a Dios. Destaca por su amplio deseo de penitencia. Una cuaresma la llega a pasa a pan y agua y con la puerta de su hogar tapiada. Sus penitencias son llamada para muchos, unos para la admiración, otros por la curiosidad y el morbo.

Su forma de vida causa estupor y admiración. Cientos de peregrinos y hasta obispos acudirán a él para pedirle consejo. Terminó su vida viviendo sobre una columna. Una forma de vida incomprensible en nuestro tiempo, pero que llamó a miles en su época.

 HIMNO II
(Laudes)
 
Ver a Dios en la criatura,
ver a Dios hecho mortal
y ver en humano portal
la celestial hermosura.
¡Gran merced y gran ventura
a quien verlo mereció!
¡Quién lo viera y fuera yo!

Ver llorar a la alegría,
ver tan pobre a la riqueza,
ver tan baja a la grandeza
y ver que Dios lo quería.

¡Gran merced fue en aquel día
la que el hombre recibió!
¡Quién lo viera y fuera yo!

Poner paz en tanta guerra,
calor donde hay tanto frío,
ser de todos lo que es mío,
plantar un cielo en la tierra.
¡Qué misión de escalofrío
la que Dios nos confió!
¡Quién lo hiciera y fuera yo. Amén.

viernes, 4 de enero de 2013

SANTA DAFROSA

lperiodicodemexico.comCompartir
 Dafrosa de Roma, Santa

Nacida cerca de la actual Sevilla (España) allá por el siglo IV, debe emigrar con su familia a la capital del Imperio. Su marido Flaviano, muere mártir en Roma. Por estar casada con un cristiano irreductible ella es condenada al destierro.

A su vuelta el prefecto Aproniano la encarcela porque sigue aferrada a su principio de no sacrificar y casi enferma de hambre. El prefecto prepara las cosas para recasarla con un tal Fausto con la esperanza de que la obligue a cambiar; pero resulta el cazador casado, porque Dafrosa lo instruye en la fe cristiana, lo bautiza el presbítero Juan y acaba muriendo mártir. Como su cuerpo fue expuesto a los perros, por la noche lo recoge Dafrosa y le da sepultura cristiana. Esto la llevó definitivamente al martirio, el 4 de Enero del 362, cuando era ya único emperador Juliano.

HIMNO I
(Laudes)

 Entonad los aires
con voz celestial:
"Dios niño ha nacido
pobre en un portal".

Anúnciale el ángel
la nueva al pastor,
que niño ha nacido
nuestro Salvador.

Adoran pastores
en sombras al Sol,
que niño ha nacido,
de una Virgen, Dios.

Haciéndose hombre,
al hombre salvó.
Un niño ha nacido,
ha nacido Dios. Amén.