Al ser bautizado has quedado configurado con Cristo, y has recibido el Espíritu Santo. Para eso, para ser, precisamente, sal y luz de su Palabra y de su Mensaje de Salvación. Dejemosno invadir por la sal y la luz que el Espíritu de Dios nos infunde, para reflejar en el camino de nuestras vidas esa sal y luz que dan sabor, gusto a su Amor e iluminan el camino hacia Él.
En la comunidad se hace presente el amor, y en ella, nos esforzarnos en reflexionar, escuchar, orar y hablar con el Señor. De esta forma, testimoniamos que creemos y amamos al SEÑOR. Arrecife a, 14 de abril de 20222
ENLACES
- UN PENSAMIENTO POR LA NOCHE
- FACEBOOK - PARROQUIA SAN GINÉS OBISPO
- PENSAMIENTOS, VÍDEOS Y VIÑETAS
- UN RINCÓN PARA ORAR
- DE DODIM A AGAPÉ
- EVENTOS, FOTOS Y VIVENCIAS PARROQUIALES
- ORACIONES
- AVISOS, COMUNICADOS y PROGRAMAS
- VIDAS DE SANTOS
- VIDEOS, ENTREVISTAS, CONFERENCIAS
- TIEMPOS LITÚRGICOS
- LA COMUNIDAD
- COLABORACIONES
- DE DOMINGO A DOMINGO
- PAPA FRANCISCO - AUDIENCIAS
domingo, 5 de febrero de 2017
Sal de la tierra, luz del mundo
Quinto Domingo del
tiempo ordinario
Libro de Isaías 58,7-10.
"Despuntará tu luz como la aurora"
Compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo;
cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.
Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en
cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del
Señor.
Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá:
"¡Aquí estoy!".
si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu
luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.
Salmo 112(111),4-5.6-7.8-9.
“El justo brilla en las tinieblas como una
luz”
Para los
buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el
Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
Dichoso el
que se compadece y da prestado,
y administra
sus negocios con rectitud.
El justo no
vacilará jamás,
su recuerdo
permanecerá para siempre.
No tendrá
que temer malas noticias:
su corazón
está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo
está seguro, y no temerá,
hasta que
vea la derrota de sus enemigos.
Él da
abundantemente a los pobres:
su
generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su
frente con dignidad.
Carta I de San Pablo a los Corintios 2,1-5.
“Les anuncie el misterio de Cristo
Crucificado”
Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no
llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no
quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. Por eso, me
presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación
persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del
Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios.
Evangelio según San
Mateo 5,13-16.
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la
tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no
sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son
la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una
montaña.
Y no se
enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre
el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe
brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que
ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor
La luz es un símbolo de gran importancia en el
Cristianismo, el profeta Isaías relaciona el símbolo de la luz con los pobres,
los excluidos, nuestra luz brillará con sentido cristiano, solo si ella rescata
de las tinieblas a quienes padecen hambre, sed, desnudez, falta de techo, solo
si desterramos la opresión, la luz debe
sostenerse sobre valores como la humildad
y la sabiduría de Dios. Convertirnos en cristianos de luz no de adorno, sino
que alumbre a todos los de la casa y alcance para quienes están afuera, siendo
Sal damos sabor a la comunidad, solo por nuestras buenas obras en el mundo
podrán sentir el amor de Dios.
Seamos luz,
seamos sal y démosle sabor a la vida".
sábado, 4 de febrero de 2017
Como ovejas sin Pastor
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según
San Marcos 6,30-34.
Los
Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y
enseñado.
Él les dijo:
"Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco".
Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se
fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos
partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a
aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al
desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque
eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Palabra del
Señor
Gloria a Ti,
Señor Jesús
“Jesús
encarna a Dios Pastor con su modo de predicar y con sus obras, atendiendo a los
enfermos y a los pecadores, a quienes están «perdidos», para conducirlos a
lugar seguro, a la misericordia del Padre”.
Santo Padre Emérito Benedicto XVI
viernes, 3 de febrero de 2017
¡Vivo por Él!
Sin Mí, dice el Señor, no puedes hacer nada (Jn 15, 5b). Él es nuestro sustento, nuestra vida, nuestro camino y nuestra verdad. En Él vivimos y también morimos, pero, ¡¡Resucitaremos también en Él!! (Rm 14, 8).
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 6,14-29.
Muerte de Juan el Bautista
El rey
Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas
partes. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se
manifiestan en él poderes milagrosos:
Otros
afirmaban: "Es Elías". Y otros: "Es un profeta como los
antiguos".
Pero
Herodes, al oír todo esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé
decapitar y que ha resucitado".
Herodes, en
efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer
de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan
decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías
odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque
Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía.
Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se
presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un
banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de
Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el
rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró
bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad
de mi reino".
Ella fue a
preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan
el Bautista", respondió esta.
La joven
volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que
me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se
entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso
contrariarla.
En seguida
mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia
fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la
entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los
discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Para reflexionar:
¿Puedes reconocer la voz de Dios en aquella persona que te corrige de algún error?
¿Asumirías el rol de profeta en tu comunidad?
jueves, 2 de febrero de 2017
BUENAS NOTICIAS DESDE BURKINA
Con gran alegría hemos recibido este correo que hago publico en estos momentos, en especial para la comunidad parroquial de San Ginés y también para todas las comunidades parroquiales de nuestra isla. Es una hermosa y alegre noticia el saber que nuestros hermanos de Burkina ¡ya tienen agua! ¡Bendito sea el Señor! ¡Qué se entere todo el mundo!
![]() |
| Sor Bernarda |
Estimado Salvador como estas, gracias por tu fidelidad en enviarnos todas las noticias, ahora aquí te van las mías, y saludos al párroco y a todos los conocidos.
Un abrazo
La Presentación del Señor
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación,
llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la
Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en
sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del
Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y
piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le
había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por
el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño
para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos
y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo
has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de
todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo
Israel". Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de
él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño
será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de
contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se
manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la
familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había
vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años.
No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y
hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a
su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno
de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




