miércoles, 28 de noviembre de 2012

SANTA CATALINA LABOURÉ

 Santa Catalina Labouré


Séptima hija en su familia, nació en 1806 en Fain-les-Moutiers (Francia). Huérfana de madre desde los nueve años, pasó la niñez entre las aves y los animales de la granja porque tuvo que hacerse cargo de las faenas de la casa junto con su hermana pequeña Tonina. Dos amas de casa, en una familia numerosa, que tenían doce y nueve años.

Una vez asentada la familia, respondió a la llamada de Dios ingresando en las Hijas de la Caridad que fundó San Vicente de Paul. Como relatábamos ayer, se le apareció la Virgen Santísima en el mes de Julio del 1830 y luego varias veces más. Aún se puede ver, en la rue du Bac, de París, el sillón de respaldo y brazos muy bajos, tapizado de velludillo rojo en donde estuvo sentada Nuestra Señora en la primera aparición. Aparte de otras cosas personales, le pide la Virgen que se grabe una medalla con su imagen en la que aparezcan unos haces de gracia que se derraman desde sus manos para bien de los hombres. Es el comienzo de la Medalla Milagrosa.


 HIMNO
(Laudes del día)

Estate, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y, cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía,
donde tu vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das,
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tu das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas. Amén.

martes, 27 de noviembre de 2012

NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA

 Virgen de la Medalla Milagrosa.

La primera aparición de la Medalla Milagrosa tuvo lugar el domingo 18 de Julio 1830, en París, justo en la capilla de la casa central de las Hijas de la Caridad, a una religiosa llamada Catalina Laboure. El padre Aladel, confesor de la vidente, fue quien insertó el relato en el proceso canónico siete años más tarde.

"A las cinco de la tarde, estando las Hijas de la Caridad haciendo oraciones, la Virgen Santísima se mostró a una hermana en un retablo de forma oval. La Reina de los cielos estaba de pie sobre el globo terráqueo, con vestido blanco y manto azul. Tenía en sus benditas manos unos como diamantes, de los cuales salían, en forma de hacecillos, rayos muy resplandecientes, que caían sobre la tierra... También vio en la parte superior del retablo escritas en caracteres de oro estas palabras: ¡Oh María sin pecado concebida!, rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Las cuales palabras formaban un semicírculo que, pasando sobre la cabeza de la Virgen, terminaba a la altura de sus manos virginales. En esto volvióse el retablo, y en su reverso viose la letra M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, y debajo los corazones de Jesús y de María... Luego oyó estas palabras: Es preciso acuñar una medalla según este modelo; cuantos la llevaren puesta, teniendo aplicadas indulgencias, y devotamente rezaren esta súplica, alcanzarán especial protección de la madre de Dios. E inmediatamente desapareció la visión".

Esta visión se repitió algunas veces, durante la Misa y durante la oración.


HIMNO 
(Laudes del día)

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé,
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.

Están mis ojos cansados
de tanto ver luz sin ver;
por la oscuridad del mundo,
voy como un ciego que ve.

Tú que diste vista al ciego
y a Nicodemo también,
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.
 

lunes, 26 de noviembre de 2012

SAN LEONARDO DE PORTO MAURIZIO

 Leonardo de Porto Maurizio ...

Nace en 1676 en Porto Mauricio (Italia). Recibe una sólida formación religiosa en Roma y es ordenado franciscano. Participa en la reforma de la Orden franciscana propiciando la observancia estricta en toda su pureza. La intimidad con Jesucristo y la penitencia son los pilares donde se apoya su vida centrada en la Eucaristía. Destaca en su biografía el Via Crucis que predicó en el Coliseo romano en diciembre del Año Santo 1750, evento que se ha mantenido a lo largo de los años. Muere tal día como hoy en 1751.


HIMNO
(Laudes del día)

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén

 

domingo, 25 de noviembre de 2012

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA

 SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, Virgen y Mártir

Nació hacia el año 290 en Alejandría (Egipto). De gran inteligencia, destacó en sus estudios. Movida por la fe cristiana, decide recibir el bautismo. Enfrentada con los sabios locales del imperio, vence en la palestra de la razón e inclusa logra la conversión de alguno, pero la fuerza de la fuerza gana a su voz y es acallada en duro martirio.

La veneración de los restos de santa Catalina en el monte Sinaí y la celebridad del monasterio ortodoxo que lleva su nombre y que los guarda ha hecho que casi haya disminuido la figura del mismo Moisés. Se la venera tanto en Oriente como en Occidente. Los aficionados al saber la tienen como patrona.


HIMNO
(Laudes del día)

Oh Jesucristo, Redentor de todos,
que, antes de que la luz resplandeciera,
naciste de tu Padre soberano
con gloria semejante a la paterna.

Tú que eres luz y resplandor del Padre
y perpetua esperanza de los hombres,
escucha las palabras que tus siervos
elevan hasta ti de todo el orbe.

La tierra, el mar, el cielo y cuanto existe
bajo la muchedumbre de sus astros
rinden tributo con un canto nuevo
a quien la nueva salvación nos trajo.

Y nosotros, los hombres, los que fuimos
lavados con tu sangre sacratísima,
celebramos también, con nuestros cantos
y nuestras alabanzas, tu venida.

Gloria sea al divino Jesucristo,
que nació de tan puro y casto seno,
y gloria igual al Padre y al Espíritu
por infinitos e infinitos tiempos. Amén

sábado, 24 de noviembre de 2012

SAN ANDRÉS DUNG-LAC Y 116 COMPAÑERO MÁRTIRES EN VIETNAM

 Junto con todos estos mártires vietnamitas, San Andrés


Hoy se celebra la memoria de los ciento diecisiete mártires vietnamitas de los siglos XVIII al XIX proclamados santos por Juan Pablo II en la plaza de San Pedro el 19 de junio de 1988, celebra a mártires que ya habían sido beatificados anteriormente en cuatro ocasiones distintas: sesenta y cuatro, en 1900, por León XIII; ocho, por Pío X, en 1906; veinte, en 1909, por el mismo Pío X; veinticinco, por Pío XII, en 1951.

Seis de ellos fueron martirizados en el siglo XV, los demás, entre 1835 y 1862; es decir, en el tiempo del dominio de los tres señores que gobernaban Tonkín, Annam y Cochinchina, hoy integradas en la nación de Vietnam. En gran parte (setenta y cinco) fueron decapitados; los restantes murieron estrangulados, quemados vivos, descuartizados, o fallecieron en prisión a causa de las torturas, negándose a pisotear la cruz de Cristo o a admitir la falsedad de su fe. Su labor dejó huella profunda en el país y en todo el mundo. Sólo un ejemplo de los 117: el francés Jean-Théophane Vénard, de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, que llegó a Tonkín en 1854 y fue asesinado a los treinta y dos años (beatificado en 1906): sus cartas inspiraron a santa Teresa de Lisieux a rezar por las misiones, de las que fue proclamada patrona junto con san Francisco Javier.

HIMNO I 
(Laudes del día)

(a elegir éste o el siguiente)
Estos que van vestidos
de blancas vestiduras,
¿quiénes son, y de dónde han venido?

Todos estos que ciñen llameantes laureles
han venido del fondo de la tribulación.
Todos estos lavaron sus vestidos de boda
en los ríos de sangre del Cordero de Dios.

Estos que van vestidos
de blancas vestiduras,
¿quiénes son, y de dónde han venido?

Son las gentes con hambre que jamás tendrán hambre,
los sedientos que nunca sentirán ya la sed.
Los abreva el Cordero con el agua de vida;
los asume en su muerte; resucitan con él.

Estos que van vestidos
de blancas vestiduras,
¿quiénes son, y de dónde han venido?

Han venido del llanto para ser consolados;
han salido del fuego y han buscado el frescor.
El Señor les enjuga con sus manos las lágrimas,
con sus manos les guarda contra el fuego del sol.

viernes, 23 de noviembre de 2012

PAPA CLEMENTE I

- San Clemente I, papa y mártir, ...

Fallecido en el año 96 de nuestra era, sorprende que ya bajo su papado tuviera que enfrentarse con grupos de cristiano que perdían su fuerza por la boca, estando a tan poco tiempo de la generación que había sido revitalizada directamente con las palabras y la vida de Jesucristo. Pero así somos los humanos. 

Conservamos del papa Clemente I una carta en la que recomienda a estos grupos la práctica de la caridad fraterna. Del escrito se deduce su amplio conocimiento de la Biblia, su humildad y su fe.

Prácticamente no hay datos en torno a su muerte. Clemente está incluido en el Canon de la Misa y aparece mencionado en los antiguos calendarios.

 HIMNO
(Laudes del día)

Así: te necesito
de carne y hueso.

Te atisba el alma en el ciclón de estrellas,
tumulto y sinfonía de los cielos;
y, a zaga del arcano de la vida,
perfora el caos y sojuzga el tiempo,
y da contigo, Padre de las causas,
Motor primero.

Más el frío conturba en los abismos,
y en los días de Dios amaga el vértigo.
¡Y un fuego vivo necesita el alma
y un asidero!

Hombre quisiste hacerme, no desnuda
inmaterialidad de pensamiento.
Soy una encarnación diminutiva;
el arte, resplandor que toma cuerpo:
la palabra es la carne de la idea:
¡Encarnación es todo el universo!
¡Y el que puso esta ley en nuestra nada
hizo carne su verbo!
Así: tangible, humano,
fraterno.

Ungir tus pies, que buscan mi camino,
sentir tus manos en mis ojos ciegos,
hundirme, como Juan, en tu regazo,
y, -Judas sin traición- darte mi beso.

Carne soy, y de carne te quiero.
¡Caridad que viniste a mi indigencia,
qué bien sabes hablar en mi dialecto!
Así, sufriente, corporal, amigo,
¡Cómo te entiendo!
¡Dulce locura de misericordia:
los dos de carne y hueso!


jueves, 22 de noviembre de 2012

SANTA CECILIA

 Martirologio Romano: Memoria de santa

A pesar de una notoria devoción a lo largo de los siglos, llegando a ser patrona de la música, no se sabe tanto de su vida como podría parecer. Se nos presenta a Cecilia como perteneciente a una familia ilustre de la nobleza romana, allá por el siglo III. Bautizada a los 13 años, se le esboza con una vida de virtud. Pese a casarse, opta por la virginidad y la dedicación al Señor, hasta que, conocidas públicamente sus ideas cristianas, es hecha mártir. 

De la primera narración sobre su vida surge su patronazgo sobre la música. Concretamente, de la frase "Mientras tocaba el órgano, Cecilia cantaba salmos al Señor". Este relato escrito de las Actas de la mártir se grabó en mosaicos, y se decoró en frescos y miniaturas, creciendo su relación con el ámbito de la música hasta que llegó a patrona en fechas no muy lejanas. Podemos imaginarla ahora en el cielo cantando salmos al Señor, y pidiendo por nuestras intercesiones para que podamos acompañarle algún día en su coro, aunque sea haciendo playback.


HIMNO
(Laudes del día)
 
"Quien entrega su vida por amor,
la gana para siempre",
dice el Señor.

Aquí el bautismo proclama
su voz de gloria y de muerte.
Aquí la unción se hace fuerte
contra el cuchillo y la llama.

Mirad cómo se derrama
mi sangre por cada herida.
Si Cristo fue mi comida,
dejadme ser pan y vino
en el lagar y en el molino
donde me arrancan la vida.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.