miércoles, 28 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Pensamos en la libertad y nos creemos libre, pero de eso a la realidad de nuestra vida va un abismo. Nuestra condición humana nos esclaviza y en la lucha por liberarnos de nuestros apegos, nuestras apetencias y vicios se libra nuestra batalla de cada día. Porque, nuestras relaciones nunca serán libres si antes no nos liberamos de nuestros apegos y ambiciones carnales.

Y es que la lucha, como nos dice el Papa, es tremenda, porque pensamos que la felicidad y libertad está en en el seguimiento de nuestras apetencias carnales y, pronto, nos damos cuenta que siempre estamos en el mismo lugar. No avanzamos, porque la verdadera libertad y felicidad viene de Dios que nos ama y nos da el gozo de poder amarnos.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 28 de noviembre de 2018


Queridos hermanos:

Este chico no puede hablar, es mudo, pero sabe comunicar sabe expresarse. Y tiene una cosa que me hizo pensar: es libre, indisciplinadamente libre. Pero es libre. Y me hizo pensar a mí, yo soy también libre así delante de Dios. Cuando Jesús dice que tenemos que hacernos como niños, nos dice que tenemos que tener la libertad que tiene un niño delante de su padre. Creo que nos predicó a todos este chico. Y pidamos la gracia de que pueda hablar.

Hoy concluimos nuestro itinerario a través del decálogo y lo hacemos a modo de recapitulación. En primer lugar, brota en nosotros un sentimiento de gratitud a Dios, que nos ha amado primero, y se ha dado totalmente sin pedirnos nada a cambio. Ese amor invita a la confianza y a la obediencia, y nos rescata del engaño de las idolatrías, del deseo de acaparar cosas y dominar a las personas, buscando seguridades terrenales que en realidad nos vacían y nos esclavizan. Dios nos ha hecho sus hijos, ha colmado nuestro anhelo más profundo, siendo él, él mismo, nuestro descanso.

Al liberarnos de la esclavitud de los deseos mundanos, podemos así recomponer nuestra relación con las personas y con las cosas siendo fieles, generosos y auténticos. Es un nuevo corazón, inhabitado por el Espíritu Santo, que se nos da a través de su gracia, el don de unos deseos nuevos que nos impulsa a una vida auténtica, adulta, sincera.

Cristo da cumplimiento a la ley, porque, desde la perspectiva de la carne, el decálogo con sus prohibiciones es una condena, un titánico esfuerzo para ser coherentes con la norma. Sin embargo, esa ley vista desde el Espíritu nos muestra el camino que nos conduce a la vida verdadera. Una feliz simbiosis entre nuestra alegría de ser amados y el gozo de Dios que nos ama.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América Latina, y además veo ahí un grupo de jóvenes mexicanos, que también saludo. Y también en modo particular al grupo de Obispos y sacerdotes de la República Dominicana que celebran sus cuarenta años de sacerdocio. Animo a todos a descubrir a Cristo en el decálogo, a dejar que nuestro corazón, pleno de amor, se abra a su acción y podamos acoger así el deseo de vivir la vida que él nos propone. Muchas gracias.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

No codiciarás los bienes de tu prójimo, ni a la mujer de tu prójimo, nos dice el Papa recordándonos el décimo mandamiento. Y en esa posibilidad de no codiciar se esconde ese deseo incontrolable de nuestra parte que nace desde lo profundo de nuestro corazón. Algo que escapa a nuestra voluntad y que irrumpe con fuerza en nuestra naturaleza y nos arrastra al pecado.

Y sólos no podemos luchar contra él, nos dice el Papa. Necesitamos la fuerza del Espíritu Santo para que nuestra debilidad se haga fuerte y podamos vencer. Por eso, uniendo nuestro esfuerzo al del Espíritu Santo saldremos vencedores. Eso nos exige estar en pleno contacto con Él a cada momento.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 21 de noviembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el último mandamiento: «No codiciarás los bienes de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo». A simple vista parece coincidir con los mandamientos: «No cometerás adulterio» o «no robarás». Sin embargo, hay una diferencia. En este epílogo el Señor nos propone llegar al fondo del sentido del decálogo y evitar que pensemos que basta un cumplimiento nominal y farisaico para conseguir la salvación. La diferencia estriba en el verbo empleado: “no codiciarás”; con este verbo se subraya que, en el corazón del hombre —como dice Jesús en el evangelio—, nace la impureza y nacen los deseos malvados que rompen nuestra relación con Dios y con los hombres.

Por eso, nos engañamos a nosotros mismos si pensamos que nuestra debilidad se supera solo con nuestras fuerzas, en virtud de una observancia externa. Debemos suplicar, como mendigos, la humildad y la verdad que nos pone frente a nuestra pobreza, para poder así aceptar que solo el Espíritu Santo puede corregirnos, dando a nuestros esfuerzos el fruto deseado. Esa verdad es apertura auténtica y personal a la misericordia de Dios que nos transforma y nos renueva.

Bienaventurados los pobres de espíritu; aquellos que, no fiándose de sus propias fuerzas, se abandonan en Dios, que con su misericordia cura sus fallas y les da una vida nueva.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. En este día que celebramos la Presentación de la Virgen María en el Templo, los animo a que, siguiendo su ejemplo, sean testigos de la misericordia de Dios en medio del mundo, comunicando la ternura y la compasión que han experimentado en sus propias vidas. Muchas gracias.

viernes, 16 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Esta semana nos hemos olvidado en su momento de publicar la audiencia del Papa Francisco, pero nunca es tarde si la reflexión del Papa puede ayudar a alguien a vivir en la verdad. Porque, ese es el fundamento de la auténtica vida, vivir en la verdad. Cada acto refleja lo que somos si lo hacemos en verdad y justicia. Porque vivir en la verdad es verdaderamente no desea lo que tú, para ti, no deseas.

Hoy el Papa nos habla del octavo mandamiento y será un tiempo muy bien aprovechado leerle y reflexionar sobre lo que nos transmite.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 14 de noviembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

La catequesis de hoy la dedicamos al octavo mandamiento: «No dirás falso testimonio ni mentirás»; este mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con los demás.

Es grave vivir de “comunicaciones” no auténticas, porque impide las relaciones recíprocas y el amor al prójimo. La “comunicación” entre las personas no es solo con palabras, sino también con gestos, con actitudes y hasta con silencios y ausencias; se comunica con todo lo que uno hace y dice.

Entonces, ¿qué es la verdad? Esta fue la pregunta que hizo Pilatos a Jesús en el proceso que lo llevaría a morir en la cruz. Jesús había afirmado: «Para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad». Con su pasión y su muerte, demuestra que él mismo es la realización plena de la Verdad, pues su vida fue un reflejo de la relación con el Padre. En su manera de vivir y morir, cada acto humano, por pequeño o grande que sea, afirma o niega esta verdad. «No dar falso testimonio, ni mentir», implica vivir como hijos de Dios, dejando que en cada acto se refleje que él es nuestro Padre y que confiamos en él.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los animo a vivir como hijos que saben que Dios los ama, y que con esa conciencia puedan construir cada vez más una sociedad fundamentada en la sinceridad y en la verdad.

Que Dios los bendiga. Muchas Gracias.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Es verdad que lo primero que se nos viene a la cabeza, como nos dice el Papa Francisco, es la idea de robar algo a alguien. Y revisamos nuestra conciencia sobre ese aspecto del séptimo mandamiento. Yo no he robado nada a nadie. Sin embargo, el Papa nos llama la atención hoy a otro aspecto, no menos importante que el hurto físico, que quizás no tenemos tan presente.

Se trata de la casa común en la que vivimos todos y a la que debemos gran respecto y buena administración. Una administración en bien de todos, tal y como nos recuerda el Papa Francisco. Porque, el mundo tiene suficiente riqueza para que todos, compartiéndola, tengamos lo necesario para vivir dignamente.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 7 de noviembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el séptimo mandamiento del decálogo: «No robarás». Lo primero que nos viene a la mente es el tema de la sustracción o retención ilícita de los bienes ajenos, y el debido respeto a la propiedad de los demás. En toda cultura, robar es inaceptable, pues todas defienden el derecho a poseer bienes.

La sabiduría cristiana nos dice que, por voluntad divina, los frutos de la creación están destinados a todo el género humano. El destino universal de los bienes y su distribución justa es anterior al derecho a la propiedad privada, que debe estar en función de las necesidades primarias del hombre.

El mundo es rico en recursos para asegurar a todos el acceso a los bienes fundamentales; sin embargo, muchos viven en una situación de pobreza escandalosa. Y los recursos naturales mal usados, se van deteriorando y destruyendo. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre al servicio de las necesidades de los pueblos. No podemos considerarnos dueños absolutos de las cosas.

En sentido positivo, «no robarás» significa que el Señor nos llama a ser administradores responsables de su Providencia, a aprender a multiplicar con creatividad los bienes que poseemos para usarlos con generosidad en favor de nuestro prójimo, y de este modo crecer en la caridad y en la libertad.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos conceda entender que la vida no es un tiempo para poseer sino para amar con nuestros bienes, porque solo tenemos aquello que sabemos donar. Que la Virgen María nos ampare e interceda por nosotros. Muchas gracias.

miércoles, 24 de octubre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La relación se fundamenta en la verdad, y la verdad excluye la mentira. Un amor vivido en la mentira no es amor. Será pasión, interés, satisfacción, gusto o conveniencia, pero nunca verdadero amor, pues el verdadero vive de y en la verdad. 

Y cuando la unión está apoyada en otros intereses que no sean la verdad, la lealtad y fidelidad, se desmorona y busca, como nos dice el Papa Francisco, sucedáneos, componendas y mediocridades que no terminan por llenarnos y que pierden su propio sentido.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 24 de octubre de 2018


Queridos hermanos:

Hoy dedicamos la catequesis al sexto mandamiento, que dice: “No cometerás adulterio”. Esta palabra del Decálogo supone una llamada a la fidelidad, pues no hay auténtica relación humana sin lealtad y fidelidad. No se puede amar solo cuando “conviene”. El amor se manifiesta cuando se da todo sin reservas. El ser humano necesita ser amado sin condiciones, y cuando no encuentra este amor el corazón busca llenar ese vacío con sucedáneos, componendas y mediocridades, entregándose a relaciones estériles e inmaduras, con la falsa ilusión de encontrar allí un poco de luz y de vida. Así, se sobrevalora la atracción física, que en sí misma es un don de Dios, pero que está orientada para preparar el camino a una relación personal auténtica y fiel.

La vida conyugal requiere un tiempo de noviazgo para discernir y verificar la cualidad de la relación. Los novios, para acceder al sacramento del matrimonio, tienen que madurar la certeza de que no basta solo con la buena voluntad, sino que se han de apoyar en el amor fiel de Dios. Este mandamiento nos llama pues a dirigir nuestra mirada a Cristo, para que sepamos encontrar en Él la fuente de nuestra fidelidad, de nuestra constancia en las relaciones con los demás y de nuestra comunión mutua.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina, y en especial a los participantes en el Encuentro sobre la doctrina social de la Iglesia, organizado por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra, que nos ayude a todos, y de modo especial a los jóvenes, a saber descubrir y vivir la belleza del amor humano como una llamada a la entrega y a la donación total de sí mismos, libre de egoísmos y superficialidades. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

miércoles, 17 de octubre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Continúa el Papa Francisco con la catequesis del quinto mandamiento. Se trata de no matar, o dicho de otro modo, de respetar y defender la vida. Me faltan palabras ante la claridad y sencillez del Santo Padre. Su reflexión es profunda y clara. La indiferencia, la exclusión y el marginar son pasos de muerte y las consecuencias se constatan en las leyes, aborto y eutanasia.

Por el contrario, el amar es nexo de unión, de perdón, de respeto y de vida. Quien ama da vida y defiende ese don por el que nuestro Padre Dios nos ha dado la oportunidad de vivir para siempre si vivimos injertados en Él.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 17 de octubre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos hoy la catequesis sobre el quinto mandamiento del decálogo: «No matarás». Hemos ya reflexionado sobre cómo a los ojos de Dios toda vida es valiosa, sagrada e inviolable, porque somos su imagen y objeto de su amor infinito.

En el Evangelio que hemos oído, Jesús revela un sentido aún más profundo de este mandamiento: la ira, el insulto y el desprecio contra los demás son también una forma de homicidio. Por eso, indica que si al presentar nuestra ofrenda nos recordamos de haber ofendido a alguien, debemos ir antes a reconciliarnos con esa persona.

¿Qué quiere decirnos Jesús con esto? Que lo importante es el respeto a toda la persona, no sólo a su dimensión física sino también a la espiritual, porque la indiferencia también mata. No amar es el primer paso para matar; y no matar, el primer paso para amar.

La vida humana tiene necesidad de amor auténtico, un amor como el de Jesucristo, lleno de misericordia, que perdona y acoge sin condiciones. No podemos sobrevivir sin misericordia, todos tenemos necesidad del perdón. Por eso, si matar significa destruir, suprimir o eliminar a alguien, no matar es, en cambio, cuidar, valorizar, incluir y perdonar a los demás.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús, Autor de la vida, nos conceda comprender que el mandamiento «no matarás» es, ante todo, una llamada al amor y a la misericordia, una invitación a vivir como Él, que por nosotros murió y resucitó. Santa María, Madre de la Misericordia, nos ampare e interceda por nosotros. Muchas gracias.