viernes, 29 de septiembre de 2017

Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo  según san Juan: 1, 47-51


En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. 

Natanael le preguntó: “De dónde me conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. 

Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. 

Palabra del Señor.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Es difícil imaginar que te puedas mover sin esperanza. La esperanza es la virtud que nos moviliza y nos da paciencia para esperar ilusionados y con alegría. La esperanza nos sostiene y pone en camino nuestra vida, tal y como nos dice el Papa Francisco en su audiencia de hoy miércoles.

Sin embargo, también nos advierte el Papa, hay peligros que amenazan con desesperanzarnos y acabar con la esperanza. Porque, muerta la esperanza nuestro camino queda desorientado y perdido. Perdemos el norte de nuestra vida y el pozo inmediato que nos espera es la depresión. Porque, sin la esperanza de un mundo mejor y en paz, en gozo y plenitud eterna, el hombre pierde todo su sentido. Y es Él, el Señor nuestra gran esperanza.

Acudamos a Jesús, como nos dice el Papa Francisco, y pidámosle que nos llene de esperanza y de paciencia, y nos perdone nuestros pecados.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 27 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

«Mientras hay vida hay esperanza», es una frase que solemos escuchar, pero yo creo que es más bien lo contrario, es la esperanza la que sostiene, protege y hace crecer la vida.

Pero esta virtud tan importante tiene también importantes enemigos. Pensemos por ejemplo en un joven acostumbrado a recibir todo inmediatamente, a quien no se le ha enseñado la virtud de la espera y la paciencia, su alma se va vaciando de anhelos e ilusiones y esto es un obstáculo para la esperanza. 

Otro enemigo es la apatía, que nos hace ver los días como monótonos y aburridos. Hemos de luchar contra esto, pues Dios nos ha creado para la felicidad y no para que perdamos el tiempo en pensamientos melancólicos. La esperanza es la virtud del pobre, del campesino, del trabajador y del migrante que se pone en camino buscando un futuro mejor, así como también la de quien está abierto a la acogida, al diálogo y al conocimiento mutuo; es la virtud que empuja a todos a «compartir el viaje» de la vida, por eso no tengamos miedo a compartir el viaje, no tengamos miedo a compartir la esperanza. Y ante las tentaciones, acudamos a Jesús, Él nunca nos abandona, y repitamos con confianza: «Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí que soy pecador».

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.
Les pido que hoy tengamos un recuerdo en la oración por las víctimas y los damnificados que deja tras de sí el huracán que en estos días ha azotado el Caribe, y en modo especial Puerto Rico. Que Dios los bendiga.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La esperanza nos mantiene vivos, y nos empuja en el verdadero camino. Porque, como nos dice el Papa hoy, cree y confía que el Señor cumplirá su Palabra, y vendrá a buscarnos y a darnos esa vida eterna llena de gozo y plenitud llevándonos junto al Padre.

No te desanimes, te dice el Papa Francisco, y camina convencido de que el Señor vendrá y cumplirá su Palabra. Él no miente y lo que dice, lo cumple. En Él se han cumplido todas las promesas y profecías, hasta su Muerte y Resurrección. No pierdas tu esperanza, ni pienses que lo que haces se va a perder. Todo tiene valor ante los ojos de Dios, incluso tu fracaso como ocasión de reconocerte humilde e iniciar de nuevo el despegue y volver al verdadero camino. Él te espera, como nos dice el Papa, con los brazos abiertos. Cree y confía en Él. No te defraudará.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 20 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy tratamos sobre el tema «educar a la esperanza», por eso usaré el tú, imaginando conversar con un joven o con cualquier persona dispuesta a aprender.

¡Donde Dios te ha plantado, espera! No cedas al desánimo. Recuerda que el enemigo que tienes que derrotar está dentro de ti. Cree firmemente que este mundo es un milagro de Dios, que él nos da la gracia de realizar nuevos prodigios, porque la fe y la esperanza caminan juntas. Confía en Dios Creador, que llevará su creación a cumplimiento definitivo, en el Espíritu Santo que guía todo el bien, en Cristo que nos espera al final de nuestra existencia.

Nunca pienses que has luchado en vano, que al final de la vida nos espera el naufragio. Dios no nos engaña, llevará a plenitud, como una eterna primavera, la esperanza que ha puesto en nuestro corazón. No te quedes paralizado, levántate, camina, confía, Sueña. Sé constructor de paz y no de odio o división. Ama a tu prójimo, respeta el camino de cada uno, sé compasivo y justo. Sueña con un mundo nuevo. Pide a Dios la gracia de ser valiente. Recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, el enemigo más grande contra nuestra fe. Reconoce que por el Bautismo tu vida pertenece a Cristo y él vive en ti, y a través tuyo, con su mansedumbre, quiere someter a los enemigos del hombre: el pecado, el odio, el crimen, la violencia.

Recuerda que no eres superior a nadie y que, como cristiano, eres hermano de todos. Cultiva ideales y sé fiel a ellos. Y si te equivocas, no dudes en levantarte siempre, pues no somos infalibles, y el Hijo de Dios ha venido para rescatarnos a todos. Vive, ama, cree, sueña. Dios es tu amigo, y con su gracia, nunca caigas en la desesperación.
* * * * *
Ayer un terrible terremoto ha asolado México, ―vi que hay muchos mexicanos hoy entre ustedes― causando numerosas víctimas y daños materiales. En este momento de dolor, quiero manifestar mi cercanía y oración a toda la querida población mexicana. Elevemos todos juntos nuestra plegaria a Dios para que acoja en su seno a los que han perdido la vida y conforte a los heridos, sus familiares y a todos los damnificados. Pidamos también por todo el personal de servicio y de socorro que prestan su ayuda a todas las personas afectadas.
Que nuestra Madre la Virgen de Guadalupe con mucha ternura esté cerca de la querida nación mexicana.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Nuestra Señora de los Dolores...

 
María acompaña a su Hijo hasta la última hora. Y la última hora es la Cruz. Porque Jesús había venido a morir en la Cruz; porque Jesús había entregado su Vida al Padre para que, enviado por Él, nos rescatara, con su Pasión y Muerte, de la esclavitud del pecado. María también hace ese recorrido de su propia pasión y dolor, que le hacen morir a sí misma para entregarlo como corredentora con su Hijo.

Es otra de las virtudes de María, su Fidelidad. No sólo abrió su corazón con su Sí, sino que se entregó en plena fidelidad al cumplimiento de su palabra. María sigue a Jesús hasta el pie de la Cruz, y como Madre, llora y sufre con su Muerte. Y, en silencio, confía y espera la hora de la resurrección. No se adelanta, sino espera que el Padre glorifique al Hijo para su propia Gloria.

Jesús, la Resurrección de Jesús es la Gloria del Padre, porque en ella se cumple su Misión salvífica y con ella nos salva del pecado y de morir a la Gracia de Dios. Y María acompaña toda esa Gloria en silencio, con humildad, abierta y dispuesta, sufriendo y doliéndose de no entender los caminos del Padre. María deja su voluntad para hacer la Voluntad del Padre. María, pozo de sabiduría del Espíritu Santo, que nos enseña el camino, por la Cruz, hacia Jesús.

Hoy, día de los Dolores, nos fijamos en los sufrimientos por los que pasó María a lo largo de su vida por haber aceptado ser la Madre del Salvador. Y por las incomprensiones de todos aquellos que le rechazaban o que, por miedos, le dejaban sólo y abandonado. María, en pie, resistió como Madre todos esos embates y siguió, frente a las adversidades, al pie de la Cruz junto a su Hijo.

Fijémonos en María, para que, arrimados a ella como hijos, seamos, por su intercesión, capaces de seguir a Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida que, en ella se nos reveló a todos los hombres.

Blog Católico De Dodim a Agapé

Al pie de la Cruz...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan 19,25-27.

Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo".


Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. 

Palabra del Señor

miércoles, 13 de septiembre de 2017

San Juan Crisóstomo, Obispo y Doctor de la Iglesia

Patrono de los predicadores
San Juan Crisóstomo
Educado por la madre, santa Antusa, Juan (que nació en Antioquía probablemente en el 349) en los años juveniles llevó una vida monástica en su propia casa.

Después, cuando murió la madre, se retiró al desierto en donde estuvo durante seis años, y los últimos dos los pasó en un retiro solitario dentro de una cueva con perjuicio de su salud. Fue llamado a la ciudad y ordenado diácono, luego pasó cinco años preparándose para el sacerdocio y para el ministerio de la predicación. Ordenado sacerdote por el obispo Fabián, se convirtió en celoso colaborador en el gobierno de la Iglesia antioquena. La especialización pastoral de Juan era la predicación, en la que sobresalía por las cualidades oratorias y la profunda cultura. Pastor y moralista, se preocupaba por transformar la vida de sus oyentes más que por exponer teóricamente el mensaje cristiano.

En el 398 Juan de Antioquía (el sobrenombre de Crisóstomo, es decir Boca de oro, le fue dado tres siglos después por los bizantinos) fue llamado a suceder al patriarca Netario en la célebre cátedra de Constantinopla. En la capital del imperio de Oriente emprendió inmediatamente una actividad pastoral y organizativa que suscita admiración y perplejidad: evangelización en los campos, fundación de hospitales, procesiones antiarrianas bajo la protección de la policía imperial, sermones encendidos en los que reprochaba los vicios y las tibiezas, severas exhortaciones a los monjes perezosos y a los eclesiásticos demasiado amantes de la riqueza. Los sermones de Juan duraban más de dos horas, pero el docto patriarca sabía usar con gran pericia todos los recursos de la oratoria, no para halagar el oído de sus oyentes, sino para instruir, corregir, reprochar.

Juan era un predicador insuperable, pero no era diplomático y por eso no se cuidó contra las intrigas de la corte bizantina. Fue depuesto ilegalmente por un grupo de obispos dirigidos por Teófilo, obispo de Alejandría, y desterrado con la complicidad de la emperatriz Eudosia. Pero inmediatamente fue llamado por el emperador Arcadio, porque habían sucedido varias desgracias en palacio. Pero dos meses después era nuevamente desterrado, primero a la frontera de Armenia, y después más lejos a orillas del Mar Negro.

Durante este último viaje, el 14 de septiembre del 407, murió. Del sepulcro de Comana, el hijo de Arcadio, Teodosio el Joven, hizo llevar los restos del santo a Constantinopla, a donde llegaron en la noche del 27 de enero del 438 entre una muchedumbre jubilosa.

De los numerosos escritos del santo recordamos un pequeño volumen Sobre el Sacerdocio, que es una obra clásica de la espiritualidad sacerdotal.

Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo...

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6,20-26.

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!

¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!

¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!

¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!

Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!

¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!

¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

Palabra del Señor