viernes, 3 de febrero de 2017

¡Vivo por Él!

Sin Mí, dice el Señor, no puedes hacer nada (Jn 15, 5b). Él es nuestro sustento, nuestra vida, nuestro camino y nuestra verdad. En Él vivimos y también morimos, pero, ¡¡Resucitaremos también en Él!! (Rm 14, 8).



Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 6,14-29.
Muerte de Juan el Bautista

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:
Otros afirmaban: "Es Elías". Y otros: "Es un profeta como los antiguos".
Pero Herodes, al oír todo esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado".
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Para reflexionar:
¿Puedes reconocer la voz de Dios en aquella persona que te corrige de algún error?
¿Asumirías el rol de profeta en tu comunidad?

jueves, 2 de febrero de 2017

BUENAS NOTICIAS DESDE BURKINA

Con gran alegría hemos recibido este correo que hago publico en estos momentos, en especial para la comunidad parroquial de San Ginés y también para todas las comunidades parroquiales de nuestra isla. Es una hermosa y alegre noticia el saber que nuestros hermanos de Burkina ¡ya tienen agua! ¡Bendito sea el Señor! ¡Qué se entere todo el mundo!


Sor Bernarda


Estimado Salvador como estas, gracias por tu fidelidad en enviarnos todas las noticias, ahora aquí te van las mías, y saludos al párroco y a todos los conocidos.
Un abrazo

La Presentación del Señor

Evangelio  de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 2,22-40.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

miércoles, 1 de febrero de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA

Somos hijos de la Resurrección, nos viene a decir el Papa Francisco hoy. Y también Pablo nos lo recuerda y anima a creer. No sólo que Jesús ha vencido a la muerte, sino que también nosotros resucitaremos como Él porque así nos lo ha dicho y prometido. Le esperamos ilusionados y esperanzados, seguros que volverá para llevarnos a esa mansión que Él mismo nos prepara en la Casa del Padre (Jn 14, 2).

Unamos al Papa, y junto a él abramos nuestros corazones a la esperanza. A la esperanza de una Resurrección que nos llenará de vida gozosa, plena y eterna en el Señor.

Texto íntegro de la audiencia del Papa.

No te quedes con el mensaje, sino trata de compartirlo con otros y propagarlo.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 1 de febrero de 2017


Consideramos ahora la virtud de la esperanza a la luz del Nuevo Testamento. La persona de Jesús y su misterio pascual abre para nosotros una perspectiva extraordinaria, como nos lo sugiere la lectura bíblica que acabamos de escuchar. San Pablo escribe a la joven comunidad de Tesalónica, apenas fundada y temporalmente muy cercana al hecho de la Resurrección del Señor, y trata de hacerles comprender todos los efectos y las consecuencias que este evento único y decisivo comporta para la historia de cada uno.

Como entonces, la dificultad no está en aceptar la Resurrección de Jesús, sino en creer en la resurrección de los muertos. Cada vez que nos enfrentamos a la muerte, ya sea la nuestra o la de un ser querido, sentimos que nuestra fe se tambalea, nos preguntamos si hay vida después de la muerte, o si volveremos a encontrarnos con los que ya nos han dejado. Pablo, ante las dudas de la comunidad, invita a mantener sólida la «esperanza de la salvación». La esperanza cristiana es esperar en algo que ya se cumplió, pero que debe realizarse plenamente para cada uno de nosotros. Por esto, la esperanza nos exige tener un corazón pobre y humilde, que sepa confiar y esperar sólo en Dios Nuestro Señor.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús eduque nuestros corazones en la esperanza de la resurrección, para que aprendamos a vivir en la espera segura del encuentro definitivo con él y con todos nuestros seres queridos. Nos acompañe en este camino la presencia amorosa de María, Madre de la esperanza. Muchas gracias.

lunes, 30 de enero de 2017

PASTORAL PENITENCIARIA



La cárcel es un lugar donde hay mucha gente a los que Jesús tiene como preferidos. Son personas, en muchos casos, excluidas, golpeadas por la vida y marginadas. La Pastoral Penitenciaria trata de acompañarlos y compartir con ellos la esperanza de mejorar y de recuperarse e integrarse en la sociedad. Pero, para esa labor se necesitan voluntarios dispuestos a trabajar por amor.

En estos momentos necesitamos personas que puedan ayudar a limpieza de la casa de acogida. También a lavar ropa y trasladar familias en algunas ocasiones. Acompañar y dar catequesis. Hay un día a la semana, de 16, 30 a 18 que está vacante para dar catequesis. Se trata de ayudar y de compartir con los que lo necesitan. Recordemos que una de las obras de misericordia es visitar a los presos y redimir a los cautivos.

En fin, llamamos a todas las comunidades parroquiales para que aporten voluntarios a la Pastarol Penitenciara. Para ello, damos un teléfono de contacto que les informará: 
Sor Berta - 669558199