Los
cristianos tibios son los que quieren construir una Iglesia según su
propia medida, una Iglesia que no exija demasiado; pero ésa no es la
Iglesia de Jesús.
El Papa Francisco advirtió contra esta tentación de la “prudencia
mundana” en su homilía de hoy en la capilla de la Casa de Santa Marta,
donde estuvieron presentes voluntarios del Dispensario Pediátrico Santa
Marta en el Vaticano, gestionado por las Hijas de la Caridad de San
Vicente de Paúl. Desde hace 90 años, este dispensario vaticano atiende a
los niños y las familias necesitadas residentes en Roma sin distinción
de religión o nacionalidad.
Comentando
la lectura de los Hechos de los Apóstoles, el Papa Francisco explicó
que la primera comunidad cristiana, tras la persecución, vive un momento
de paz, se consolida, camina y crece “en el temor de Dios y con el
consuelo del Espíritu Santo”. En este ambiente vive y respira la
Iglesia, llamada a caminar en presencia de Dios de modo irreprensible:
“Es un estilo de la Iglesia. Caminar en el temor del Señor es tener el
sentido de la adoración ante la presencia del Señor. La Iglesia
camina así, y cuando estamos en presencia de Dios no hacemos cosas malas
ni tomamos decisiones malas. Estamos ante Dios con alegría y felicidad.
Éste es el consuelo del Espíritu Santo, el don que el Señor nos ha dado
y que nos hace seguir adelante”.

En
el episodio evangélico propuesto por la liturgia del día, muchos
discípulos consideran duro el lenguaje de Jesús, murmuran, se
escandalizan y al final abandonan al Maestro: “Esos se alejaron, se
marcharon, porque decían: ‘este hombre es un tanto particular, dice
cosas duras y nosotros no podemos... Es un riesgo demasiado grande ir
por este camino. Tengamos sentido común , quedémonos un poco más atrás y
no tan cerca de Él’. Estos hombres quizá sentían una cierta admiración
por Jesús, pero un poco desde lejos; no querían mezclarse demasiado con
Él porque decía cosas un poco extrañas...”
Los
cristianos que actúan de un modo semejante, afirmó el Papa, no se
consolidan en la Iglesia, no caminan en presencia del Señor, no tienen
el consuelo del Espíritu Santo, no hacen crecer la Iglesia. “Solamente
son cristianos ‘de sentido común’: se mantienen a distancia.
Cristianos, por así decir, ‘satélites’, que se hacen una Iglesia
pequeña, a su propia medida. Por decirlo con las palabras de Jesús en el Apocalipsis, ‘cristianos tibios’. Caminan
solamente en presencia de su buen sentido, del ‘sentido común’... de
esa prudencia mundana: esta es precisamente una tentación de prudencia
mundana”.
El
Papa Francisco recordó a los numerosos cristianos “que en este momento
dan testimonio del nombre de Jesús, incluso hasta el martirio”. Ellos no
son ‘cristianos satélites’, sino que “van con Jesús por el camino de
Jesús. Ellos saben perfectamente lo que Pedro dice al Señor cuando el
Señor le pregunta: ‘¿También ustedes quieren marcharse?’ ¿quieren ser
‘cristianos satélites’? Simón Pedro respondió: ‘Señor, ¿a quién iríamos?
Tú tienes palabras de vida eterna’”. Así,
cuando muchos de sus seguidores abandonaron a Jesús, el grupo de los
discípulos se hizo más pequeño; pero quienes se quedan “saben
perfectamente que no pueden ir a otro sitio, porque solamente Él, el
Señor, tiene palabras de vida eterna”.
Para
terminar, el Papa dijo: “Oremos por la Iglesia, para que siga
creciendo, consolidándose, caminando en el temor de Dios y con el
consuelo del Espíritu Santo. Que el Señor nos libre de la tentación de
ese ‘sentido común’, entre comillas, de la tentación de murmurar contra
Jesús porque es demasiado exigente, de la tentación del escándalo. Que
así sea”.