sábado, 13 de abril de 2013

CARTA DE DOLORES ALEIXANDRE AL PAPA FRANCISCO

Dolores Aleixandre




Posted: 04 Apr 2013 02:43 PM PDT
 
Hermano Francisco: nunca pensé que me dirigiría así a un Papa, pero como  en tu saludo inicial no nos llamaste “hijos e hijas” sino “hermanos y hermanas”, siento que tengo permiso para hacerlo. Y me sale también un tú,  aunque llenísimo de respeto, porque no me imagino llamando de usted a un hermano de verdad y el vos argentino no me va a salir. 
En el diario “La Nación” del 14 de Marzo he leído que tu elección “ha resultado balsámica” y me ha parecido un adjetivo perfecto para calificar lo que nos está pasando desde que nos saludaste desde el balcón, con aquel tono en el que se mezclaban la  timidez y la confianza.  Primer efecto balsámico: te vemos distendido y hasta bromista (¡qué maravilla, un papa con sentido del humor…!), sin dar en ningún momento la impresión de estar abrumado por el peso de esa responsabilidad agobiante  y desmesurada que los Papas se han ido echando sobre los hombros, como si les tocara a ellos solos encargarse de toda la Iglesia universal. Como si no existieran los otros Pastores,  como si el pueblo de Dios fuera un fardo con el que cargar y no una comunidad de hombres y mujeres capaces de iniciativa y con deseos de participar  y de colaborar, como soñamos con el Concilio.   
Tú, en cambio, estás consiguiendo comunicarnos la convicción de que ese camino que comienzas lo vas a hacer acompañado por todos nosotros. Qué manera tan franciscana por lo sencilla y tan ignaciana por su lucidez de señalar un nuevo estilo eclesial.  Porque si lo que deseas es que se nos reconozca por la  fraternidad, el  amor y la confianza, empiezan a sobrar y a estorbar  (hace tiempo que a bastantes ya nos estaban sobrando y estorbando…) tantas conductas,  prácticas y costumbres en las que se han ido confundiendo la dignidad con la magnificencia y  lo solemne con lo suntuoso. Resulta una sorpresa balsámica sentir que ahora te tenemos como cómplice en el deseo de ir cambiando esas usanzas e inercias que nadie se decidía a declarar obsoletas y ante cuya incongruencia habían dejado de dispararse las alarmas. No son cuestiones irrelevante, son indicadores que revelan una preocupante atrofia de los sensores que tendrían que haber puesto alerta, hace mucho, de que estaban en contradicción con los usos de Jesús. Así que bienvenida sea esa tarea que emprendes  de volver a la frescura del Evangelio y a la radicalidad de sus palabras: ya nos estamos dando cuenta de que, en lo que toca a los pobres, no vas a darnos tregua.
Comienzas tu camino en momentos de extrema debilidad de la Iglesia: lo mismo que aquel joven que huyó desnudo en el huerto, a ella le han sido arrancadas las vestiduras con las que se protegía: secretismo,  hermetismo, ocultamiento,  negación de lo evidente. Pero es precisamente ahora, cuando aparece desnuda y despojada  ante la mirada enjuiciadora del mundo, cuando se le presenta inesperadamente una ocasión maravillosa: la de revestirse por fin, únicamente, del manto de la gloria de su Señor.
Nos has confiado la tarea  de sostenerte con nuestra oración y en estos momentos estoy pidiendo para ti unas cuantas cosas: paciencia ante el rastreo que la prensa está haciendo de tu pasado y que es una consecuencia de lo que dijiste a los periodistas: “Habéis trabajado ¿eh?, habéis trabajado…”. Pues eso, se han crecido y siguen trabajando. También pido que no te agobien más de la cuenta  las expectativas descomunales que estás despertando y que te sientas muy libre (y muy hábil también) para elegir a quienes creas que pueden ayudarte en el gobierno de la Iglesia, aunque suponga un ERE para la curia.
Vas a encontrar muchas piedras en ese camino: críticas, resistencias y hasta zancadillas así que, siguiendo la recomendación de tu preciosa homilía el día de San José, trata  de custodiarte un poco a ti mismo. Y por si no aciertas del todo, que se ocupen de ello las santas de la Iglesia de Roma: Cecilia, Inés, Domitila, Tatiana, Agripina, Demetria, Martina, Basilisa, Melania, Anastasia, Digna, Emérita, Martina, Sabina.
Han ido a buscarte casi hasta el fin del mundo y ha sido un acierto: gracias por haber aceptado quedarte, sin poder volver a recoger tus cosas. Menos mal que los zapatos que llevas parecen cómodos.
Muchos nos sentimos ahora responsables de rezar por ti, aunque no seamos de tu diócesis y nos alegra saber que estás también encargado de velar por la Iglesia universal. De pronto, está recobrando sentido llamar Papa al Obispo de Roma.
Que el Señor te bendiga, te guarde y derrame sobre ti el bálsamo de su paz.

Dolores Aleixandre RSCJ+

En el nº 2.842 de Vida Nueva.

SAN HERMENEGILDO

San Hermenegildo


Hermenegildo fue educado por su padre Leovigildo en la herejía arriana. En cambio, se casó con una católica que, con su ejemplo y oraciones, le convirtieron. Al enterarse su padre se enfureció, lo desheredó y tomó como prisioneros a su esposa y a su hijo. Hicieron las paces un año después.

En Tarragona lo encarcelaron acusado de herejía. El mártir se negó recibir la comunión de manos de un obispo arriano y su padre lo mandó matar. Hermenegildo recibió la noticia con resignación y murió de un solo golpe de mazo.


San Martín I




13 de abril de 2013, sábado de la II semana de Pascua. (También es San Martín I, Papa y mártir y san Hermenegildo, mártir).
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 12 de abril de 2013

SAN ALFERIO

San Alferio


Miembro de una familia noble, Alferio nació en Salermo (Italia) en el año 930. Cayó tremendamente enfermo y le prometió a Dios que, si sobrevivía, le entregaría su vida. De este modo, se hizo monje en Cluny (Francia) y en 1011 se volvió ermitaño en la Montaña de Fenestra (cerca de Salerno).

Su santidad y sabiduría se extendieron por toda la región y fundó la abadía de la Santísima Trinidad. Entidad que gobernó hasta el día de su muerte, el día de Jueves Santo de 1050 (tenía 120 años de edad).


12 de abril de 2013, viernes de la II semana de Pascua.
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 11 de abril de 2013

SAN ESTANISLAO


Fue constante defensor de la humanidad y de las costumbres cristianas, rigió como buen pastor la iglesia de Cracovia, ayudó a los pobres, visitó cada año a sus clérigos y, finalmente, mientras celebraba los divinos misterios, fue muerto por orden de Boleslao, rey de Polonia, al que había reprendido (1079).


11 de abril de 2013, jueves de la II semana de Pascua. Del común de un mártir por Estanislao, Obispo y mártir.
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 10 de abril de 2013

SAN MIGUEL DE LOS SANTOS

San Miguel de los Santos


Nació en Vich (Cataluña) el 29 de septiembre de 1591. A los cinco años descubrió su piedad y con 12 años fue recibido en el Convento de la Santísima Trinidad de Barcelona. Partió a Pamplona donde San Juan Bautista de la Concepción le dio el hábito de descalzo y desde entonces tomó el nombre de Fray Miguel de los Santos.

Más tarde recibiría la orden sacerdotal por obediencia en Madrid y aceptó el cargo de superior. Murió con 33 años en 1624 y hoy se venera su cuerpo en Valladolid.


10 de abril de 2013, miércoles de la II semana de Pascua.
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
 

martes, 9 de abril de 2013

EL CAMINO NECESITA DE PACIENCIA



«Dios no es impaciente como nosotros, que queremos todo e inmediatamente, incluso con las personas», indicó el sumo pontífice en la homilía, y añadió: «Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no destruye los puentes, sabe perdonar, nos espera siempre, incluso cuando nos hemos alejado».

«Dios nunca está lejos y, si volvemos a Él, está listo para abrazarnos», explicó el Papa. De hecho, «la paciencia de Dios debe encontrar en nosotros la valentía de volver a él, a pesar de los pecados y errores que pudiera haber en nuestra vida; al sentir mi pecado, al ver mi pecado, yo puedo ver y encontrar la misericordia de Dios, su amor e ir hacia Él para recibir el perdón».

 Después, el Papa contó que «en mi vida personal he visto muchas veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia; he visto también en muchas personas la valentía de entrar en las llagas de Jesús diciéndole: «Señor, estoy aquí, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, lávalo con tu sangre». Y siempre he visto que Dios lo ha hecho: ha acogido, consolado, lavado, amado».
 
Por ello, indicó, «dejémonos envolver por la misericordia de Dios; confiemos en su paciencia que siempre nos da tiempo; tengamos la valentía de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor, dejándonos amar por Él, encontrar su misericordia en los Sacramentos». De esta manera, «sentiremos su ternura, sentiremos su abrazo».

SANTA MARÍA DE CLEOFÁS

María de Cleofás


A María de Cleofás (llamada así por su marido) se le considera la madre de los "Hermanos del Señor" Santiago el Menor y José. Cleofas es uno de los discípulos que el día de la Resurrección se le apareció Jesús. Mientras, María de Cleofas y otras compañeras se acercaron a la tumba del Redentor para rendirle el extremo homenaje de la unció ritual. Cuando llegaron allí, se les apareció el ángel y les anunció: "No está aquí, ha resucitado". Las piadosas mujeres tuvieron el privilegio de conocer las primeras la noticia de la Resurrección.

 8 de abril de 2013. La Anunciación del Señor. Solemnidad. (Trasladada del Lunes Santo).
Oración de la mañana (laudes)

Oraciones del día descargables en PDF aquí.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.